Te venceremos, fuego, como los árboles que plantó el abuelo.


Escribió Neruda de ti fuego que eres “Consumación, abrazo,/inasible sustancia, destrucción y violencia,/sigilo, tempestuosa/ala de muerte y vida,/creación y ceniza,/centella deslumbrante,/espada llena de ojos,/poderío…”. Atacaste a mi isla. Te llevaste cultivos, animales, árboles, hierbas, algunas casas…Fuiste a por los árboles que plantó el abuelo con mis tíos. Y no pudiste, fuego. Ahí siguen los árboles del abuelo, manteniéndose en pie junto al suelo de cenizas.

Antonio Luján Melián emigró a Cuba con quince o dieciséis años para que no lo reclutara el ejército español en la carnicería de la guerra de Marruecos. Después regresó a Gran Canaria y en Juncalillo, junto a Teodosia Ojeda, tuvo 12 hijos. Con algunos de ellos plantó estos doce árboles. Y ahí siguen los árboles de los lujanes, fuego, resistiendo tus ataques mientras la isla llora. La vida de los abuelos fue dura, vivieron la muerte de tres hijos y otras tragedias familiares. Pero supieron salir adelante trabajando la tierra, aunque tuvieron que dejar Juncalillo después de cinco años sin llover.

Dicen que el fuego llegó a las puertas de las cuevas donde nacieron aquellos hijos e hijas. Pero esos árboles que se mantienen en pie setenta años después de ser plantados son el símbolo de esta isla que resurgirá de las cenizas, porque somos país volcánico que llevamos siglos sembrando semillas sobre suelos de lava. Mi tío Ernesto Luján (el hijo más pequeño de Antonio y Teodosia) y su mujer  María Luisa tuvieron que salir de la casa antes de que llegaran las llamas, pero se salvó la vivienda, y los árboles del abuelo siguen en pie. Te ganaremos fuego y terminaremos repitiéndote más versos de Neruda: “Ahora sabes/que no puedes/conmigo: Yo te convierto en canto,/yo te subo y te bajo,te aprisiono en mis sílabas,te encadeno, te pongo como si fueras a silbar,/a derramarte en trinos, un canario enjaulado.” Te venceremos, fuego.
@juanglujan

Artículo publicado este 21 de agosto también en el periódico La Provincia

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Los 88 veranos de Carmela Luján



Esta mujer, Carmela para la familia, Carmita para la gente de Schamann donde regentó un comercio de ropa durante 30 años, doña Carmen para las vecinas, mamá para sus hij@s, yeya para sus niet@s, …hoy cumple 88 años.
Sí, el 13 de agosto de 1931 nació Carmen Angelita Saturnina Luján Ojeda en el pago de Juncalillo de Gáldar, un nombre que hoy está en los periódicos, las radios y las televisiones porque su belleza verde se hizo cenizas, porque la gente de las cuevas fueron desalojadas ante el ataque del fuego. En esa cumbre Carmen vivió hasta los 16 años. Después de cinco años seguidos sin llover, sus padres Teodosia Ojeda y Antonio Luján se mudaron a Las Palmas, al barrio de Arenales. Carmela salía de Juncalillo joven pero con una vida intensa, porque en la cumbre vivió los desalojos más duros, los del corazón, como la muerte de tres hermanos (la de Mercedes, su hermana mayor fue la más dura), y sobrevivió a incendios e inundaciones.
Ya en Las Palmas se ennovió y casó con Segundo García. Y de esa unión nacimos dos niñas y un niño que ella sigue empeñada en proteger, en cuidar, en saber dónde duermen, en vivir los miedos al mar si estamos en la playa, a la piscina en los sures, a las salidas de las noches.
A sus 88 años Carmela sigue con los recuerdos de los curas de Juncalillo, de la madre a la que no le ha llorado lo suficiente, de la maestra doña Martina que le enseñó a leer y a escribir, de su abuela Saturnina, que vivía en Guía (en San Roque), allí pasaba algunos días descanso cuando su hermano Carlos la llevaba en mula desde Barranco Hondo. “Saturnina era muy bajita, como un tapón”.

