“Peor que no conocernos, es no saber que no nos conocemos” Yeray Rodríguez


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Ante todo, quiero agradecer la hermosa posibilidad que se me concede al intervenir
en esta comisión. Uno, novato en estas lides, se plantea cuál ha de ser su papel en esta
tesitura y solo se le ocurre una cosa, tratar, humildemente, de ser útil, aunque ello suponga
decir cosas que quizá no son agradables de oír. Les garantizo, sin reservas, que mis
planteamientos, que hoy hago aquí y que llevo años expresando tanto en las aulas como en
los escenarios, nacen de profundo amor que siento por la creatividad humana y por estas
islas a las que uno debe decirle, a veces, lo que ellas, y a lo mejor tampoco ustedes, quieren
escuchar. Y me gustaría que sintieran que la mayor parte de las cosas que comparta en mi
intervención nos afectan como pueblo, son responsabilidad de todos y todos debemos, por
igual, darnos por aludidos y, ojalá, esperanzarnos. Sucede además, y este es un detalle
personal que comparto con mucho cariño, que preside esta comisión mi admirado colega
el doctor Juan Manuel García Ramos, que fue presidente de mi tribunal de tesis, así que
hoy tengo la sensación de que estoy ante otro tribunal, más concurrido e inesperado pero
que, a diferencia de aquella ocasión, me toca evaluar en lugar de ser evaluado.
Empiezo. A menudo y por desgracia desenfocamos el significado más intimo y
exacto del término cultura. Con más frecuencia que la desearíamos escuchamos aquello de
“que cada vez es más difícil hacer cultura”, “nos lo ponen difícil a los de la cultura” o “tal o
cual medida suponen la muerte de la cultura”. Confundimos peligrosamente la cultura, que
viene a ser un sistema de comportamiento, con la industria cultural que según cómo se
mire no debería distar tanto de otras industrias aparentemente poco afines. Somos quizá
demasiado pretenciosos los que subimos a escenarios, escribimos libros o exponemos
cuadros, creyendo que está únicamente en nuestras manos el devenir de un pueblo en lo
que a su cultura se refiere. Habrá que empezar por ahí. Desde luego, no somos tan importantes. La cultura, en su sentido nuclear, no tiene que ver con los presupuestos de
ningún organismo.
Imagino sin embargo, por el nombre que se le ha dado a esta comisión, que
pretenden que los aquí convocados hablemos entonces de la industria cultural, de lo que la
misma aporta y puede aportar al desarrollo social y económico (a mí me gusta más en ese
orden) de las islas. Pero si es pretencioso que los creadores (y más peligrosamente los
productores) quieran arrogarse la supervivencia de una cultura, no lo es menos que
pretendamos hablar de la industria cultural sin reflexionar, al menos brevemente, acerca de
nuestra cultura, nuestra forma de comportarnos y de asomarnos al mundo. Y así me
gustaría que fuera porque puede que esa mirada me ayude a explicar lo que pretendo
compartir con ustedes, que por otra parte, de una forma o de otra, como antes comenté,
vengo diciendo desde hace ya tiempo. Juan Manuel Trujillo, nacido en esta ciudad en 1907,
dijo una frase de la que, quizá, no hemos sabido o querido alejarnos: “Canarias se ignora e
ignora que se ignora”. A ustedes ¿qué les parece? ¿se equivocaba don Juan Manuel?. Yo
creo que no; y creo que esa frase puede volver a decirse por mucho que nos duela. Mucho
peor que no conocernos es no saber que no nos conocemos. Y lo peor es que, en esta
dolorosa ignorancia, crece, como en tierra buena, un rosario de complejos que llevan siglos
haciéndonos daño y que están en la raíz de muchos de nuestros males, también los que
afectan a nuestra relación con la industria cultural.
Quisiera que hablara por mí un poema de Manuel Padorno publicado en 1987 y que
se titula “Cónclave en el sur”:

CÓNCLAVE EN EL SUR
Aquella noche José Martí hablaba
con Fiodor Dostoievsky. Y con Walt
Whitman.
Al fondo Shakespeare decía
algo. Cervantes se entretenía con el aire.
Dante trabajaba comedidamente
en el infierno.
Era en el Sur de Gran Canaria.
Se celebraba el cónclave. Convocado
por nadie. Acudiría San Juan de la Cruz
bastante tarde.
En la piscina
del hotel, entremezclados con turistas,
una noche cálida caída. Una cena
sencilla y parroquial, vacía
protocolariamente.
Luis de Góngora
hablaba con John Donne en la esquina del patio.
Era una noche cálida concebida, un cielo
del Sur de Europa, del Norte de África,
del Noroeste americano. Un sol canario.
Una noche nocturna y candeal, junto
a la piscina del hotel. (Los turistas
llegaban agolpadamente, rompían
el silencio de la conversación).
Viera
y Clavijo sirvió champán. Antonio
de Viana hablaba con un paje. Domingo
Rivero se entretenía entre las naves.
Canarias tiene mucho porvenir, dijo
Platón, Parménides asentía con la cabeza.
Es cuestión de negociar despacio.
Negociar todavía.
Por las Islas Canarias
pasa la oscuridad política; tiene su casa
aquí. Cuestión de negociar la claridad,
su economía. La realidad política
vacía.
Inconsecuentemente
se reunieron en las Islas Canarias.
Dieron su parecer. Es ley europea
que las Islas Canarias sean
el lugar de la cita: el solarium
de Europa. Pero no puede
ser como hasta hoy,
en esa dependencia.

