El apagón de la isla de Tenerife. Antonio González Viéitez


Si ese tremendo apagón, en plena calma meteorológica, se produjo en la isla más grande y más poblada del Archipiélago, está claro que podrá repetirse en cualquier momento y en cualquier otra isla

1.- ENTRE TODOS LA MATARON Y ELLA SOLA SE MURIÓ. Viene a cuento este viejo dicho, porque en la actualidad las competencias y las responsabilidades eléctricas están cruzadas y compartidas en el Archipiélago. Así, cuando sucede cualquier accidente (y más si es de esta gravedad) siempre ocurre lo mismo. Las empresas afectadas tratan de escurrir el bulto y sacudirse las culpas de encima y echárselas al de al lado. Ya viene en el guión. En esta ocasión, la trasnacional Red Eléctrica de España (REE), la operadora y reguladora del sistema, reconoce que el apagón (ahora la moda es llamarlo cero eléctrico) se inició en la subestación de su propiedad en Granadilla y que “este tipo de averías son frecuentes y nunca derivan en una caída total, de ahí que se esté analizando qué otros elementos adicionales o factores desencadenantes intervinieron”. Incluso el propio presidente de REE arremete (¿¿) contra la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) ya que “todo servicio público necesita cuidarlo, mantenerlo, mejorarlo y no recortes ni hachazos que acaben deteriorando el servicio prestado. Ojo”. También, la otra empresa trasnacional afectada, la generadora de energía Endesa, quiere “dejar claro que la avería fue totalmente ajena a sus instalaciones” [Exactamente el mismo argumento que utilizó hace unas semanas, en el último tremendo incendio de Gran Canaria con origen en el barranco de El Andén, cuando echó todas las culpas a la Heredad de Aguas de Arucas y Firgas. Lo que está por ver]
La conclusión a la que se llega con facilidad es que si se permiten y se alientan competencias compartidas y cruzadas, en cualquier actividad y a la hora de los conflictos, aparecen con fuerza las contradicciones y la enorme dificultad en coordinar intereses comunes, pero también contrapuestos.
No obstante, el objeto de estas líneas no es buscar las verdaderas responsabilidades del apagón entre las dos empresas trasnacionales. Esa actuación ya está en marcha por quien corresponde

2.- COMPETENCIAS COMPARTIDAS Y PROCESO DE TRANSICIÓN ENERGÉTICA.
Lo que se quiere resaltar es que esa difícil complejidad, ahora es mucho más profunda porque coincide con el proceso de Transición desde el Viejo Modelo Energético, basado en la concentración, el grandismo y en la quema de combustibles fósiles, hacia el Nuevo Modelo (NME), basado en las energías limpias y renovables, más democrático y mucho menos polarizado. [No se cree necesario insistir en que, además, es imprescindible para la sostenibilidad de la Biosfera]
Resulta evidente que, para que ese Tránsito se afronte y culmine con éxito, se necesita una concepción global y unitaria y una dirección con plenas competencias no compartidas, que aspire a desembocar en una planificación de óptimos técnicos, económicos, medioambientales y sociales.
Teniendo en cuenta el hecho más relevante: el futuro NME va a ser aislado (las conexiones interinsulares deberán minimizar esa realidad) e independiente. Es decir independiente y desconectado de cualquier otro sistema eléctrico y, por lo tanto, teniendo opción a aspirar a su plena Soberanía Energética.

3.- REDISEÑAR EL SISTEMA. Los mecanismos utilizados hasta ahora por el Gobierno de España (el último, el de los Cupos Subastables) no es capaz de favorecer adecuadamente el Tránsito hacia el NME. Produce piezas desconexas de un puzzle que no se sabe si, al final, pretende ser (exagerando) un paisaje polar o un grupo folclórico quechua. En cualquier caso, es inimaginable que la resultante sea la más adecuada a los intereses generales del pueblo canario. Entre otras cosas, porque la inmensa mayoría de parques de renovables, con ese método, se adjudicaron a las grandes trasnacionales energéticas, que se erigieron como las mayores beneficiarias del aprovechamiento de los Bienes Públicos canarios.
Por eso se plantea que hay que transformar todo el sistema institucional. Y, como el sistema isleño es aislado e independiente, lo más idóneo es unificar todas las competencias necesarias en un ente de obediencia canaria, que asuma la responsabilidad y el liderazgo de concebir, diseñar y planificar el Tránsito hacia el NME. Lo que va mucho más allá de lo que propone estos días el Gobierno de Canarias: “Un plan de inspección sobre el estado de las instalaciones eléctricas de Canarias”. En mi opinión, no es cuestión de revisar, cuando hay accidentes, lo que otros diseñan y ponen en marcha. Es, justamente, atreverse a gestionar en su integridad nuestros Bienes Públicos, con la aspiración de alcanzar nuestra Soberanía Energética.
Siguiendo ese razonamiento, lo que nos parece razonable es lo siguiente:

3.1 Encontrar el Diseño Óptimo Técnico. Habrá que tener en cuenta la totalidad de las fuentes primarias de energía, de acuerdo con las posibilidades técnicas. La finalidad es la definición del mix más adecuado. En segundo lugar y considerando que el problema fundamental del NME en Canarias es su sistema aislado, el problema fundamental a resolver es el del almacenamiento. Está el sistema tradicional, tipo Gorona del Viento que consiste en depositar agua en altura para su turbinación reversible. Es el caso de Chira-Soria en Gran Canaria, con los graves inconvenientes que algunos denunciamos. El impresionante avance tecnológico en baterías hace que podamos incorporar con facilidad estos artilugios y plantear las cosas de otra manera. En tercer lugar, la inmensa variación de potencia de estas baterías nos permite abandonar el grandismo del NME. Porque si el principal inconveniente del sistema canario es su pequeña dimensión, ésta se puede compensar (además de las conexiones interinsulares) creando una mayor densidad y mallado de centros de producción y de almacenamiento. Se conseguiría así disminuir la vulnerabilidad estructural y aumentar la robustez del NME de Canarias. Además, se estimularían las pequeñas instalaciones de carácter familiar y empresarial, con sistema de balance neto.

3.2 Diseño Óptimo Territorial. Por todo lo anterior, la dispersión geográfica que sea técnicamente viable, será una estrategia también para evitar el grandismo y robustecer el sistema dotando de mayor densidad las interconexiones de la red.

3,3 Diseño Óptimo medioambiental. En principio, se garantizará la preferencia y el valor estratégico del sistema renovable y limpio. Pero eso no quiere decir tener patente de corso para hacer cualquier cosa. El respeto a los territorios protegidos, a la flora y a la fauna será mantenido. Por razones evidentes, el impacto paisajístico puede llegar a ser insoportable, pero siempre hay alternativas a elegir. Canarias ya tiene experiencias deslumbrantes, “todos somos vilaflor” impidió el desastre, gracias a la movilización popular que desplazó hacia la costa el trazado del tendido. En su caso, el encarecimiento de las instalaciones por cuidar el paisaje, será asumido por el NME.

3.4 Diseño Óptimo Social. El cuidado de los Bienes Públicos canarios que comporta esta estrategia del NME, supone también reconocer que los beneficios económicos de todos esos aprovechamientos energéticos, recaerán sobre el común de los ciudadanos canarios. Como en tantos otros lugares del mundo, las grandes instalaciones de producción, transporte y almacenamiento serán públicas. Los beneficios así obtenidos se dedicarán en su momento a establecer una política social de tarifas eléctricas y, en parte, a financiar a todas las corporaciones locales del Archipiélago.

3.5 Diseño Óptimo político. Políticamente esto supondría que, tanto el Parlamento como el Gobierno de Canarias, asumirían manejar y liderar el Proceso de Transición Energética que se acuerde, facilitando la participación ciudadana y pasando el texto definitivo a referéndum, para dificultar cualquier intento posterior de dar marcha atrás en un tema tan trascendental. La posible creación de una empresa pública canaria y, a nivel insular, la coordinación con los Consejos Insulares de Agua (que tendrán que transformarse), podría ser una forma adecuada de gestionar conjuntamente el agua y la energía, en tanto que producciones duales e interconectadas técnicamente.

3.6 Diseño Óptimo económico y financiero. (Se omite porque ya se esquematizó en ocasión anterior y para no alargar este escrito).

Antonio González Viéitez es economista y profesor jubilado de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria. Este artículo fue enviado por su autor a nuestro blog para su publicación.

