La noche que Andrés Molina se hizo canalla


Dicen que las últimas palabras de Dylan Thomas en el hospital St Vicent de Nueva York fueron “he bebido 18 güisquis y es todo un récord”. A pesar de su ganada fama de borracho , los médicos que redactaron la autopsia no fueron capaces de aclarar si una neumonía derrotó los pulmones del poeta maldito o una sobredosis de güisqui lo llevó al otro barrio. Este viernes 15 de noviembre Andrés Molina, Pedro Flores y Samuel Labrador subieron al escenario del Teatro Leal de La Laguna para desmontarlo, y levantaron una barra de bar por donde pasaron las sombras de Dylan Thomas, Quevedo, Bécquer, Petrarca, Cesar Vallejo,…
Borges se sentía más orgulloso de lo que había leído que de lo que escribió. El poeta Pedro Flores lo confesó en el escenario del Leal, no puede olvidar los grandes versos que ha leído: “tengo todos los estilos, robo a todos los poetas”. Pero en estos sonetos sin título no copia, ni cita, usa la materia de otros versos para transformarla en nuevos poemas con vida y estilo propios. Y en la música y la voz de Andrés Molina (y el piano de Labrador) vuelven a nacer con más intensidad todavía, como el güisqui 18 que tomó Dylan, que sabía diferente del primero porque salió de otra botella o porque el momento era diferente.
Así “Miré los muros de la patria mía” de Quevedo se transforma cinco siglos después en un soneto erótico de amor y de guerra:“ El alcance de tu lengua: mi frontera./Mi ejército esta hueste de haraganes/que son mis dedos en tus fauces tiernas.” O el aguacero que acompañó en París la poética muerte de Vallejo (“Me moriré en París con aguacero/un día del cual ya tengo el recuerdo”) culmina en la pluma de Flores con un terceto de una belleza que justificaría la publicación de un poemario: “Me encontrará queriéndote el ocaso:/Lo único que demando como premio/es morir escondido entre tus brazos.”
Pero en este bar de poetas malditos no sólo tuvimos la oportunidad de ver la transformación de los sonetos de Pedro Flores, un poeta consolidado. También se nos transformó Andrés Molina. Aquel muchacho de Taller Canario que repartía tanta ternura en sus canciones, que también nos ayudó a conocer a otros poetas como García Cabrera, que saltó a Madrid y creció tanto entre los grandes que le pidieron prestadas canciones, aquel Andrés se transformó en el concierto del Teatro Leal.
Andrés Molina arriesgó al meterse en el poema de Charles Bukowski para ser el hombre que bebió con Dylan Thomas. Cuando uno arriesga puede acabar cumpliendo un sueño o ahogado en el abismo. No eligió el camino de lo comercial, de la composición facilona para llegar a las masas. Prefirió el riesgo de lo auténtico (con el agravante de lo maldito: “quién será aquel que tenga los cojones/ de quererte, mi amor, como te quiero”). Y tras este riesgo Andrés volvió a nacer en La Laguna, el artista acostumbrado a musicar sus versos tiernos fue capaz de encontrar los acordes para unos sonetos malditos donde el amor es guerra, donde la belleza puede morir (“un día dejarás de ser hermosa”) y las golondrinas de Bécquer se podrían encontrar con la escopeta de un poeta canalla que se pondrá a disparar tras una borrachera de sonetos. La noche del viernes en el Leal Andrés Molina se hizo canalla. Los aplausos finales fueron la prueba de que la borrachera no terminó en una resaca de remordimiento, fue una borrachera como las del poeta galés Dylan Thomas. Valió la pena tomar veinte sonetos para sobrevivir aquel récord de 18 güisquis.

@juanglujan

Este artículo fue publicado este martes en el periódico La Provincia:
Crítica concierto en La Provincia

Andrés Pedro Samuel concierto Leal

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Acerca de juanglujan

Juan García Luján es periodista, de las islas Canarias. Ha trabajado en radio, prensa y televisión. Entiende el oficio de periodista como la posibilidad de informar, comunicar y reflexionar en alto. Todavía cree que es una profesión útil para la sociedad. Después de 20 años de oficio no confunde libertad de empresa con libertad de expresión.
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3 respuestas a La noche que Andrés Molina se hizo canalla

  1. Pingback: En los Medios | Andres Molina

  2. pedro flores dijo:

    muuuuchas gracias Juan, que bueno salir al escenario con los dos canallas aquéllos. Gracias de nuevo por tu generosidad

  3. Muchísimas gracias querido amigo Juan. Nos hizo muy felices que vinieras a Tenerife a ver el concierto, y ya con eso bastaba, pero es que además escribes este maravilloso artículo sobre él! Un abrazo gigante y todo mi agradecimiento!

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