Para Carmela no se agotan los recuerdos del ayer lejano que se mezclan con los olvidos del presente cercano. La vejez es jodida, Carmela, la mujer comerciante-ama de casa que subía de las Rehoyas a Schamann a abrir la tienda de la calle Pedro Infinito es hoy una señora que se sienta frente a la ventana para ver llegar a las hijas o el hijo al barrio, o repasa las llamadas perdidas del teléfono. Carmela quiere seguir ejerciendo de hermana mayor y da consejos a Miriam, Yara, Ernesto y Orlando, mientras echa de menos a Manolo, Candita, Pepe y Carlos y afronta el último golpe, la marcha de su sobrino José Carlos. Las nietas y nietos se convierten en una medicina contra la soledad, hasta los dolores se van si los chiquillos se ponen a cantar en el salón de la casa. Este 13 de agosto en el que cumples 88 años no es mal día para decirte que somos muchos los afortunados por tantos años de tu amor. Gracias Carmela, gracias mamá.
@juanglujan




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José Carlos, llegó la muerte tras los sueños rotos


“Muerte puta, muerte cruel.
Muerte al pedo, muerte implacable
Muerte súbita, muerte accidental
Muerte en cumplimiento del deber”
. Estos versos de Oliverio Girondo se los recita el protagonista de la película ‘El lado oscuro del corazón’a un personaje que representa a la muerte. En uno de los diálogos la muerte le dice al protagonista, que es un poeta que vende versos en los semáforos, que todavía no se lo quería llevar al otro barrio porque al poeta le faltaban algunas palabras que decir.
Me acordé de esta película esta mañana cuando me llamó la periodista de La Provincia, Teresa García, para decirme que quería escribir algo sobre ti, primo. Me acordé de la película porque me contó Tere que te conocía de vista, que hace años le quisiste vender unos poemas que habías escrito, me decía Teresa “por lo poco que hablamos tengo la imagen de tu primo como alguien inteligente y creativo”.
Le dije a Tere que acertó en el análisis. Que te gustaba tocar la guitarra, que tenías canciones propias, que también dibujabas. Le recordé al José Carlos de hace décadas, el que me tocaba la guitarra en la casa de Escaleritas, el primo grande que sabía de tantas cosas. Yo no tenía edad para entender todo lo grande que eras, pero amigos tuyos de los mejores años del instituto como Michel Millares y Oscar Millares no olvidarán nunca lo vivido a mediados de los 70, aquellos años en los que la vida se consumía a gran velocidad entre la música, la lucha por la libertad (con tu militancia en las juventudes del PUCC), la amistad y los amores. Michel lo recordaba en su muro “fuimos amigos de juventud, comprometidos en grupos y actividades, y teníamos ilusiones y creatividad. Pero tu sensibilidad era tan poderosa que se quebró en esa delgada línea entre el autocontrol y las adicciones”. Tu amigo Óscar, recién llegado de Madrid, se enteró de la noticia y preguntó a la familia cuándo vamos a despedirte, quiere estar porque, dice, “siento mucha pena y tristeza, la vida se le torció al alma más noble y buena que compartimos juventud”. Eso fue lo que pasó, José Carlos, que la vida se torció y que los intentos de tus padres y tus tíos para enderezarla se frustraban porque chocaban con un hombre esclavo de sus adicciones con una enfermedad mental que se agravaba. En las próximas horas te vamos a despedir como te mereces primo, en ese afán están los mismos que siempre intentaron sacarte del turbio sendero.
Los que solo saben de tu barba blanca, tus manos con un tetrabrik de vino barato o tus soliloquios por las calles Tomás Morales o León y Castillo, se quedan en el análisis del indigente sin techo castigado por la crisis, al que los servicios sociales y la familia dieron la espalda. No se enteran, José Carlos. Ser pobre no es ninguna vergüenza, primo, pero no es tu caso. No, primo, no estabas abandonado como un perro como escupen algunos simplones en las redes sociales.
Estabas por un sendero que empezaba y acababa en el ese banco en el que hoy algunos vecinos depositaron flores y velas en tu memoria, un sendero en el que entraste buscando la libertad sin saber que caminabas hacia el abismo. Esos vecinos y vecinas que dejaron flores y velas en el banco donde amaneciste la triste mañana de este miércoles habían descubierto el corazón noble que había debajo del torpe aliño indumentario, del cuerpo tan castigado que la policía te echó 10 años más. Escribía hoy Chema Ayaso en Facebook: “ A pesar de su deteriorado aspecto, muchas charlas filosóficas manteníamos en ese y otros bancos”