Este poema, que conozco hace muchos años, lleva unos cuantos días revoloteando
a mi alrededor. Seguramente porque sabía que hoy tenía esta comparecencia y este poema
ilustra mucho de lo que querría decirles, pero también por esta suerte de fiebre
hollywoodiense en la que vivimos, que no deja de ser una curiosa metáfora de lo que
somos. Vaya por delante que entiendo (y me alegra) la repercusión, los beneficios y todo lo
que ustedes quieran añadir que aportan las grabaciones de superproducciones en nuestras
islas, pero no deja de ser paradójico que nos elijan, exclusivamente por unas ventajas
fiscales, para disfrazarnos de otros lugares. No hace tanto que esta ciudad fue Atenas y en
estos días Las Palmas de Gran Canaria es Casablanca, eso sí, sin Sam ni Bogart. Somos,
como diría Padorno, el lugar de la cita, el solárium de Europa, y lo peor es que la
ciudadanía hace suya la lectura interesada del empresariado que, ya se sabe, es el que se
frota las manos con razones objetivas. No nos importa no ser lo que somos con tal de que
se hable de nosotros, con tal de que, y ahí parece estar la clave, vengan más turistas: no
importa que eso explote aún más a quienes, esclavas del siglo XXI, tendrán que limpiar sus
habitaciones por un sueldo mísero, no importa que los beneficios vayan a las pocas manos
de casi siempre… vivimos del turismo y eso lo justifica todo, incluso que se nos conozca
por lo poco que cobramos, como no hace tanto anunció el gobierno para vergüenza de casi
todos los gobernados. Sé perfectamente la importancia que tiene el turismo en la economía
canaria y no pretendo, con lo que aquí expongo, negar esa evidencia, pero tengo la triste
impresión de que, una vez más, hemos elegido mal. Estamos vinculando industria cultural y
turismo de una forma descarnada e interesada, sin seguir los ejemplos sabios, que los
tenemos.

El propio gobierno junta en una Consejería Cultura y Turismo, lo que supone dos
cosas: la constatación de esa rendición absoluta que significa asumir que somos un solárium
y alejar la Cultura, y la industria cultural si quieren, del territorio con el que colinda o al que,
más bien, pertenece, el de la Educación. Cultura y Educación, más allá de la nomenclatura
de las consejerías de un gobierno, no pueden ser otra cosa que un objetivo único. Un
pueblo como el nuestro, que parte de ese desconocimiento histórico al que antes me refería
y que sigue masticando peligrosos complejos, necesita que las manifestaciones culturales
tengan más que ver con su formación integral que con los atractivos que ofrecer en un
catálogo. Digámoslo ya: quienes vienen a Canarias, en una abrumadora mayoría, vienen a
tostarse al sol, al bendito sol que no queda tan lejos de la Europa de la que vienen casi
todos. Y así somos, ese solárium que se parece a cualquier otro solárium del mundo. Pero
el caso es más curioso todavía. Pondré un ejemplo. Siempre me ha llamado la atención que
la promoción canaria en el exterior se ilustre con música más o menos folclórica. Son
muchos los espacios, generalmente europeos, que han escuchado en ferias y promociones
turísticas, por ejemplo, agrupaciones folclóricas o solistas determinados, que añaden la nota
cultural a la propaganda turística. A veces también se ha hecho de forma puntual y aislada
en aras de esa promoción (seguramente improductiva) Y digo que me llama la atención
porque esos turistas, en la mayor parte de los casos, si acceden a la invitación y llegan a
nuestras islas, es muy probable que no vuelvan a escuchar esa música que, quién sabe si les
interesó. Y no quiero aguarle la fiesta a nadie, pero por ahí se van unos fondos preciosos
que podríamos aprovechar para algo muy necesario: la promoción interior de Canarias,
para, quizá, no desconocernos tanto. En muchas ocasiones, además, esos esfuerzos
económicos serían mucho más aprovechables en el sentido contrario: favorecer la llegada a
las islas de otros creadores de los distintos ámbitos artísticos que enriquezcan, con esa
perspectiva divulgativa y formativa, nuestra propia visión de las cosas. Es la experiencia que
tenemos en el ámbito de los verseadores y puedo garantizar que ha sido el espaldarazo
definitivo para que la tradición verseadora canaria siga adelante con vigor y visos de
continuidad.

Como profesor universitario y verseador, considero que el binomio cultura y
educación en Canarias ha de ser innegociable. La cultura, entendida como ya saben, puede entretener pero debe formar, debe hacernos crecer, y más que darnos respuestas, ayudarnos
a seguir haciéndonos preguntas. Tenemos un punto de partida inmejorable, un pueblo con
graves carencias y complejos, como antes dije, pero abierto al mundo, acostumbrado a la
mezcla y capaz de asomarse con naturalidad a cualquier registro cultural. Aprovechémoslo
para que nuestra autoestima crezca reconociéndose en las potencialidades culturales que le
son propias.