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Quién es quién (último relato). Juanbe Hernández García


Odio a los que se mofan a través de las cerraduras. Sus ojos grises me perturban y me angustia que nadie, en este pueblo donde escasea el silencio, se percate de la estupidez humana. La marea está bajando más de lo normal dejando un montón de huesos encallados en la arena mientras colonias de hormigas siguen a lo suyo como en el principio de los tiempos. Mi alma, que habita en una jaula de oro, se balancea en la blanca oscuridad de los ciegos, sin estar libre de culpas, sin conocer el porqué de las cosas y allí, en ese problema inverso donde escasean los dioses, en esa constelación oscura de la noche, señalamos, sin nombrarnos, quién es quién.
Juanbe Hernández García.
Este relato corto fue el último que publicó Juanbe en su facebook, lo hizo este domingo a las 9 y 22 de la mañana. Un relato que acaba diciendo “quién es quién”. Juanbe fallecía de forma inesperada la mañana de este martes mientras hacía deporte. Su muerte fue un duro golpe para familiares y amigos, también para sus compañeros de la Biblioteca Insular que esperaban encontrar a Juambe en el trabajo cuando les llegó la dura noticia y tuvieron que cerrar las puertas del centro de lectura porque no tenían fuerzas para atender a nadie, y publicaron este mensaje:
“La biblioteca es hoy más gris y la tristeza se ha instalado en todos los rincones y en el de los corazones de todos sus compañeros y compañeras que tanto le queríamos. No podemos abrir al público porque nos ha sacudido el desánimo y la tristeza más profunda. Se ha ido un ser vital y lleno de luz. Hemos sentido la muerte de un violinista. ¡Te queremos, Juanbe!”.
Su amigo Neketán escribe en facebook: “La gente no deja de decir cosas buenas de ti, las mismas que te decíamos en vida. Tuve, tuvimos, la suerte de compartir tu amistad, tu generosidad, tu sosiego, tus consejos. Nadie nos regaló nunca nada y el destino nos puso a todos los que coincidimos en el instituto de Agüimes cerca para no dejar nunca de saludarnos y alegrarnos en cada encuentro. Tuvimos largas noches, muchas de ellas aderezadas con música salsa, y Teto las padeció todas pero siempre estuvo ahí con nosotros”.
En La Provincia dice el escritor Alexis Ravelo: “No sé cuántos años hace que lo conozco, porque yo aún era camarero en Cuasquías en aquel tiempo y él ya estaba enredando para dinamizar la Biblioteca Insular de Gran Canaria. Me acogió (como acogía a todos) entre quienes aprendimos a quererle y me aupó (como aupaba a todos los que se le acercaban) a su altura humana, a esa calidez que siempre era una sonrisa, una mano tendida, una puerta abierta”.
Que más se puede decir de ti Juambe. Siempre te acompañaba esa sonrisa de buena gente. Miré en mi chat de facebook y cada cumpleaños no me faltaba el detalle de tu felicitación, por vía interna, sin hacer ruido, casi como tu marcha. Gracias por tus textos y por tu sonrisa.

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Pregón para una isla que se quiera. Yeray Rodríguez Quintana


Para escuchar el pregón entero pueden pinchar este enlace de Canarias Radio La Autonómica

 

Recibí con la emoción
que da lo que no se espera
que Teror me propusiera
proclamar este pregón.
Mi mente y mi corazón
más cómplices que contrarios
hoy me son más necesarios
que nunca, cuando me toca
hacer hablar por mi boca
a todos los grancanarios.
Porque hoy nada me haría
más feliz que humildemente
hablar también por la gente
que no vivirá este día
que estoy viviendo.
Querría volverme, voz solidaria,
colectiva, necesaria y unánime
para esta noche en que arranca
la fiesta más grande
de Gran Canaria.
Les confieso que pensé
en mil posibles caminos,
hablar de ilustres vecinos, de Teror,
de fiesta y fe, de quienes hacen a pie
el camino hacia esta plaza,
del pueblo que se hace casa,
de promesas y de esfuerzos,
de los niños y sus versos
de cada pueblo que pasa.
Pero el fuego, bruto y fiero
fue escribiendo su guión
y logró que este pregón,
volviera a empezar de cero.
Borré todo lo primero
busqué la humilde manera
de que este pregón hiciera
que ese dolor nos salvara,
y aquí este pregón
para una isla que se quiera.