Quizá la muerte puta, la muerte implacable y accidental de la que escribió Girondo llegó esta madrugada a ese banco porque, como decía su personaje en la película, ya dijiste las palabras que te quedaban por decir, quizá las dijiste en uno de tus soliloquios por estas calles de Las Palmas. Pero yo me quedo con el primo que aparece en las fotos de mi infancia, con esa sonrisa que llenaba de color el papel en blanco y negro. Me quedo con el primo que tocaba la guitarra y que me leyó algunos poemas cuando yo todavía no tenía edad para entenderlos.
Un poeta de barba blanca como la tuya, Walt Whitman, escribió: “Tú y yo, sin un céntimo en el bolsillo, podemos adquirir lo mejor que en la tierra existe”. Estoy seguro que eso se hubiera cumplido, que si no se hubiera dado la mezcla explosiva de la droga con tu mente trastornada, podíamos haber disfrutado de un primo poeta, músico, pintor, vitalista, que me hubiera ayudado a entender mejor el mundo y a adquirir lo mejor que en la tierra existe sin necesitar unos céntimos, ni un tetrabrik de vino barato, ni un banco para dormir tras un nuevo día de soliloquios y sueños rotos. Que la tierra te leve. Da recuerdos a tus padres, a mi padre, a mis tíos, a los abuelos… Descansa en paz, primo.
Juan García Luján

@juanglujan
PD: Este jueves los periódicos hablan de ti, Jose. Y Teresa García escribió un artículo bastante respetuoso, con las luces y sombras de tu vida.

El banco donde se nos fue José Carlos este mediodía lleno de flores:

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Mi infancia en las montañas sagradas de Juncalillo y #RiscoCaído



Mis abuelos no sabían que existía Azerbaiyan. En aquel rincón del mundo acaban de declarar a Risco Caído Patrimonio Mundial de la Humanidad. Mis abuelos nacieron en esas cuevas de la cumbre. Allí Teodosia y Antonio en Juncalillo y María Jesús y Juan en Artenara, nacieron, trabajaron la tierra, hicieron pan en la cueva, criaron hijos e hijas. Allí mi abuelo Antonio y su hijo Manolo plantaron 12 árboles. Antonio Luján y Teodosia Ojeda tuvieron 12 hijos. Dos murieron en la infancia, otra en la adolescencia y nueve emigraron a Las Palmas.

Mi abuelo Juan murió joven en la cumbre, cuando mi abuela estaba embarazada de mi padre y mi tío Juan tenía dos años. Mi abuela crió a Segundo y Juan allá arriba y luego vino a Las Palmas con sus dos hijos y su hermana Elena al barrio de Arenales, donde Segundo y Carmela, mis padres, comenzaron su historia de amor.

Juncalillo también fue el paisaje de mi infancia. Allí iba los fines de semana con mis hermanas y mis primos y primas. A la cueva donde Antonio y Teodosia criaron sus primeros hijos, donde nació mi madre. Yo disfrutaba del fresco de las cuevas los días de verano. Y con mis primos me perdía por aquellas tierras. Allí a la sombra de los árboles nos contábamos los secretos de la preadolescencia y aprendíamos algunos misterios de la vida ajenos a los calendarios de triángulos invertidos y símbolos de la fertilidad de los tamazight.
Juan Cubas venía a pasar los domingos con nosotros. Mi tío Pepe llevaba parte de la comida hecha. A veces subíamos en el citroen de mi tío Manolo. Nos parábamos en casa de los rubios a comer calamares y seguíamos camino a las cuevas. Cuando llevaba algunos años trabajando en la radio Juan Cubas me invitó a ser pregonero en Barranco Hondo, uno de los mayores honores de mi vida. En ese espacio que en los medios de comunicación están llamando “complejo troglodita” yo descubrí el mundo, el mejor de los mundos, el de la infancia en la naturaleza a la sombra de la lima que plantó el abuelo. Después decubrí que abuelo Antonio y mi tío Manolo habían plantado doce árboles como 12 fueron los hijos que parió Teodosia.

Este domingo el mundo mira a los paisajes de mi infancia. Estoy dispuesto a compartirlos con el mundo. Que los turistas que vengan lo respeten como lo respetaron mis abuelos y abuelas, mis bisabulelos, mis tíos y tías. Espero que no haya masificación, que se controle la capacidad de carga, que la fiesta por Risco Caído no deje sin presupuesto a los otros muchos yacimientos que hay en Gran Canaria. Me sumo a esta fiesta de reconocimiento universal de Risco Caído, felicito a quienes lo hicieron posible, lo hago con alegría, pero también con la mirada que los maúros de la cumbre dedican a los forasteros que llegan, antes de dar la mano miramos de arriba abajo para averiguar si el forastero viene en son de paz y a respetar el paisaje y el paisanaje que tanto nos ha costado preservar.