Históricamente hemos estado asomados al mundo, no hace falta que nos
hagamos los universales: lo somos de serie, diría yo. Nuestra historia está llena de
personajes irrepetibles que no perdieron el tiempo separando lo universal y lo local; se
limitaron a crear desde Canarias sin otro horizonte que el de su sensibilidad. La asunción de
nuestro mestizaje cultural debe ser una herramienta poderosa, pero no nos rindamos a ese
péndulo que nos ha hecho oscilar entre la “alta cultura universal” y “lo nuestro”. Lo
primero, como tal, no existe más que como herramienta de poder y del poder y lo
segundo, lo nuestro, solo existe cuando somos capaces de compartirlo, aunque se haya
manejado ese concepto tan interesadamente. Nuestros esfuerzos deben ir, en primer lugar,
en lo que representa una responsabilidad patrimonial, en aquello que constituye una
tradición y que depende de nuestro tacto para alcanzar el futuro, pero eso sí, sin camuflar
nada, sin disfrazar de propio o autóctono lo que tiene otra dirección y sin barnizar con
intelectualismo lo que no lo lleva. Es quizá esta falta de asideros, esta suerte de todo vale, la
que ha hecho proliferar un tejido cultural en Canarias en el que, generalmente, no se
arriesga. Y no me refiero al riesgo del creador, que se asume como consustancial a su
trabajo, sino al escaso riesgo que asumen muchos gestores que producen sin producir y que
funcionan como agencias de contratación que manejan circuitos y demás familia a su
antojo. Podría decirse que es mucho más útil tener un buen contacto que una buena idea y
estar en el sitio adecuado en el momento justo. Los proyectos culturales a largo plazo
brillan por su ausencia y muchas de las más brillantes iniciativas en Canarias, por suerte,
están en manos de colectivos culturales más que de concejalías o consejerías insulares o
regionales. Son esas las iniciativas que perduran y que las instituciones, muchas veces
pasado el tiempo, permitan que lo diga así, no tienen más remedio que apoyar.

El problema de fondo es que no creemos en nosotros mismos. Conocernos ha sido
una opción y muchas veces hemos optado por no vernos la cara en el espejo. Pondré otro
ejemplo. Imparto en la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria la asignatura Literatura
Canaria, por fortuna obligatoria en los nuevos planes de estudio. Muchos estudiantes
Erasmus que, reconozcámoslo también, vienen a nuestras universidades en su inmensa
mayoría por el clima canario, eligen habitualmente esa asignatura. Cuando era optativa,
proporcionalmente, era mayor el número de Erasmus que el de estudiantes canarios.

Conocernos es una opción y a menudo preferimos desconocernos, ya lo dije. Es más
cómodo. Tiene sin embargo esta realidad una cara amable que no quiero atribuirme pero
que me regocija. La asignatura se imparte desde un apasionado desapasionamiento; me
explicaré. Los autores que estudiamos no forman parte del listado únicamente por su
origen sino porque entiendo, como docente, que sus obras son relevantes. Eso me permite
ofrecer mis clases sin tener que disculpar ni aminorar las características de los autores. Para
los nativos, digamos, se multiplican las sorpresas cuando se reconocen en los textos y para
los estudiantes extranjeros se abre un mundo tan nuevo como para los primeros pero que
me ha dado las satisfacciones de saber que en Polonia, en la República Checa o en Austria,
hay alumnos que han hecho trabajos de investigación, tutelados por profesores de sus
universidades, sobre Rafael Arozarena o Viera y Clavijo. Hermosa metáfora de lo que
podemos ser cuando creemos en nosotros. Repito, no es mérito mío sino de los
maravillosos escritores de los que hablamos más que lo que los leemos.

Es interesante celebrar el Día de las Letras Canarias, pero resultaría aún más provechoso, sin que sea
incompatible, rescatar la Dirección General del Libro y dotar de fondos y de aliento a la
Academia Canaria de la Lengua. Son cimientos claves para seguir proyectándonos.
Tenemos escritores fantásticos que, precisamente en los últimos tiempos, están obteniendo el tan cacareado reconocimiento externo sin dejar de ubicar sus textos en Canarias y sin
venderse a la extraña costumbre de vivir fuera de Canarias y venir a poner la mano.

Por otra parte, nuestro dialecto merece mayor tacto. En él campa a sus anchas uno
de nuestros peores complejos. Creemos y creen muchos de nuestros paisanos que
hablamos mal; : que otros hablan mejor. Les comentaré algo especialmente doloroso. En
la Televisión Canaria, en programas con gran seguimiento, ridiculizan el habla canaria
además, y esto es criterio personal, sin ninguna gracia. Es saludable reírnos con nosotros
pero es una tragedia reírnos de nosotros. Y no sucede solo allí. Una muestra más a mi
entender, de nuestra inmadurez como pueblo del siglo XXI, que identifica como canario lo
vulgar o lo incorrecto, y que tiende a burlarse de ciertos sectores desfavorecidos de la
población que, todos los sabemos, son víctimas más que cualquier otra cosa.

En definitiva, mi opinión, tiene como punto de partida esa apuesta por la
formación vinculada a la cultura y viceversa. Sé que es complejo, porque el pan y el circo
romanos aun siguen haciendo de las suyas, y cuando escasea el pan son más las horas de
circo, pero peor aún sería rendirse. Personalmente, pese al cuadro que he pintado, les
confieso que creo profundamente en esta tierra y en sus posibilidades, por eso quizá me
entristece que ella no crea en sí misma. Eso nos ahorraría muchas lágrimas y muchos
proyectos vacuos; nos ahorraría, por ejemplo, la funesta idea de agujerar una montaña
como reclamo turístico o la de hacer promoción exterior con música que después no se
tropiezan los que nos visitan ¿a dónde llevamos a alguien que nos pregunte por música
canaria? ¿se imaginan que eso pasara en Lisboa con el fado o en Cuba con el son?