Queridos todos, muy buenas noches. Agradezco efusivamente la compaña de todos ustedes en esta noche tan especial para mí como agradezco con el corazón en los labios la presencia de la familia a la que hubo que robarle tiempo para ponerle palabras a este camino. Mi gratitud más sincera para ellos. A finales de abril recibí de parte del Ayuntamiento de Teror una encomienda que agradezco enormemente: pregonar la Fiesta del Pino, la fiesta grande de Gran Canaria, la fiesta que nos junta, nuestra fiesta. Un pregón, lo sabemos todos, cumple la función central de anunciar el festejo al que se convida vivamente a la comunidad que le da sentido, pero esta me parecía también una ocasión propicia para reflexionar, en el privilegiado escenario de esta plaza, acerca de cómo concebimos esta isla donde nos tocó vivir y lo poco que en ocasiones valoramos lo que nos da y le damos. Nada mejor para ello que la gran fiesta insular. Pensé en un pregón que nos permitiera compartir esa mirada hacia dentro y hacia delante, un pregón para una isla que se valore y se aleje de una vez por todas de esos miedos y complejos, que comparte con sus otras siete hermanas, que tanto daño nos hacen como pueblo y que tanto nos alejan de lo que podríamos llegar a ser solo si creyéramos algo más en nosotros. Acabamos de vivir unos días desoladores pero que nos han demostrado, una vez más, de qué somos capaces cuando nos unimos y cuando creemos en nuestras posibilidades. Los tristes acontecimientos de las pasadas semanas me han afirmado con mayor certeza en esta idea. Nada podemos hacer por cambiar el macabro guion de los días terribles que vivimos, pero sí están en nuestras manos las páginas que empecemos a escribir de hoy en adelante. Por eso voy a referirme en mi pregón a este pueblo, esta isla y esta fiesta desde consideraciones que me ayuden a compartir con todos ustedes esa mirada sobre una isla necesitada de afianzar cada vez más ese sentido de pertenencia, ese orgullo sano y necesario que será lo único que nos salve del silencio y la desolación. A ello, en la feliz compañía de todos ustedes, me dispongo.
***
Este año en el que me toca pregonar la fiesta, más allá de las tristezas recientes, se dan circunstancias felices que me tocan muy de cerca, como, por ejemplo, el treinta aniversario de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria; una casa en la que empecé aprendiendo como estudiante y sigo aprendiendo, todos los días, como profesor, una institución que nos demostró con su nacimiento, una vez más, de qué somos capaces cuando nos unimos como un corazón solo. El grito de las calles se volvió universidad, una Universidad que este año llegará a Teror el siete de septiembre con una carreta en la que, junto a todo lo que traiga, traerá sin duda el compromiso renovado con una sociedad sin la que hoy no sería ni lo que es ni como es. Tengo la suerte inmensa de impartir docencia en la Facultad de Filología y también en los Programas Formativos Especiales, destinados a mayores de 55 años, donde se dan cita hoy día muchos de los que ocuparon las calles en los años ochenta para que sus hijos y sus nietos estudiaran en esta isla. Lo que no imaginaban es que ellos también tendrían la oportunidad de hacerlo. Es una suerte inmensa aprender de ellos cuando se supone que soy yo el que enseña y es también un enorme gesto de gratitud y generosidad de la Universidad hacia los que la hicieron nacer. Por si todo eso fuera poco, unos meses después del encargo del pregón, a principios de julio, llegó la declaración de Risco Caído y los Espacios Sagrados de Montaña de Gran Canaria como Patrimonio Mundial por la Unesco; un logro colectivo al que tuve la suerte de sumar mi aportación desde la Academia Canaria de la Lengua, que también celebra en este 2019 sus veinte Por si todo eso fuera poco, unos meses después del encargo del pregón, a principios de julio, llegó la declaración de Risco Caído y los Espacios Sagrados de Montaña de Gran Canaria como Patrimonio Mundial por la Unesco; un logro colectivo al que tuve la suerte de sumar mi aportación desde la Academia Canaria de la Lengua, que también celebra en este 2019 sus veinte años de vida, y desde la Universidad y que tiene por epicentro el barranco contiguo al que me ha 2 visto crecer en la casa familiar de Artenara. Esta hermosa coincidencia insular y personal me anima a convidar a la fiesta y convidar a la vida recordándonos a nosotros mismos que habitamos un espacio tan válido como cualquier otro para la existencia, donde el esfuerzo de generaciones, desde el de los antiguos canarios hasta el de nuestros abuelos y padres carnales ha ido modelando una forma de vivir que asombró al mundo, como demostraron las apasionadas intervenciones de todos los países que recibieron efusivamente la candidatura. He ahí nuestra paradoja. A veces somos los últimos que nos enteramos de nuestra propia valía.
***
Teror, el pueblo que cobija a nuestra Virgen del Pino, que se vuelve casa común cada septiembre y que durante todo el año es visita obligada de la costumbre y la fe, es un cruce de caminos maravilloso que también permite escribir sobre rumbos diversos. Teror para mí, también es literatura, son los nombres que enseño en mis clases y que tienen que ver con este pueblo. Es Francisco González Díaz, del que me he acordado muchísimo en estas semanas en las que tanto se habla de reforestación en Gran Canaria, labor en la que fue sin duda un adelantado a su tiempo. Y es Pino Ojeda, poeta mayúscula que sin embargo escribió también una maravillosa novela que tuve la suerte de prologar hace poco, y es la visita de Unamuno en 1910, inmortalizada en una calle cercana, y son muchos más nombres, referencias y textos. Pero hoy quiero ir hacia la literatura que me hizo estudiar literatura, la que no se escribe ni se lee y por ello merecería quizá recuperar un nombre que le pertenezca más exactamente. Y quiero ir en busca de esta tradición compartida para recordar a un gran personaje, verseador y ranchero, que tuve la suerte de conocer, Antonio Herrera. Un hombre gigantesco, con la serenidad de un acantilado y la ternura que habita en los seres nobles. Su historia, nacido en Cuba y fallecido en esta orilla, es la de tantos y tantos que cruzaron el Atlántico con la décima y el punto cubano al hombro para sembrarlos y mimarlos en esta esquina del mapa. Enraizado en su querido San Isidro incluso cuando se mudó a vivir en la capital, fue cantador de alante en el Rancho de Ánimas de Arbejales-Teror y el verseador de mayor edad que pude llegar a conocer en Gran Canaria. Con él tuve la suerte de cantar varias veces, una de ellas aquí en Teror, y me cupo la fortuna de acompañarlo cuando acudimos al homenaje a su gran amigo, el verseador majorero Juan Ramón Rodríguez, ya también fallecido. Hace un par de años, la Unesco declaró el punto cubano Patrimonio Inmaterial de la Humanidad. Fue a propuesta de Cuba, pero los canarios podemos sentirnos parte de ese reconocimiento. De hecho, si mérito tiene la conservación y divulgación que le han dado nuestros hermanos caribeños, no tiene menos mérito que estas islas nuestras, desde una menor visibilidad mediática y social, hayan sido capaces heroicamente de hacerlo llegar hasta nuestro presente. He ahí otro ejemplo que debería reconfortarnos y afianzar nuestro arraigo. Es lo primero que recordamos a los más jóvenes que, atraídos por formas contemporáneas de improvisación, desconocen que en su tradición existe una manifestación que fía a la improvisación gran parte de su esencia. Me permitirán por todo ello que a Antonio Herrera en su pueblo y en su fiesta, queriendo representar a todos los verseadores que nos han precedido, dedique este pregón que les comparto.
***
Sin duda alguna, como tantos de nosotros, de todos los festejos del Pino el que vivo con mayor intensidad es la Romería-Ofrenda, la que cada siete de septiembre nos convoca en este mismo lugar. He tenido la suerte de sentirla como un romero más, de comentarla y hasta de retransmitirla. Pero sin duda alguna, lo que más me emociona es la presencia de los niños verseadores que desde 2012 pregonan décimas en esta plaza en ese día. Para nuestra felicidad, por octavo año consecutivo volverán a versear este siete de septiembre. Aquella idea se me ocurrió algún año antes, cuando percibí que la Romería-Ofrenda, otro gran acierto de Néstor Álamo, podría reforzarse y repensarse a través de jóvenes voces que nos recordaran qué hacemos exactamente cada víspera del día del Pino en este mismo espacio. Sinceramente, los adultos, no todos pero una buena parte, no resultamos los mejores referentes porque en ocasiones no somos exactamente conscientes de lo que significa un acto tan arraigado y multitudinario. Pienso especialmente en buena parte de las autoridades y demás familia que hacen un viaje circular entre 3 carreta y carreta como no queriendo dejar de salir en las cámaras que apuntan a la plaza y a las que, por desgracia, se les suele dar más importancia de la que tienen. No me refiero, ni mucho menos a los alcaldes y concejales que acompañan legítima y necesariamente durante todo el trayecto a sus vecinos y que han dado en estas fechas terribles un maravilloso ejemplo de entrega por los suyos, ni me refiero a los anfitriones, el alcalde de Teror y el Presidente del Cabildo que deben cumplir su función, pero estos últimos años, tan cerca del meollo de la fiesta me han ayudado a confirmar que hay un desfile paralelo de saludos, intereses y de eso que se ha dado en llamar postureo que no ayuda a que los más pequeños y diría también que los más grandes, entiendan qué estamos haciendo. Muchas de esas autoridades parecen vinculadas por lazos sentimentales, emocionales o ideológicos a muchos municipios y eso les permite reengancharse y convertir su presencia ante la Virgen en un bucle, en el que ocupan el espacio que pertenece al esforzado pueblo que en muchos casos es el mismo que ha doblado el lomo para sacar de la tierra y del mar lo que va en la carreta. Creo sinceramente que el día que desaparezcan las sillas de protocolo que se instalan en la plaza, que no dejan ver bien a los que están detrás y que permiten este trasiego interesado, le haremos un favor a la Romería-Ofrenda. Y como ya cogí ánimos, creo que otro favor que le podríamos hacer, sin restar mérito al gran trabajo que hacen tantas manos, sería quitar las exageradas alegorías que suelen presidir las carretas. Entiendo que el motivo central de la ofrenda es la ofrenda misma y no hay carreta más hermosa que la que entra esplendorosa a la plaza y sale irreconocible porque no trae otra cosa que su ofrenda. Y si encima la ofrenda fuera específicamente de los productos que dan la tierra y el mar de cada municipio, ya tocaríamos el cielo con las manos. Pensémoslo. Volviendo al proyecto de las décimas recitadas en la Romería, comparto con ustedes que con esta idea nuestra intención no fue otra que incorporar a los más pequeños a la fiesta haciéndolos conscientes de la naturaleza del acto al que acuden, tratando de arraigarlos sanamente al espacio del que proceden y vinculándolos a la décima, la estrofa de nuestro punto cubano, como dije antes Patrimonio Mundial desde 2017. Llevamos desde el año 2012 emocionándonos con los pequeños que con los de esta edición se acercarán al número de cuatrocientos, llegados de todos los rincones grancanarios y de todas las islas. Además, cada año le hemos dado más complejidad al asunto. Además de las 44 voces grancanarias que participan cada año, llevamos dos años recibiendo en la Romería-Ofrenda de Teror a niños verseadores representantes de cada una de nuestras Islas Canarias, que también intervienen el día 6 de septiembre presentando el Festival Folklórico. Yo tuve la fortuna de escribir las décimas que se recitaron durante las tres primeras ediciones, que fueron publicadas en 2016 por el Cabildo con el título de Víspera de versos; José María Dávila, verseador de La Atalaya de Santa Brígida, escribió magistralmente las de la cuarta; la quinta edición la realizamos sentándonos a hacer los versos con las sugerencias de los participantes y en estas dos últimas ediciones, una buena parte de los que han recitado lo han hecho tras participar en un concurso escolar cuyo premio es, precisamente, recitar una décima en Teror. A todo ello ha contribuido este año el proyecto que se ha desarrollado durante este último curso a través del Pacto por la Lectura y la Escritura que impulsa el Cabido de Gran Canaria y que ha llevado a cabo nuestro compañero Expedito Suárez, que ha dado talleres quincenales a más de setecientos estudiantes de catorce municipios de la isla de Gran Canaria, un proyecto que esperamos poder desarrollar en otras islas durante este curso y que, volvemos a lo mismo, trata, más que de buscar futuros verseadores, de formar hablantes más capaces y dotados de una autoestima verbal y personal que se echa en falta en estas islas nuestras.