@juanglujan

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Adiós a Gregorio Guerra, el ‘dire’ del CEIP Alcaravaneras


En octubre de 2008 cuando Gregorio Guerra Serván era director del CEIP Alcaravaneras, una madre me llamó a la radio porque los niños y niñas no podían entrar al colegio. El portero del centro educativo libraba esa semana porque estaba disfrutando de días de asuntos propios y la semana anterior Gregorio había avisado a la consejería de Educación y al Ayuntamiento de la necesidad de sustituirlo.
No le hicieron caso y Gregorio dejó entrar a los escolares de acogida temprana porque sus padres y madres tenían que ir a trabajar, pero a los que entraban a las 8 y 30 les dijo que si no había portero no estaba la seguridad garantizada para los 300 estudiantes, y remitió a los padres y madres al Ayuntamiento, que estaba informado de que el centro no iba a abrir las puertas sin el bedel que exige la ley. Era miércoles y el lunes y martes Gregorio había hecho de portero, pero el miércoles se hartó de la pasividad institucional. Era alcalde de la ciudad Jerónimo Saavedra y a Gregorio, militante socialista y antiguo cargo en la consejería de Educación con el PSOE, no le importaba criticar públicamente al Ayuntamiento presidido por su compañero de partido cuando se trataba de defender los intereses de la comunidad educativa del CEIP LA Alcaravaneras.

Así fue como conocí a Gregorio Guerra cuando le hice la primera entrevista en la radio, el director del CEIP Alcaravaneras no se cortó en criticar al Ayuntamiento y a la consejería de Educación. Así era Gregorio, siempre pendiente de los intereses del colegio. Se plantaba en la consejería de Educación cuyos despachos conocía muy bien de sus tiempos en el Gobierno canario, lo hacía con la antelación suficiente para solicitar que se cubrieran las bajas previstas o para pedir más presupuesto para el centro educativo. Bajo su dirección el CEIP Alcaravaneras se convirtió en un centro preferente para estudiantes con diversidad funcional, implicó a padres y madres del barrio en pintar los muros que rodean el Colegio, promovió que los estudiantes investigaran la historia de los personajes que dan nombre a las calles del barrio de las Alcaravaneras y todo ese trabajo quedó recogido en un libro.
Nació en el pueblo extremeño de Almoharín, pero llegó a las islas cuando tenía 24 años y se enamoró de Canarias y de Conchi Hernández (excocejala de Servicios Sociales en el Ayuntamiento de la capital grancanaria y exconsejera del cabildo). En el CEIP de las Alcaravaneras promovió que los niños y niñas llevaran castañas para asar en la celebración de las fiestas de los finaos en lugar de los disfraces de Halloween, y el día de Canarias se convertía en una gran fiesta donde el alumnado cantaba canciones de las islas para disfrute de padres y madres.

Su capacidad para crear equipos directivos y promover la integración de los centros educativos con sus barrios la demostró en el CEIP Aguadulce y en el CEIP Alcaravaneras. Después de su jubilación seguía pasando por el colegio y participando en algunos de sus actos. El pasado jueves lo invitamos al acto de la orla de nuestros hijos e hijas de la promoción 2010-2019, pero Gregorio no pudo acudir porque estaba ingresado en el hospital. Pero lo nombramos con cariño sin saber que este domingo su corazón iba a dejar de latir para siempre. Se nos fue Gregorio Guerra, el ‘dire’ del CEIP Alcaravaneras, padre de Carlota y Fernando y compañero de Conchi Hernández . Buen maestro, buen director, un hombre (como diría Machado) en el buen sentido de la palabra, bueno.

@juanglujan

P.D.: Los retos de Gregorio Guerra se encuentran este domingo en el Tanatorio de San Miguel y su incineración será este lunes a las 11 de la mañana en el tanatorio de Fucasa en Las Torres.

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El Colegio del Trabajo Social de Las Palmas denuncia la falta de personal en los equipos de prevención del maltrato infantil


El Colegio Oficial del Trabajo Social de Las Palmas denunció este martes la falta de personal en los equipos de prevención y detección del maltrato infantil en las instituciones públicas de las islas. La entidad profesional señala que todos los ayuntamientos canarios deberían tener programas de detección y prevención del maltrato infantil y otros abusos que puedan sufrir los niños y las niñas en situaciones más vulnerables.

Un comunicado de este Colegio Profesional destaca la necesidad de contratar más profesionales del trabajo social y de otros ámbitos que también intervienen en esta realidad, como son la educación social y la psicología. Un claro ejemplo de ello es lo denunciado recientemente por el Colegio Oficial de la Psicología de Las Palmas, cuyos representantes expusieron en rueda de prensa que en toda Canarias solo hay diez psicólogos y psicólogas en el Instituto de Medicina Legal encargado de evaluar a las víctimas de maltrato infantil, lo que supone “un gravísimo perjuicio para las personas agredidas”.