Yo he tenido la inmensa fortuna de estar anclado a las raíces de un género como es
el de la improvisación oral en verso, el punto cubano, profundamente arraigado en mi
pueblo y en mi familia. Me gusta decir que ha sido esa raíz la que me ha dado la
oportunidad de volverme rama y llegar a territorios que nunca soñé. Más allá de los
escenarios de las distintas islas, a otros países donde me han encomendado la hermosa pero compleja tarea de representar a Canarias. En todos los casos he intentado ponerle voz a
quienes nos precedieron en esta arte y, del mismo modo, sentir a mi lado a quienes alientan
día a día la tradición.

Hoy siento algo parecido. Siento que les estoy hablando también en
nombre de quienes nos testamentaron la posibilidad de versear. Otro ejemplo, y este es el
último. En los últimos años hemos puesto en marcha, por nuestra cuenta en la Asociación
de Verseadores Canarios Ochosílabas, talleres infantiles de verseadores, que nos han
permitido llevar a distintos escenarios de Canarias a pequeños que nos emocionan. Pero
eso no es nuestro fin último. Nuestra alegría se acrecienta cuando, a través de una estrofa
del siglo XVI y de un género con siglos a sus espaldas, esos pequeños mejoran su
rendimiento escolar, su autoestima y, por qué no, su felicidad. Los Festivales
Internacionales de Improvisación que organizamos, tienen otro sentido, porque los
hacemos también pensando en ellos, los que deberán coger el testigo. Hay muchas
iniciativas de este tipo en Canarias. Yo señalo esta porque la conozco desde dentro, pero
valga como ejemplo para que entendamos que no podemos separar educación y cultura en
toda la extensión de ambas palabras.

Aquí lo dejo. Me comunicaron que ahora se abrirá un turno y podremos hablar de
lo que consideren. Yo solo he querido poner sobre la mesa una idea central de la que
emanan otras que seguramente no son las únicas; se me ocurre la receta de creer en
nosotros, de no ser un plató sin nada que aportar, de no ser el lugar de la cita, de ser injerto
y no tierra vacía que sembrar. Hay dos actitudes literarias que siempre se me han figurado
como dos actitudes ante la vida en estas nuestras islas: Cairasco literaturizó a Doramas para
recibir al obispo Fernando de Rueda en 1582. El héroe aborigen, asesinado casi un siglo
antes por Pedro de Vera, toma la palabra convertido en personaje literario y acoge al recién
llegado, describiéndole sus hazañas y la naturaleza de sus islas. En Antigüedades de las Islas
Afortunadas, de Antonio de Viana, Dácil, la hija del mencey Bencomo, recibe un augurio
por parte del adivino Guañameñe, que le dice que un extranjero vendrá a salvarla. A diferencia de Doramas, ella no toma la palabra cuando el capitán Castillo, un conquistador
castellano la corteja; siente que es quien esperaba y se deja llevar. La cultura de las islas
necesita más Doramas, que crean en lo que son, que asuman su lugar en el mundo como
una posibilidad y no como un lastre y que le pongan palabras a lo que sienten; si no, todos
seremos como Dácil, esperando que venga a salvarnos. Pero eso, debería ser cosa nuestra,
de todos. Absolutamente de todos.

José Yeray Rodríguez Quintana

Este es el texto de la intervención del profesor universitario y verseador Yeray Rodríguez en la Comisión creada en el Parlamento canario sobre “la situación de la cultura en Canarias y su contribución al desarrollo económico y social. En este enlace pueden ver y escuchar la intervención de Yeray Rodríguez que tuvo lugar el 23 de mayo de 2016. Las conclusiones de esa comisión pueden leerlas en este enlace, la redacción de esas conclusiones fue criticada profesionales de la gestión cultural en Canarias, pueden leerlo en esta noticia. Resulta interesante leer la intervención de Yeray Rodríguez y comprobar que algunas críticas importantes por ejemplo al tratamiento del habla canaria en la televisión pública no se recogen, que precisamente se alude más bien a dar más presupuesto a la televisión pública sin entrar en su contenido, sin exigirle que cumpla las funciones que marca la ley.

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Candita Luján criaba hijos junto al caldero mágico


 

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El caldero de Candita era mágico. Con agua, cebolla, pasta,  un pichón o una gallina que ella misma había sacado del corral esa mañana Candita podía hacer una sopa para llenar más de 20 estómagos. Con las papas de la finca, unas zanahorias, unas castañas y un par de kilos de carne,  ya Candita tenía el segundo plato al fuego mientras llamaba a la hermana Carmela para invitarla a comer. “Con toda la gente que tendrás tú en el Calero, hoy domingo, entre hijos, yernos, nueras, nietos y biznietos, ¿cómo voy a ir a comer a tu casa Candita?”. Pero Candita insistía: “ven con Segundo y trae a los chiquillos, que de ese caldero saldrá comida para todos y estoy haciendo un queso riquísimo”.

Nació Ángela Cándida Luján Ojeda (Candita) el 17 de marzo de 1925 en el pago de Juncalillo. Teodosia daba a luz en una cueva a su primera hija mientras el General Primo de Rivera preparaba un viaje a Larache, para recorrer varias ciudades del Protectorado de Marruecos. A Candita le tocó hacer de madre de sus hermanos más pequeños. Su padre Antonio Luján ponía a la chiquilla en la parte de atrás del burro y subían barranco arriba. Al llegar a la carretera que iba para Artenara, Antonio se bajaba con el saco de papas, otras verduras y algún queso que había hecho Teodosia, y se sentaba a esperar el coche de hora que lo llevaría a Agaete o  a Las Palmas, mientras Candita regresaba a la cueva sobre el mismo burro por los peligrosos senderos de Barranco Hondo.