***
Esa idea primera que compartí con ustedes, acerca de la necesidad de mimar nuestro sentido de pertenencia y nuestro sano arraigo, pretendía ser el eje de mi pregón, pero con un panorama que quisiéramos que fuera un mal sueño, con la isla ennegrecida, oliendo a cenizas y con los corazones encogidos, esa posibilidad se convirtió en obligación. Tocaba, más que nunca, hacer un pregón que se convirtiera en humilde espejo al que asomarnos para reconocernos y valorarnos, con esa mirada necesaria hacia la concienciación colectiva, hacia un horizonte en el que seamos capaces de gestionar nuestra autoestima sacudiéndonos de encima el peso de tantos siglos de cabeza gacha y silencio cómplice. Nos hemos demostrado a nosotros mismos, una vez 4 más, que el peor de los escenarios saca lo mejor de nosotros, hemos hecho propósitos, hemos compartido preocupaciones, pero nuestra memoria, por desgracia, no es a veces del tamaño de nuestra voluntad primera y creo que en definitiva nos desconocemos mucho más de lo que deberíamos. Estoy más que acostumbrado a escuchar a paisanos que, como turistas, no han dejado atrás ningún museo ni centro de interés que se suponían que tenían que ver en ciudades y países remotos y que, por no conocer, no conocen, los que quedan en el municipio canario donde viven. Me llamó también profundamente la atención que la reciente declaración de Patrimonio Mundial de nuestras Montañas Sagradas, dejara al descubierto a muchos grancanarios que jamás han pisado ese entorno. Y lo mismo sucede por ejemplo con nuestra música y con nuestra literatura y me atrevería a decir que hasta con nuestra geografía, porque por duro que pueda parecerles, muchos paisanos creen todavía que habitamos ese rectángulo en el que como la pieza de un puzzle nos ponen en todos los lugares posibles menos en el que realmente estamos. Menos mal que, de vez en cuando, la calima del desierto nos ayuda a ver con más claridad cuál es nuestro verdadero sitio. Y es una verdadera lástima que no aprovechemos apasionadamente las infinitas posibilidades que nos ofrece una isla como la nuestra que ha sido capaz de alongarse sobre el futuro sin dejar de atender las raíces que la amarran a una tierra que ha tenido que hacer a su mano. La misma isla extraordinariamente cosmopolita y adelantada a su tiempo, cuyo puerto capitalino se convirtió en emblema y horizonte de modernidad y progreso, conserva ancestrales tradiciones que sorprenden especialmente a quien se tropieza con ellas sin aguardarlas, valgan la trashumancia de nuestros pastores o nuestros Ranchos de Ánimas que tanto conoce Teror, como ejemplos maravillosos de que, aunque hemos ido a veces demasiado deprisa, no hemos dejado de ser nosotros.
Estos días se ha hablado mucho de héroes y no seré yo quien niegue a nadie sus méritos, pero mis héroes, lo he dicho siempre, son los que siguen habitando y cuidando la tierra de sus padres y abuelos. Casi todos nosotros somos hijos o nietos de los que dejaron el campo buscando la costa y, por esa razón, somos también parte de un cambio de rumbo que le ha cambiado la cara a nuestra isla como se la está cambiando al mundo. Mis héroes son los que siguen guardando ovejas, haciendo queso, sembrando millo, plantando papas, regando matos… Y mis heroínas, en un mundo que no da tregua, son las que hacen todo eso y además todas las labores que la historia, escrita y dirigida por hombres, les ha puesto sobre los hombros. A ellas, doblemente necesitadas de la igualdad verdadera, mi homenaje y mi consideración y por ellas mi rebeldía y mi inconformismo. Todos esos seres milagrosos, los que guardan el campo por nosotros, merecen nuestro homenaje y atención, pero no solo ahora que el fuego les ha quemado las esperanzas sino todos y cada uno de los días futuros, porque si algo tienen el campo y los animales, es que al pie de ellos no hay días de fiesta.

Decía Dulce María
Loynaz, la autora cubana,
que el canario es hijo y padre
de esta, su tierra canaria;
hijo porque fue nacido
del fondo de sus entrañas
y padre porque fue dando
forma y asiento a su casa,
porque levantó paredes
para buscar tierra llana
hizo acequias y milagros
para que llegara el agua
para entre barranco y risco
tener tierra cultivada.
Para sentir cuanto digo
lo único que hace falta
es acercarse, isla adentro,
en busca de Gran Canaria
para sentir lo que hicieron
quienes domaron el mapa
equilibrio en un paisaje
que otros destrozan y matan
pero que tiene memoria
no olvida las dentelladas
que le dan los intereses
de quienes no tienen alma
ni tampoco las caricias
que le dan las manos sabias
que la miman, que la cuidan,
que le dan vida y la salvan.
Y cuánto cabe en la isla
cuánta belleza encerrada
no se deja ver entera
es preciso ir a buscarla

coquetear con sus barrancos
ascender a sus montañas
para saber cuánto encierra
y cuántos secretos guarda.

El peor momento sacó lo mejor de nosotros. La solidaridad desbordada nos emocionó y nos unió como pueblo. Triste es que tenga que suceder algo así pero sucede. Hay muchas familias que solo se juntan para llorar y en la tristeza descubren la falta que se hacen pero la rutina los vuelve a sumergir en la distancia. Han sido muchas las pérdidas y es infinita la tristeza de los que han perdido hogares y medios de vida, pero permítanme una reflexión más. Cuando empezaron las evacuaciones de los afectados, obligados a dejar sus casas ante la incertidumbre del fuego, cuando se marchaban de la tierra que más quieren encomendándose unos al Socorro, otros a San Bartolo, otros a San Vicente, otros a La Cuevita y todos al Pino, pensé en los que hoy en día, en tantos lugares del mundo, tienen que dejar su casa pero sin la esperanza cierta de volver. No quiero comparar tragedias incomparables ni llevar al extremo ningún planteamiento, pero quienes han tenido que dejar su casa, aunque sea por unas noches habrán podido hacer suya la tristeza enorme y la incertidumbre infinita de los que, empujados por el fuego de la guerra o del hambre, dejan también su casa y salen a buscar su vida sin encontrar, ni mucho menos la solidaridad que los grancanarios encontraron en sus paisanos. Muchos no llegan a donde tratan de llegar, otros se vuelven mercancía humana, otros mueren en el mar y todos nos golpean el corazón. Al menos, queridos todos, pensémoslo.
***
No pensé cuando recibí esta encomienda que me tocara pregonar su fiesta mayor a una isla desolada por un fuego bruto, un fuego que quemó muchos pinos que entristecieron a la patrona que eligió, según la fe relata, uno de ellos para aparecerse. Como dije antes, ya que no podemos cambiar el guion de estos días trágicos, tratemos de cambiar el guión del futuro.
Más que nunca hay que creer
en la isla que hace fiesta
que celebra la patrona
que en un pino apareciera
y que convierte Teror
en la casa suya y nuestra.
Creer pero de verdad,
en las malas y en las buenas.
Ahora que se nos quemó,
y nos mata la tristeza
hacemos las intenciones
firmes de luchar por ella
¿pero, cuando el tiempo pase,
mantendremos esa fuerza?
Hemos dado un gran ejemplo
de solidaridad plena
la desgracia nos juntó
como hoy nos junta la fiesta
y la respuesta fue hermosa
fue la ayuda que se espera
de los que para vivir
eligieron esta tierra
que no dudaron y dieron
todo y más en la tragedia.
Y de otros muchos lugares
llegaron manos sinceras
que emocionan y conmueven
y que un gran recuerdo dejan.
Pero, ¿cuándo el tiempo pase?
cuando a fuego ya no huela
y cuando en todos los medios
la noticia no sea esta
¿Pensaremos en aquellos
que se quedaron sin tierras,
o que perdieron el riego
con que poder atenderlas
sin pasto para el ganado,
sin sus casas, sin sus rentas?
Puede que nos preguntemos
si existe alguna manera
de ayudarlos y si hay forma
de ganar esta pelea.
Y la respuesta es sencilla:
confiar en nuestra tierra
comernos lo que produce
quesos de nuestras ovejas,
la fruta de nuestros matos,
vino de nuestras bodegas
papas de nuestros canteros
verdura de nuestras huertas,
nuestros corderos y baifos,
dulces de nuestras almendras,
el millo y los granos nuestros,
la miel de nuestras abejas.
Eso hará que los que luchan
por nosotros y por ella
puedan salir adelante
y seguir en pie en la brega,
defendiendo nuestros campos
y la tradición que encierran
cuidándolos por nosotros
haciendo nuestra tarea
dejándose cuerpo y alma
sobre esta bendita tierra.
Ellos son mis héroes sí
y hoy aquí se les recuerda
porque son ellos también
los que gastando sus fuerzas
permiten que aquí a Teror
en nuestra fiesta primera
esta tierra bendecida
traiga llenas sus carretas.