Desde el Colegio Oficial del Trabajo Social se añade que a la falta de personal destinado a la valoración en el ámbito judicial (trabajadores sociales, psicólogos, médicos…) se suma la ausencia de programas de prevención y detección en los ayuntamientos, y los problemas que han ocasionado los recortes de personal del Gobierno de Canarias, porque en los últimos años, por ejemplo no sólo no se ha apostado por ampliar plantillas profesionales, sino que incluso no se han cubierto las vacantes de personal administrativo ni de trabajadores y trabajadoras sociales, por ejemplo en la propia Dirección General de Protección a la Infancia y Familia o en la Consejería de Educación, los equipos de orientación educativa. Otro ejemplo es lo que sucede con algunos profesionales de programas de salud mental infantil que trabajan en determinados recursos sólo a media jornada, a pesar de la importante necesidad de atención a la infancia y adolescencia víctimas de maltrato y/o abusos.

El Colegio Oficial del Trabajo Social de Las Palmas hace un llamamiento a los partidos políticos que estos días negocian la composición de nuevos gobiernos en los ámbitos autonómico, insulares y municipales, para que incluyan en sus programas de gobierno el compromiso de incrementar el personal en todas las áreas sociales que trabajan con la infancia y la adolescencia, tanto en el ámbito educativo, sanitario, judicial, servicios sociales y en áreas, como los programas de prevención y detección municipal, y en la reposición de las vacantes que no se han cubierto. La entidad profesional considera que la valía de la clase política se demuestra en el compromiso con la atención a las personas más vulnerables, no en las estrategias de corto plazo para acceder a cuotas de poder.

Martes 4 de junio de 2019, Colegio del Trabajo Social de Las Palmas

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Las cicatrices del cielo, teatro contra los nuevos inquisidores


¿Puede un poeta renunciar a su obra? ¿Debe un científico escribir al dictado de la curia? ¿Puede haber ciencia fuera de la iglesia?¿Cómo avanzamos más, siguiendo los dictados del poder económico, político o religioso y quemando los que investigan a la tierra y los astros, o siguiendo la estela de los hombres que dudan?

Son preguntas que aparecen en el escenario y se escapan por “Las cicatrices del cielo”. Así se llama la obra que la compañía teatral ‘La República’  y Teatro Residente estrenaron este viernes en la Sala Insular de Teatro en la capital grancanaria. Nacho Cabrera es el autor del texto elaborado a partir de ‘La vida de Galileo de Bertolt Brecht. Un texto muy actual, porque las preguntas que se hizo Galileo: (“¿se puede prohibir la verdad?¿hay que escribir al dictado de la curia y que los mortales no entiendan la ciencia”), se las podrían plantear hoy unos titiriteros que pasan semanas en chirona como si fueran peligrosos terroristas o un rapero que llamó ladrón al patriarca de los borbones porque la caverna mediática (los nuevos inquisidores) decidió señalarlos como herejes.

Miguel Ángel Maciel representa a un muy creíble Galileo ciego que da las últimas lecciones a su discípulo Andreas (un personaje complicado de hacer entre dos personajes tan apasionados pero que Ruth Sánchez sabe traerlo en la medida exacta). En sus últimos días Galileo tiene pesadillas con la inquisición y con la curia, que muestra todo su cinismo y su soberbia con  la excelente  interpretación de Toni Báez hace del Papa Urbano VIII. Dos actores y una actriz dirigidos por Nacho Cabrera con una escenografía sencilla que se ven ayudados por un montaje audiovisual de gran calidad realizado por Gran Angular, que con sus imágenes del cercano cielo de Temisas y de las guerras que parecen lejanas, logra contarnos que la peste que llegó a rodear la casa de Galileo y mató a tanta gente se presentó en el siglo XX en forma de guerras, dictaduras y fascismos y en este siglo XXI quiere entrar por las instituciones porque sacar los tanques a la calle o arrojar bombas sobre los pueblos se presenta complicado al menos en el suelo europeo.

‘Las Cicatrices del Cielo’, que se puede volver a ver este sábado por la noche en la Sala Insular de Teatro nos viene a decir que en Canarias sigue habiendo gente con talento y vocación, capaz de hacer teatro para pensar, que con pocos recursos y sin el mimo y la publicidad de las grandes compañías, son capaces de demostrarnos que  Brecht sigue siendo un clásico y que puede servir de base para crear obras nuevas, con lenguaje del siglo XXI para defender ideas tan centenarias como la libertad de pensamiento, porque frente a los nuevos inquisidores y la nueva peste el teatro puede ser una buena herramienta para decirnos que otros dioses son posible.

Juan García Luján

@juanglujan

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