Candita tenía 19 años cuando se casó con Laureano Moreno, tres años mayor que ella. El joven matrimonio dejó la Majada y se fue a vivir a  Juncalillo. Laureano cuidaba vacas y Candita administraba la casa, plantaba, hacía quesos y paría chiquillos. Porque Candita tuvo 16 hijos. La mayoría nacieron en cuevas, algunos en la casa de su madre Teodosia y los más jóvenes en el hospital. Después de Juncalillo vivieron unos años en Valleseco y de allí se mudaron a San Ignacio en Telde, donde trabajaron en los tomateros de la familia Manrique de Lara. Todavía sigue en pie la casa que habitaron Candita y Laureano y alrededor ahora hay un campo de golf donde antes había invernaderos. De San Ignacio se fueron a playa del Hombre y de allí al Calero, en Telde, donde Candita y Laureano levantaron su sexta casa junto a una finca. La sexta y la única casa, porque en 72 años de matrimonio el patrimonio acumulado por Candita y Laureno  se resume en esa casa en el Calero, en la finca que alimentó tantas bocas  y en ese tesoro que son los 16 hijos que el pasado viernes por la noche la acompañaron durante sus últimas horas de vida. El patrimonio, ya se sabe, no se multiplica trabajando honradamente durante décadas y criando hijos como hicieron Candita y Laureano.

Uno ha sido testigo privilegiado de muchos momentos importantes en la vida de Candita, sus  bodas de oro en el Calero (se nos volvió a vestir de novia después de 50 años con Laureano), cumpleaños y bodas de mis primos hasta que logré aprenderme el nombre de los 16,  o sus últimas horas en este mundo  acompañada de sus hijos.  El caldero mágico de Candita dejó de encenderse hace 27 meses cuando la enfermedad la condenó a estar en cama  día y noche.  Uno sospecha que en los celajes ya estará Candita discutiendo con su hermano Pepe cuanto tomate hay que echarle a la ropa vieja para que quede en su punto. Su hermano  Carlos y Tensa la habrán recibido con alegría, su cuñado Segundo le habrá contado el último chiste y  Candita se habrá puesto  a buscar a su hermana Mercedes que se murió tan joven, y  a  dos nietos que perdió en vida, la última la bella Macu, cuya muerte echó más años en la piel de Candita que  los 16 partos. Creía Candita en el Jesucristo que según los evangelios multiplicó los panes y los peces. En su casa de El Calero mis ojos de chiquillo miraban asombrados aquel caldero mágico del que salía comida que llenaba platos y platos para todo el mundo. Si se llevó el caldero en su viaje al otro barrio estoy convencido de que Candita y Pepe tendrán mucho trabajo allá arriba, nadie discutirá el nuevo fichaje que han hecho en los cielos para mantener la calidad de la comida de los dioses.

Juan García Luján

@juanglujan

P.D.:Candita Luján Ojeda (Juncalillo 1925-Las Palmas de Gran Canaria 2016). Sus restos estarán en el Tanatorio de Las Rubiesas, en Telde, a las 11 de la mañana de este domingo se celebrará en la iglesia del Calero una misa en su honor, después se realizará su entierro.

Artículo publicado también hoy en el periódico La Provincia:

candita-la-provincia

 

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No pienses que estás sola. Yeray Rodríguez


cartelcontraviolencia

Creemos que este es un país moderno;
pero son más que muchas las que mueren
o sufren, porque quienes “más las quieren”
las han puesto a vivir en un infierno.
Cabría para ti un mensaje tierno
pero hay que denunciar las injusticias,
porque no quiero verte en las noticias
como una más que pudo haber vivido
por no gritar a tiempo que has tenido
más golpes y desprecios que caricias.
No pienses que estás sola, no te creas
que nadie va escuchar lo que te duele
no dejes que la angustia te consuele
ni des normalidad a las peleas.
Tu sueños, tus anhelos, tus ideas
merecen una vida caudalosa
y no la tan violenta y tan celosa
conducta de quien nunca comprendió
que quieres decir no si dices no,
que eres un ser humano y no otra cosa.
Escapa del control y la amenaza
quien te quiere, querrá que vivas libre
y hará que el corazón solo te vibre
por la fuerza sutil con que te abraza.
Escapa del temor que te atenaza,
jamás debe vencer la indiferencia
sé dueña del valor de tu experiencia
distingue entre el control y la ternura,
que tu autoestima siempre esté a la altura
y no le des respiro a la violencia.
Denuncia a quien camufla con detalles
el odio visceral con que te trata
no olvides que es la mano que te mata
la mano que te obliga a que te calles.
Por deprimida y sola que te halles
no des normalidad a la tristeza
escapa de ese abismo sin certeza
te esperan comprensión, sueños, abrazos,
sé dueña del destino de tus pasos
verás cómo, otra vez, tu vida empieza.