***
Creamos en esta isla que nos duele cuando se nos quema, creamos en ella en cada momento, en las heroicas gentes que la mantienen viva y pariendo vida, en sus tradiciones, arraigadas extraordinariamente a la tierra al tiempo que abiertas a un horizonte que es mucho mayor que la isla que les da sentido; hagamos fiesta, juntémonos en Teror, ya está septiembre a punto de encontrarse con nosotros y en poco más de una semana querrá vernos aquí mismo, desbordando una ofrenda que este año también debería alcanzar, como han propuesto con acierto, tantos animales necesitados de una comida que se les quemó. Vivamos El Pino, cada cual según su fe, según su costumbre, según su corazón, pero vivámosla. Valoremos el esfuerzo de una isla que como los pinos que la embellecen, guarda con su corteza de risco y barranco su corazón generoso. Hagámoslo. Viva Teror y Vivan las Fiestas del Pino.

*Pregón de las Fiestas de Nuestra Señor del Pino 2019, leído este viernes 30 de agosto por su autor, Yeray Rodríguez Quintana. Estuvo acompañado en el escenario por los músicos: Javier Cerpa, Beatriz Alonso, Pedro Manuel Afonso, Ner Suarez, Fernando García y Silvestre Ramírez. El público llenó la plaza del Pino, unas 2000 personas segun el Ayuntamiento. Fotografías del Gabinete de Prensa del Ayuntamiento de Teror.

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El cuidado de los bienes públicos y comunes. El caso de los incendios. Antonio González Viéitez



1. BIENES PÚBLICOS.
Hoy, constituye un lugar común afirmar (algunos lo hacen de forma apasionada) que solo la propiedad privada, además de ser la única eficiente, es capaz de cuidar con atención los bienes que maneja. Supóngase que admitimos sin más esa extendida tesis. Aún así, hasta la Economía Convencional acepta que la preeminencia de la propiedad privada no existe en determinados casos. Se trata de lo que, técnicamente, se denomina como “Fallos de Mercado” a los que, nadie se extrañará, no se les suele mencionar ni estudiar con mucho entusiasmo. Uno de sus supuestos más contundentes es el de los “Bienes Públicos”. Se trata de unos bienes muy peculiares: a) porque no son excluyentes como los bienes privados. Es decir hay libertad de acceso y consumo, sin necesidad de pagar ningún precio y b) su consumo no es rival. Es decir son bienes que no se agotan por el hecho que una persona los consuma, porque el consumo de alguien no impide el consumo de los demás.
Un sencillo ejemplo aclarará lo que parece realmente extraño. Hay bienes necesarios para la vida como el aire para respirar. Se trata de un bien público, porque a) existe libertad de respirar sin tener que pagar por ello. No es excluyente, al menos por ahora. Y b) cuando respiro, no rivalizo con nadie más y todos pueden seguir respirando, también por ahora. No existe rivalidad en el consumo. Los manuales de Economía suelen poner otros ejemplos como la luz de un faro, la luz del sol que me permite poner un placa en la azotea, el agua limpia de un río, el paseo por un bosque, mirar las estrellas…
La principal razón por la que la propiedad privada no puede cuidar estos bienes es que nadie se tiene que hacer responsable de ellos. Están ahí y estarán siempre ¡son inacabables! Por eso, si podemos consumirlos sin pagarlos… “a mí que me registren, no seré yo el bobilín que los cuide”. Y si nadie es responsable y nadie los cuida, ocurre lo que hoy es una evidencia y un drama para la Humanidad. El terrible destrozo de los Bienes Públicos: el cambio climático, la invasión de los plásticos, la contaminación de las aguas y del aire, la desertización, los atascos, las saturaciones, las migraciones. Cierto es que la lacerante percepción que hoy se tiene sobre el estado de nuestra Biosfera, no existía hasta hace medio siglo. Fue necesario que los niveles y los ritmos de consumo se multiplicaran y se sobrepasara la posibilidad de regeneración de nuestros bienes públicos. Con una situación fuera de control, entró en funcionamiento la segunda ley de la Dialéctica, aquella que declara “los saltos de cantidad en calidad”. Y cuyos efectos ya fueron analizados en prospectiva en 1972 por el Club de Roma, en su informe sobre “Los límites del Crecimiento”. Y, desde entonces, se evidenció socialmente que: “es imposible el crecimiento continuo en un mundo finito”.
Su consecuencia evidente fue comprobar la necesidad de encontrar una estrategia para gestionar y cuidar nuestros bienes públicos, diferente a la del mercado. De eso ya hablaremos.

2. ECONOMÍA LINEAL Y ECONOMÍA CIRCULAR
2.1. Simplificando, Economía Lineal es aquella que tiene en cuenta todo el proceso productivo desde el final y solo desde el final: la cantidad de bienes o servicios producida. Su análisis se centra en la cadena de producción del valor. Su estrategia es maximizar las salidas (la producción). Su contabilidad se centra en el saldo de entradas y salidas monetarias. Por eso no considera los residuos físicos que puedan originarse (no existen porque no significan nada contabilizable por la empresa). Su objetivo es maximizar las salidas. Y, así, nos tienen acostumbrados a su continua letanía con los porcentajes de incremento sobre el periodo anterior. En resumen, se mide (y se valora) por medio de una contabilidad exclusivamente monetaria. Su principal problema es que desatiende y no toma en consideración la cadena de residuos físicos y consecuencias colaterales de todo tipo (por supuesto incluidas las sociales) que ocasiona todo su proceso productivo. (Técnicamente se conocen como externalidades o deseconomías externas). Así, el que vende botellas de agua de plástico, no se preocupa sino de que se las paguen. Lo demás no es asunto suyo.
2.2 Simplificando, Economía Circular es aquella que tiene en consideración y atiende a los procesos productivos en su integridad. Tanto en sus aspectos monetarios como físicos, tanto en sus salidas como en sus entradas y, también, en sus residuos. Pero, además, su principal característica se centra en considerar los residuos como recursos, los deshechos como riqueza. Esta idea, revolucionaria en la sociedad de las modas, del usar y tirar y del consumismo desenfrenado, va a tener tremenda potencia transformadora. A partir de ahora se va a tener que priorizar el reciclaje, la reutilización, el ahorro de recursos, la austeridad social. Ahora, la actividad productiva deja de ser lineal y despilfarradora y se transforma en circular y ahorradora. Las entradas serán tan importantes como las reentradas. Y la actividad económica no se va a medir (y valorar) por las salidas (por ej. tantas unidades con un % anual de crecimiento). Tendrá que valorarse, además de las “salidas” convencionales, el conjunto y la densidad de los nuevos procesos que reutilicen los antiguos residuos convertidos en recursos, también que utilicen recursos renovables no utilizados (fuentes energéticas primarias), y también que gestionen recursos del mundo rural abandonados por la despoblación… En suma, se va a medir por la densidad y potencia de sus procesos, reprocesos y ahorros [hoy aparecen, por ejemplo, como ahorro de emisiones contaminantes]. En suma, irse acercando a una forma de organizar la sociedad de acuerdo con el viejo descubrimiento del ilustrado químico Lavoisier “nada se crea ni se destruye, solo se transforma”.

3. LA ECONOMÍA DE LOS CUIDADOS
Ya podemos relacionar dos cosas. La primera es que los Bienes Públicos, a pesar de su importancia vital para nuestra supervivencia en la Biosfera, no pueden ser manejados por el mercado y resulta obligatorio cuidarlos y gestionarlos socialmente. La segunda es que la forma más adecuada es la de la Economía Circular. La que permite ahorrar recursos ( es decir, la eficiencia), las reutilizaciones y las “reentradas” y, en fin, habilita para la lucha social por la imprescindible Sostenibilidad Global.
Por esas razones, hoy, por infinidad de resquicios de la sociedad mundial, está surgiendo con inusitada potencia la exigencia de cuidar y atender los Bienes Públicos. Algunos de ellos son de obligada dimensión universal. Y todos sabemos que la Humanidad del primer siglo del segundo milenio de nuestra era, no está a la altura de esta exigencia. Y que tendremos que seguir haciendo enormes esfuerzos para que los deficientes e incompletos Acuerdos de Tokio (1997) y París (2017) se vayan completando y culminando de forma correcta.
Pero donde de verdad se está librando la verdadera batalla, es en el día a día en cada uno de los pueblos de la Tierra. Porque es cierto que hay que tener una Ordenación Mundial, pero esta nunca será real si no se conquistase todos los días en todos y cada uno de los lugares. La sociedad canaria, también. Y, en opinión de muchos, con un nivel de exigencia superior, debido a nuestra actual especialización económica en turismo de masas. Porque esa especialización se fundamenta en ofertar residencia de calidad, “excelente”, para animar a que nos visiten. Y el éxito de esa “invitación” dependerá de la calidad de lo que les ofrezcamos. Y, todos lo sabemos, el clima, el mar de las playas, el aire de nuestras ciudades y pueblos, los paisajes naturales y humanos, la tranquilidad social , calidad de los servicios (trabajo decente, urbanismo “humanizado”, comidas sanas de kilómetro cero…) dependen de la salud de nuestros Bienes Públicos. Y será la valoración que hagan de ellos la que decidirá su elección de destino.
En Canarias, el cuidado de nuestros Bienes Públicos está bajo mínimos, entre otras mucha cosas, por el predominio incontestable (cantos de sirena aparte) de la Economía Lineal en la actividad turística. Su estructura empresarial solo puede estar preocupada por sus “salidas”, medidas en beneficios contables. Y si consiguen mejorarlos con trabajo precario, lo hacen. Si consiguen alimentos y bebidas a precios más baratos que los de la producción local, los importan. Si alguien les vende que con una regasificadora les bajan los precios de la luz, la defienden sin más…Pero todo esto se puede hacer porque el “destino canario” tiene unos valores excepcionales que les permite, en ocasiones, batir récords durante varios años, como ocurrió hace poco. Y ese destino, basado en unos Bienes Públicos excepcionales lo están utilizando (ingresos invisibles) en su contabilidad de beneficios. Y, gratis. Porque ya aparecerá alguien que se encargue de atenderlos. Y así se está degradando el destino canario.[NOTA. Acepto que esta visión está simplificada, pero la expreso para caracterizar en poco espacio las ventajas de la Economía Circular]

4. LOS INCENDIOS
Todo lo anterior viene a cuento al intentar entender y explicar los persistentes incendios, fuera de todo control, que nos están asolando. Aquí es necesario recordar que se trata de un fenómeno del actual modelo de sociedad mundial, que se desata en las temporadas calurosas arrasando lo mismo el Portugal continental y las islas griegas, que se desenfrena en Australia, Brasil o California.
Es interesante constatar que la totalidad de las reflexiones y valoraciones que vienen apareciendo estos días aquí en Canarias, encuentran su explicación en los tremendos cambios producidos en las últimas décadas y que han afectado sobre todo al sector primario y han forzado la despoblación de la cumbre y las medianías. [Solo un dato para darnos cuenta de tamaña mutación. Hace sesenta años, la población activa canaria en el sector primario pasaba del 54%, en la actualidad, y hace ya bastantes años, está anclada en el 2,5%].
Por eso, en aquellas fechas los incendios como hoy los conocemos, ni existían. No solo porque las masas forestales de pinares fueran mucho más escasas (caso de Gran Canaria), sino porque los montes estaban cuidados. Y es que los canarios del monte arramblaban con cualquier madera porque las necesitaban para guisar sus potajes; la pinocha viajaba en camiones, cargados de forma increíble hasta allá arriba, a los almacenes de la costa para aquellar los racimos de plátanos; las olorosas retamas se podaban para hacer la cama del ganado y estercolar las fincas; las yerbas y los pajonales eran la comida de ovejas y cabras… En aquellas circunstancias, lo que funcionaba era una “sui generis” Economía Circular en la que no existían ni residuos ni despilfarro. La población rural había adquirido las sabidurías necesarias para inventarse avant la letre la economía sostenible. En resumen, los montes (los bienes públicos forestales) estaban cuidados y limpios en aquellas fechas.
La situación actual, como todos sabemos, está a años luz.
Y la cuestión, ahora, es si será posible retornar a la vieja situación o, por ser ésta inimaginable, tratar de buscar y encontrar otra forma de cuidar y atender los bienes público de medianías y cumbre.

5. PROPUESTAS
Todo el mundo está de acuerdo que, para intentar dejar atrás estos infiernos, el objetivo principal ha de ser cuidar, no solo limpiar, todas nuestras masas forestales y dar nueva vida a las zonas que hemos llevado a la despoblación. Para ello:
5.1. Es necesario asumir, desde el principio, una concepción integral de la inmensa y apasionante tarea que supone intentar cuidar y atender nuestro patrimonio natural, nuestros bienes públicos de las masas forestales. Al final, tendremos que llegar a un Plan de Acción, que actúe en la práctica incluso más allá de la legalidad de las propiedades.
5.2. Creo que lo primero es ordenar los aprovechamientos que algunos ganaderos y agricultores vienen ya realizando, o que quieran regresar o iniciar esa actividad. En tanto que cuidan nuestro patrimonio se debe facilitar y clarificar sus actividades. Evitando papeleo y burocracia. Situándose a pie de monte, llegando a ellos antes que tengan que pensar en venir a nosotros. Para solucionar no “sus”, sino nuestros problemas. Porque ellos son los protagonistas, los únicos indispensables. Se realizará así un primer mapa de cuidados.
5.3. A corto plazo, los recursos privados que puedan movilizarse seguro que son insuficientes. Por eso se propone que, desde el Cabildo, junto con los Ayuntamientos correspondientes y (¡muy importante!) con la población local, se formen profesionalmente y se contraten para determinadas zonas equipos de cuidados forestales (¿recuerdan los antiguos llamados peones camineros?), a ser posible con personal local. Su finalidad será poner en marcha, desde sus zonas respectivas, actividades de economía circular dirigidas a suministrar recursos a la agricultura isleña profesionalmente más avanzada. Que los está necesitando!!
5.4. Se actuará también para mejorar, recuperar y mantener una antiquísima red de caminos, senderos y veredas que constituyen uno de los más valiosos patrimonios de nuestras zonas rurales.
Para uso exclusivo de caminantes, prohibiendo cualquier artilugio con ruedas, que estarán limitados a las pistas y caminos asfaltados. La organización, dirigida por guías locales, de recorridos más o menos especializados y de duración variable, tendrá interesantes efectos multiplicadores a pequeña escala. Esta actividad se llevará a cabo de la forma institucional descrita en 5.3.
5.5. Se promoverá la vuelta a la agricultura y a la ganadería de las zonas más idóneas y que, como nos vienen explicando estos días, servirá también como piezas de separación y resguardo entre masas forestales. La puesta en marcha de cooperativas, con condiciones de inicio atractivas, será la fórmula preferida. Caso de no prosperar, se podrá intentar que las actividades agrarias se lleven a cabo por pequeñas entidades públicas empresariales locales (EPEL) en las que no cabe el funcionariado. Todas estas posibles entidades productivas, además de lo que se verá después, deberían culminar en la creación o aprovechamiento de una cooperativa comercializadora, profesionalizada, democrática y transparente con su contabilidad colgada en la red.
5.6. La principal fuente de financiación externa de todo este Plan sería la nueva tasa ecológica (propuesta por quienes forman el actual Gobierno de Canarias) a pagar por quienes nos visitan. Si, por ejemplo, se ingresara 1 euro por cada pernoctación, se alcanzaría un importe de unos 22 millones anuales, solo en Gran canaria.
5.7. Ese Plan de Cuidados, para hacerse sostenible, debería incorporar a las grandes cadenas comerciales, a la restauración y a la hostelería. Invitándolas a participar en esta propuesta de Economía Circular y a comprometerse en la apuesta de representar y apostar por los productos agrarios del Kilómetro Cero. Además, esto les serviría de enorme gancho publicitario.
5.8. La extraordinaria movilización solidaria de voluntades que se viene fraguando estos día y que restalló con toda su potencia este sábado en Las Canteras, tiene que constituirse en el principal baluarte para que los cuidados lleguen y se queden en nuestros montes y medianías. Y que empecemos de una vez a darle la vuelta a su abandono tradicional.
5.9. Un dato relevante. Todos nos hemos sentido muy reconfortados con el nivel de seriedad, serenidad y profesionalidad de los cuadros técnicos responsables de la lucha contra los incendios. El sentirnos seguros y que estamos en buenas manos, es el mayor de los logros conquistados estos oscuros días. Somos más ricos como sociedad. Y, además, a ese equipo de profesionales, se deberán sumar tantos otros que están escondidos, en ocasiones en los entresijos de la administración. Serán la columna vertebral de los recursos a organizar para hacer frente a este Plan para cuidar nuestros bienes públicos.