*Yeray Rodríguez es verseador y profesor de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria

PD: En la fotografía que encabeza esta entrada se ven los dos carteles del concurso de dibujos sobre violencia machista realizado en los institutos del municipio de Santa Lucía. El cartel de la izquierda fue el ganador, su autora es la alumna del IES José Zerpa Gisela Rojas Tojo, de 3º de la ESO. El de la derecha es el cartel que se llevó el segundo premio, su autora es Idaira Suárez Rodríguez, de 4º de la ESO del IES Gran Canaria.

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Aniversario de la traición española. Bachir Amed Aomar*


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No es la primera vez, ni será la última si nada cambia, que me repito muy a pesar mio. Vuelvo a hablar de una fecha triste para mí y para todo el pueblo saharaui. No es fácil olvidar que el catorce de noviembre de 1975, el estado español decidió unilateralmente firmar unos acuerdos por los que vendía a miles de personas, como si de corderos se tratase, a un país extranjero.
Nunca conoceremos toda la verdad hasta que aquellos documentos se hagan públicos, pero si podemos contar lo que vimos con nuestros propios ojos. No es temerario decir, aunque a algunos les duela, que España traicionó al pueblo saharaui. La población que vivía en el territorio confiaba en las promesas hechas; en el referéndum de autodeterminación, en la independencia de la colonia. Aún hoy, todavía hay nostálgicos que nos acusan de ser los culpables de la entrega del Sahara a Marruecos. Decían “Fuera España”, nos dicen. Les da vergüenza aceptar que en la colonia los únicos que vivían mal eran los saharauis, que pisoteaban nuestros derechos porque éramos ciudadanos de segundo orden en nuestra tierra. No quieren reconocer que el Sahara era nuestro, que los que vinieron de fuera eran ellos. Más que pedir que se fuera España, deseábamos que se restituyeran nuestros derechos, la dignidad nos lo pedía.
Un momento histórico tan ignominiosos no puede ser ignorado. Estamos obligados a recordarlo cada 14 de noviembre. La firma de ese documento condenó a la muerte a miles de personas. Por supuesto que el culpable es Marruecos, pero sin el acuerdo de España nunca hubiese ocurrido lo que sigue pasando. El reino alauí es culpable, pero el reino de España es responsable, por mucho que intente mirar hacia otro lado.
El pueblo canario es quizá el que más vínculos ha mantenido con los pobladores del territorio desde tiempos ancestrales. Hay pruebas que demuestran los intercambios de diversa índole entre los pescadores isleños y las tribus del desierto. Una historia común que hoy se desconoce. Personalmente me duele, cuando en institutos y universidades observo que los jóvenes desconocen la existencia del Sahara Occidental. A la pregunta obligada de si saben que país es el más cercano a las islas, la respuesta es siempre la misma: Marruecos. Un territorio que se encuentra apenas a cien kilómetros es totalmente desconocido. No creo que sean ellos los culpables de ese desconocimiento, aunque estoy convencido que hay intereses ocultos a los que beneficia que el Sahara no exista en la mente de las nuevas generaciones. Ellos, por supuesto, no pueden saber que antes de 1975 no habían marroquíes en Canarias, tampoco que los únicos que venían de la otra orilla eran los saharauis. Mucho menos que miles de canarios vivían y trabajaban en el Sahara Español.
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Los medios de des-información ya se encargan de esa tarea, cuando menos se hable del Sahara, mucho mejor. No digamos nada de las plumas de algunos pseudo periodistas que están al servicio del que entrega el sobre en el consulado. Realmente es patética la simbiosis entre algunos políticos y empresarios que se mueren por poder invertir en el Sahara Ocupado, pasando por alto, que es un territorio donde cualquier explotación de los recursos naturales es expolio. Lo mas grave es que intentan convencer de que allí no ocurre nada. Para ellos no existen los presos políticos, ni las torturas, ni las violaciones, ni las desapariciones, ni las fosas comunes, solo un territorio casi virgen, donde intercambiando dádivas con los marroquíes, se pueden hacer ricos.
La relación de Canarias con el Sahara debe ser otra cosa. Somos dos pueblos hermanos que hemos estrechados lazos de amistad en una historia común, no dejemos que la serpiente nos envenene. Luchemos mano con mano para que no haya más catorce de noviembre.

Escribió el poeta Pedro Lezcano:
Mirando al sol poniente
los niños saharianos,
rezan, sueñan y cantan una patria
que jamás han pisado.
Más allá del ocaso, nuestros niños,
en idioma común, oyen sus cantos
desde la misma arena,
el mismo sol y el mar que les robaron…

Bachir Ahmed Aomar es periodista saharaui residente en Canarias. El texto fue remitido a nuestro blog por su autor para su publicación. El dibujo está sacado del muro de facebook de Bachir Amed y la fotografía es la imagen de la firma del Acuerdo Tripartito de Madrid del 14 de noviembre de 1975, seis días antes de la muerte de Franco.

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Un Trabajo Social para transformar. David Muñoz *


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El pasado lunes 24 de octubre el consejo de Gobierno de Canarias aprobó el inicio de la tramitación de la nueva Ley de Servicios Sociales. La propuesta había sido presentada el viernes anterior al Consejo General de Políticas Sociales, el órgano consultivo del Gobierno canario en el que estamos representadas diferentes organizaciones sociales, entre ellas los dos colegios profesionales de Trabajo Social de Canarias. Desde nuestras entidades profesionales seguiremos acudiendo a presentar nuestras aportaciones cada vez que nos llamen.
Desgraciadamente todo lo relacionado con la Ley de Servicios Sociales de Canarias está pasando bastante desapercibido en los medios de comunicación. Da la impresión de que la única ley que se va a tramitar esta legislatura es la Ley del Suelo. No cuestiono la importancia de esa ley en la que sectores económicos importantes se juegan mucho, pero creo que una comunidad como la canaria con uno de los índices de pobreza y exclusión más altos de todo el Estado, que lleva años en la cola de la aplicación de la mal llamada Ley de Dependencia y con un incremento de la desigualdad que se ha agudizado en estos años de crisis, requiere una mayor atención e implicación de las instituciones en el desarrollo de políticas sociales. En otras palabras, Canarias necesita más inversión y financiación para sus Servicios Sociales.

Precisamente ahora que escuchamos tantos mensajes triunfalistas sobre la recuperación económica, ahora que el Gobierno canario dice que está elaborando los “presupuestos más sociales de los últimos años”, ahora que se intenta que las cifras macroeconómicas ocupen los titulares y se esconde que los trabajadores y trabajadoras son cada vez más pobres, ahora más que nunca reivindicamos la importancia de nuestra profesión, el Trabajo Social, como una herramienta para combatir las desigualdades sociales, para defender los derechos para todas y todos y para trabajar por un cambio social que frene las políticas de desmantelamiento del Sistema Público de Servicios Sociales.
Este sábado 12 de noviembre celebramos en Ingenio el Acto Institucional del Colegio de Trabajo Social de Las Palmas. Como cada año daremos la bienvenida a nuevos colegiados y colegiadas, reconoceremos el trabajo de quienes llevan 25 años en la profesión y volveremos a reivindicar nuestro trabajo en los Servicios Sociales Comunitarios y en distintas instituciones, en atención a la infancia y la familia, en la promoción de las personas con diversidad funcional, en la atención a la dependencia o a las víctimas de violencia de género, en los centros educativos, en las familias, en los diferentes servicios de salud, en el tercer sector, en el campo de la justicia, en la gerencia de programas y proyectos, en los movimientos sociales, en la dinamización de grupos y colectivos, en la docencia e investigación, en la intervención social en proyectos de cooperación, solidaridad y voluntariado. .. Trabajando junto a otros colectivos como Redesscan y en la Marea Naranja. Desde el trabajo de acompañamiento a las personas y desde la denuncia y la lucha social. En la calle y en las instituciones que apuesten por la participación ciudadana. Desde el colegio de Trabajo Social no nos resignaremos ante las políticas de austeridad que intentan desmantelar el Estado del Bienestar. Seguiremos defendiendo nuestra profesión y a nuestros colegiados y colegiadas, porque cuando elegimos esta profesión nos comprometimos a defender el interés general y los derechos humanos. Como escribió Eduardo Galeano en su derecho a soñar: “Nadie morirá de hambre porque nadie morirá de indigestión. Los políticos no creerán que a los pobres les encanta comer promesas. Nadie vivirá para trabajar pero todos trabajaremos para vivir”. Para que se cumpla ese sueño, seguiremos defendiendo a nuestra profesión, y apostando por el Trabajo Social para transformar esta sociedad.

*David Muñoz es presidente del Colegio de Trabajo Social de Las Palmas
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Manuel Lorenzo Perera, premio Tamaimos 2016*


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Fundación Canaria Tamaimos concede el I Premio Tamaimos a Manuel Lorenzo Perera, licenciado en Filosofía y Letras, doctor en Historia y Profesor Titular de Escuela Universitaria. Departamento de Didácticas Específicas (Ciencias Sociales) de la Universidad de La Laguna. Así lo decidió el Patronato de dicha entidad el pasado sábado 22 de octubre, día en que se conmemoraba el aniversario del proyecto matriz de Tamaimos. El Departamento de Comunicación lo hizo público a través de la revista Tamaimos.com. La persona elegida recibió el apoyo de varias personas a la candidatura.

El premiado
Lorenzo Perera es presidente del grupo folclórico de la Facultad de Educación de la Universidad de La Laguna, creado en 1981, colectivo que ha desarrollado un importante trabajo sociocultural. También es director de la Revista Tenique, dedicada a la cultura popular canaria, y ha sido director, desde su fundación en 1995, del Aula Cultural de Etnografía de la ULL. Es profesor de dicha universidad desde el curso 1972-1973. Destacable es su labor de rescate de manifestaciones culturales como el baño de las cabras en el mar, ‘Matar la culebra’, Baile de las libreas de Buenavista del Norte, etc.
Entre los premios conseguidos está la Espiral del año 2003 concedida por el Centro de la Cultura Popular de Canarias, Premio Valores Humanos en 2004 y Premio Rural de Tenerife en 2007, ambos concedidos por el Cabildo de Tenerife. Es Hijo Adoptivo de Buenavista del Norte y ha sido propuesto en algunas ocasiones como Premio Canarias. Es autor o coautor de varios libros de temáticas como la etnografía, la historia o el folclore y ha dirigido multitud de proyectos en el ámbito etnográfico. Fue presidente del primer y segundo Congreso de Alfarería Tradicional Canaria, celebrados, respectivamente, en La Guancha (1983) y en Santiago del Teide (2003). Un currículum amplio que le hace merecedor de este nuevo reconomiento.