Es cierto que este Plan es solo una parte de la Sociedad de los Cuidados Comunes que tenemos que construir. Pero reúne especiales características y, nunca mejor que hoy, debe aprovechar todos los buenos propósitos que socialmente nos hemos marcado. Ser capaces de acoger, hilvanar y poner a funcionar los enormes ofrecimientos de voluntarios y colaboradores es una realidad que no podemos desaprovechar.

* Antonio González Viéitez es profesor de Economía de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, jubilado. El autor envió este texto a nuestro blog para su publicación.

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Del incendio forestal a los incendios 2.0 Ferrán Dalmau-Rovira


Los incendios forestales evolucionan. Y lo hacen exactamente al mismo ritmo que lo hacen la sociedad y el territorio. De hecho, cada vez es más evidente. De los incendios de nuestros ancestros que se apagaban con ramas, fuego rural (el que aplicaba gente que conocía el medio y su manejo) y mucho empuje, se ha pasado a incendios que en pocas horas pueden acabar con la vida de decenas de personas (Grecia, 2018, con más de 100 víctimas mortales, por ejemplo…), quemar miles de construcciones (Camp, 2018, con más de 18.000 edificaciones destruidas, por ejemplo…) o quemar decenas de miles de hectáreas por hora (Chile, 2017, con 115.000 hectáreas en 14 horas, por ejemplo…). En la medida en la que la especie humana ha modificado su forma de relación con el medio natural el fuego ha ido ganando terreno. La forma en la que “lo urbano” se ha desentendido de “lo rural” desemboca en incendios como el de estos días en Gran Canaria.

No nos equivoquemos. Los incendios forestales son el síntoma de una enfermedad mucho más grave: la despoblación y el abandono rural. Y la extinción de incendios forestales es un cuidado paliativo. Pero no una cura. Si la sociedad en su conjunto, en un escenario de Cambio Climático y, por ende, en un escenario de Emergencia Climática, no entiende y atiende al hecho de que los problemas complejos (como los incendios forestales) no aceptan soluciones simples ni simplistas, seguiremos haciendo preguntas equivocadas para seguir aplicando respuestas erróneas. Los incendios forestales son la consecuencia de una serie de decisiones y actos que hemos consumado como sociedad. ¿Qué actos? Muchos. Volvernos urbanos, cómodos, y ciertamente irresponsables. Urbanos porque el 80% de la población en España ya es urbana. Pero el suelo forestal va camino del 60%… Tenemos grandes extensiones de terreno en las que no vive (ni trabaja, ni “limpia” el monte, nadie…). Cómodos porque no queremos trabajar la tierra. Eso es de pobres (o de inteligentes, responsables…). La gente quiere que su equipo del deporte que sea gane, un buen teléfono, televisión por cable y aire acondicionado. Todo importante, sin duda. Pero igual menos que otras cosas. E irresponsables porque hemos dejado de aprovechar ese 60% del territorio. No nos calentamos con leñas (combustible renovable en contraposición a los fósiles, no renovables), no utilizamos madera ni otros productos agroforestales (renovables, en contraposición a plásticos y otros materiales menos nobles) y queremos frutas exóticas y comidas exquisitas, aunque vengan de la otra parte del mundo sin importarnos nuestro sector primario (agricultura, ganadería, aprovechamientos forestales…). Pero ¡si hasta tapamos nuestros vinos con tapones sintéticos en lugar de utilizar corcho!

Si a esto, que ya es complejo per se, le agregamos “el incendio social” (el incendio que se produce en redes sociales mientras arde el monte, y que puede llegar a tener mucha más intensidad que el propio incendio físico), y las intrigas palaciegas de los intereses de cada cual, tenemos un panorama ciertamente complicado, y si me apuran, desolador. Cada vez que se produce un Gran Incendio Forestal (de más de 500 hectáreas) o “GIF mediático” (que llama la atención de los medios de comunicación, y haciendo un paralelismo con el GIF forestal, de más de 500 retweets) se producen situaciones que hablan de nosotros, como sociedad. Para que se hagan una idea en el decenio de 2006 a 2015 en nuestro país, de media, cada año, se produjeron 13.111 incendios y se quemaron, de media, al año 100.796 hectáreas. Eso da una media diaria de casi 36 incendios/día y 276 hectáreas/día.

¿De cuántos de esos incendios se enteró usted? Sólo de algunos. Los que amenazaron zonas urbanas normalmente, o se hicieron especialmente grandes. Del resto, ni flores. En el caso concreto del Archipiélago Canario entre 2000 y 2015 se produjeron 1.723 incendios forestales, con una superficie afectada total de 62.119 hectáreas. Lo que no suele ser noticia es que del total 1.433 se quedaron en fase de conato (es decir, menos de una hectárea), y solamente 10 se convirtieron en Grandes Incendios Forestales. Sólo estos son noticia. El “no incendio grande” no es noticia. Aunque implique riesgo y trabajo duro igualmente, pero a usted no le llega. Por eso aprovechamos estas ventanas de oportunidad para comunicar. Por cierto, el 35% de incendios son por negligencias y causas accidentales. Miren si nos ahorraríamos trabajo, dinero e impactos ambientales si la gente se ahorrara el “es que yo no quería, pero la he liado parda” y aplicara el sentido común (que como saben, es el menos común de los sentidos).
Desconocimiento, desinformación, bulos, rumores, opiniones poco fundadas y mentiras. Fantástico, ¿eh? Algunas personas (algunas de ellas muy apreciadas por un servidor), se desgañitan durante esos días explicando en redes sociales y medios de comunicación, intentando hacer pedagogía, explicando por qué más aviones o más helicópteros siguen siendo un cuidado paliativo (uno más adecuado que el otro para los fuegos en Canarias, por cierto) y tratando de compartir su conocimiento, adquirido con esfuerzo, estudio y experiencia, para recibir en ocasiones a cambio un “esa es su opinión”… cuando no insultos, faltas de respeto o desaires diversos… sí queridos conciudadanos y queridas conciudadanas. Esos somos nosotros y nosotras. Los y las habitantes de este siglo XXI en esta piedra gigante que gira alrededor del Astro Rey.

¿El abandono rural, la comodidad moderna y la irresponsabilidad colectiva? Una causa. ¿El “cuñadismo” y la falta de rigor? (Efecto de Dunning – Kruger, descrito en psicología) Una causa. ¿El antroprocentrismo o los “ismos” urbanocéntricos? Una causa. ¿La rebelión de los necios y que todo el mundo opine de todo, sepa o no algo de la materia, habiendo superado la barrera de la barra del bar? (Umberto Ecco dixit) Una causa. ¿Lo que mi amigo y escritor Lauder denomina los “Bargumentos”? Una causa. ¿La política de “los animales primero”? (antes que las personas, digo) Una causa. ¿La política de “no intervención” en el medio y la “sobreprotección” del territorio? Otra causa. ¿Qué vayamos a la esquina en coche, nos calentemos con combustibles fósiles y consideremos a los rurales unos paletos? Otra más. ¿Que el yo sea infinitamente más importante que el nosotros (Ubuntu)? Seguramente una de las causas principales. Conste que no juzgo y que asumo de antemano que puedo estar equivocado. Solamente describo algunas observaciones, y me hago preguntas. No me malinterpreten. O sí, háganlo. Honestamente, con todo respeto, me da igual. No por nada, simplemente es que lo más probable es que no nos conozcamos jamás. Ni usted me conocen a mí, así que no pasa nada. Mi punto de vista es tan irrelevante como el suyo. Pero piense en las causas que acabo de exponer y si cree que puede haber algo de cierto en todo ello. Hay más. Y ahora, si no le importa, piense en consecuencias.

¿Los incendios forestales? La consecuencia. ¿Los plásticos en el mar, las nubes y el hielo de los glaciares? La consecuencia. ¿El deshielo de los polos? La consecuencia. ¿La contaminación atmosférica y sus males derivados? La consecuencia. ¿La contaminación de los acuíferos y los ríos? La consecuencia. ¿El márquetin verde y la gente que va de eco pero sigue siendo insostenible? La consecuencia. ¿Muchas enfermedades relacionadas con parámetros ambientales? La consecuencia. ¿El antropoceno? (una capa de mugre que dejaremos como estrato geológico para las generaciones venideras) Seguramente una de las consecuencias principales…

Deberíamos entender que unas decisiones u otras, como sociedad, no son buenas o malas. Sólo nos traerán unas consecuencias u otras. Y al menos, deberíamos ser consecuentes. Si se producen consecuencias por nuestros actos, no nos quejemos. Si no nos gustan las consecuencias, modifiquemos nuestros actos. Si no lo hacemos, al menos, por dignidad, y coherencia, no nos quejemos. ¿Qué hace usted para que las cosas no sean como son? Si la respuesta tiene que ver con actividad en redes sociales, ya le contesto yo: seguramente, nada. Tenemos exactamente lo que nos merecemos (como conjunto de individuos que viven en una sociedad) porque somos de mucho opinar, pero de poco hacer. La realidad se cambia con acciones en el mundo real. Mojándose, implicándose, haciendo (Saber, es hacer). Alimentadas por redes si quieren, o aprovechando esa herramienta. Genial. Pero no se previenen incendios con tweets o “whatsapps”. No se recuperan explotaciones agropecuarias desde el sofá viendo series. No podemos comer bits. Ni respirarlos. Ni bebérnoslos. Esos bienes y servicios se producen en los montes y en los campos. En esos sitios que se queman a veces y vemos a través de un “teléfono inteligente” (tan inteligente como la persona que lo maneja, seguramente). Por acción o por omisión. Pero lo que nos pasa es la suma de los actos de todos y cada uno de nosotros.

Podemos prevenir incendios 2.0 y tratar de “no opinar” gratuitamente sobre cuestiones sobre las que a lo mejor no somos duchos, o al menos, informarnos antes de hacerlo. Siempre es bueno que se informe si le interesa. Podemos seguir como hasta hora, “juntos de la mano hacia la extinción” que diría el grupo punk gallego Siniestro Total, o podemos tomar conciencia, hacernos las preguntas adecuadas, asumir las respuestas, no gusten, o no… y empezar a trabajar ya.
¿Qué prefieren?

*Artículo escrito por el Ingeniero Forestal y Técnico en Emergencias Ferrán Dalmau-Rovira. Este artículo fue remitido a este blog y a diversos medios de comunicación por el gabinete de prensa del Cabildo de Gran Canaria para su publicación con permiso del autor.

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Te venceremos, fuego, como los árboles que plantó el abuelo.


Escribió Neruda de ti fuego que eres “Consumación, abrazo,/inasible sustancia, destrucción y violencia,/sigilo, tempestuosa/ala de muerte y vida,/creación y ceniza,/centella deslumbrante,/espada llena de ojos,/poderío…”. Atacaste a mi isla. Te llevaste cultivos, animales, árboles, hierbas, algunas casas…Fuiste a por los árboles que plantó el abuelo con mis tíos. Y no pudiste, fuego. Ahí siguen los árboles del abuelo, manteniéndose en pie junto al suelo de cenizas.

Antonio Luján Melián emigró a Cuba con quince o dieciséis años para que no lo reclutara el ejército español en la carnicería de la guerra de Marruecos. Después regresó a Gran Canaria y en Juncalillo, junto a Teodosia Ojeda, tuvo 12 hijos. Con algunos de ellos plantó estos doce árboles. Y ahí siguen los árboles de los lujanes, fuego, resistiendo tus ataques mientras la isla llora. La vida de los abuelos fue dura, vivieron la muerte de tres hijos y otras tragedias familiares. Pero supieron salir adelante trabajando la tierra, aunque tuvieron que dejar Juncalillo después de cinco años sin llover.

Dicen que el fuego llegó a las puertas de las cuevas donde nacieron aquellos hijos e hijas. Pero esos árboles que se mantienen en pie setenta años después de ser plantados son el símbolo de esta isla que resurgirá de las cenizas, porque somos país volcánico que llevamos siglos sembrando semillas sobre suelos de lava. Mi tío Ernesto Luján (el hijo más pequeño de Antonio y Teodosia) y su mujer  María Luisa tuvieron que salir de la casa antes de que llegaran las llamas, pero se salvó la vivienda, y los árboles del abuelo siguen en pie. Te ganaremos fuego y terminaremos repitiéndote más versos de Neruda: “Ahora sabes/que no puedes/conmigo: Yo te convierto en canto,/yo te subo y te bajo,te aprisiono en mis sílabas,te encadeno, te pongo como si fueras a silbar,/a derramarte en trinos, un canario enjaulado.” Te venceremos, fuego.
@juanglujan

Artículo publicado este 21 de agosto también en el periódico La Provincia

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en juncalillo

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Los 88 veranos de Carmela Luján



Esta mujer, Carmela para la familia, Carmita para la gente de Schamann donde regentó un comercio de ropa durante 30 años, doña Carmen para las vecinas, mamá para sus hij@s, yeya para sus niet@s, …hoy cumple 88 años.
Sí, el 13 de agosto de 1931 nació Carmen Angelita Saturnina Luján Ojeda en el pago de Juncalillo de Gáldar, un nombre que hoy está en los periódicos, las radios y las televisiones porque su belleza verde se hizo cenizas, porque la gente de las cuevas fueron desalojadas ante el ataque del fuego. En esa cumbre Carmen vivió hasta los 16 años. Después de cinco años seguidos sin llover, sus padres Teodosia Ojeda y Antonio Luján se mudaron a Las Palmas, al barrio de Arenales. Carmela salía de Juncalillo joven pero con una vida intensa, porque en la cumbre vivió los desalojos más duros, los del corazón, como la muerte de tres hermanos (la de Mercedes, su hermana mayor fue la más dura), y sobrevivió a incendios e inundaciones.
Ya en Las Palmas se ennovió y casó con Segundo García. Y de esa unión nacimos dos niñas y un niño que ella sigue empeñada en proteger, en cuidar, en saber dónde duermen, en vivir los miedos al mar si estamos en la playa, a la piscina en los sures, a las salidas de las noches.
A sus 88 años Carmela sigue con los recuerdos de los curas de Juncalillo, de la madre a la que no le ha llorado lo suficiente, de la maestra doña Martina que le enseñó a leer y a escribir, de su abuela Saturnina, que vivía en Guía (en San Roque), allí pasaba algunos días descanso cuando su hermano Carlos la llevaba en mula desde Barranco Hondo. “Saturnina era muy bajita, como un tapón”.

Para Carmela no se agotan los recuerdos del ayer lejano que se mezclan con los olvidos del presente cercano. La vejez es jodida, Carmela, la mujer comerciante-ama de casa que subía de las Rehoyas a Schamann a abrir la tienda de la calle Pedro Infinito es hoy una señora que se sienta frente a la ventana para ver llegar a las hijas o el hijo al barrio, o repasa las llamadas perdidas del teléfono. Carmela quiere seguir ejerciendo de hermana mayor y da consejos a Miriam, Yara, Ernesto y Orlando, mientras echa de menos a Manolo, Candita, Pepe y Carlos y afronta el último golpe, la marcha de su sobrino José Carlos. Las nietas y nietos se convierten en una medicina contra la soledad, hasta los dolores se van si los chiquillos se ponen a cantar en el salón de la casa. Este 13 de agosto en el que cumples 88 años no es mal día para decirte que somos muchos los afortunados por tantos años de tu amor. Gracias Carmela, gracias mamá.
@juanglujan




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