Primera edición de este premio
El Premio Tamaimos a la Defensa de la Cultura e Identidad Canaria nace con la intención de dar valor a las mujeres y los hombres que, con su esfuerzo y dedicación, contribuyen al avance de las Islas Canarias, desde cualquiera de sus vertientes. El premio se entregará el sábado 12 de noviembre en el transcurso del concierto del Bucio – Foro Tamaimos por una cultura e identidad canaria para el siglo XXI, que tendrá lugar en el Auditorio de Agüimes a partir de las 21:30. La entidad entregará al galardonado una estatuilla original, un diploma acreditativo y 500 euros en metálico.
Programa del I Foro Tamaimos Bucio 2016 por una cultura e identidad canaria para el siglo XXI

*Comunicado de Prensa remitido por la Fundación Canaria Tamaimos

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¿Podemos izar la bandera de Panamá, señor Bento?


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Este jueves 20 de octubre Luis Alsó Pérez estaba en el parque San Telmo, sentado en el puesto que la organización “Pobreza Cero” puso en la feria Gran Canaria Solidaria. Ahí estaba Luis, conversando con Paco Morote y con las personas que se acercaban al puesto. No sé qué edad tiene Luis, pero debe tener cerca de 80 años. Y ahí sigue nuestro hombre, luchando por un mundo más justo. Luis fue miembro del movimiento Canarias Libre. Su lucha contra la dictadura franquista le costó una condena de dos años de prisión.

Fueron militantes del movimiento Canarias Libre los que confeccionaron la primera bandera tricolor canaria en pleno franquismo. Arturo Cantero Sarmiento, militante del Movimiento Canarias Libre y del Partido Comunista que fue condenado a prisión (estuvo en la cárcel de Cáceres) en el mismo proceso judicial que Luis Alsó., Arturo  lo contó en el libro biográfico de Fernando Sagaseta escrito por el historiador Sergio Millares Cantero: “Arturo Cantero recuerda la fecha del 7 de septiembre de 1961, la víspera del Pino, como una fecha clave porque fue la primera vez que se lanzó la bandera tricolor canaria. Fue confeccionada en la calle de la Peregrina por su hermano Jesús, su madre, María del Carmen Sarmiento, y Arturo “sentados en una mesa enorme que teníamos, uno cortaba el papel amarillo, otro el blanco y otro el azul. La elección de los colores fue una simple superposición de los colores de las dos provincias. Y una vez confeccionada la bandera uno le puso con un bolígrafo CL. Hicimos dos mil o tres mil banderas y se lanzaron en Teror, la víspera del Pino. Era una banderita de veinte centímetros por diez”

Tres años después de aquella movilización en Teror, el 22 de octubre de 1964 el MPAIC (Movimiento para la Autodeterminación e Independencia de Canarias) presentó la bandera tricolor con 7 estrellas verdes. Desde entonces la tricolor ha ido ganando espacios. Aquella bandera creada por un movimiento independentista aparecía cada vez en más actos públicos. Intersindical Canaria, la tercera fuerza sindical de las islas, la asume como propia, en el Parlamento canario la mitad de los diputados y diputadas están en fuerzas políticas que enarbolan en sus actos públicos la que muchos canarios consideran su bandera nacional.

Mientras Luis Alsó estaba en el parque San Telmo este jueves sensibilizando a jóvenes y mayores para luchar por un mundo más justo, en la Delegación del Gobierno en Canarias Enrique Hernández Bento, el hombre puesto a dedo por José Manuel Soria para sustituir a su hermana Mari Carmen Hernández Bento, se dedicaba a mover la maquinaria del estado para impedir que se cumpla el mandato democrático del pleno de diferentes instituciones (cabildo de Fuerteventura, cabildo de Gran Canaria, Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife). Las resoluciones aprobadas por la mayoría de los grupos políticos para que en esas instituciones sea izada la bandera tricolor con motivo de su 52 aniversario.
Hernández Bento no se ha conformado con mover a funcionarios del estado español contra las decisiones democráticas aprobadas por las instituciones canarias, además en las declaraciones en los medios de comunicación se atrevió a vincular un accidente aéreo con la bandera tricolor.

Puestos a buscar manchas de sangre en la bandera de 7 estrellas verdes, Bento puede encontrarlas en la sentencia de la Audiencia Nacional que reconoce como víctima del terrorismo a Antonio Cubillo Ferreira, fundador del MPAIC y uno de los promotores de la bandera de las 7 estrellas verdes. El estado español debió indemnizar a Cubillo como víctima del terrorismo de Estado(pueden leer la sentencia pinchando aquí), los autores del atentado recocieron que recibieron el encargo de matar a Cubillo de mandos de la policía española.

Con su actuación el Delegado del Gobierno español ha hecho un homenaje al fundador de su partido, Manuel Fraga. Con el cadáver de Franco enterrado unos meses antes, en 1976 los sindicatos y las fuerzas de izquierdas querían convocar manifestaciones para celebrar el 1º mayo, y reivindicar la libertad, la democracia y la legalización del Partido Comunista y otras fuerzas políticas que todavía estaban en situación de ilegalidad. En ese contexto Manuel Fraga, ministro de Gobernación que había ocupado otras carteras con Franco vivo, dijo la famosa frase: “la calle es mía”.
Y como la calle era de él, Fraga prohibía que se manifestaran los sindicatos y los partidos políticos. Bento considera que son suyas las fachadas de las instituciones donde él no ha sido elegido y donde el PP se ha pegado un batacazo electoral.
También considera que son suyas las calles de Arico, porque se atrevió a mandarle una carta a su alcaldesa para prohibirle que siguiera ondeando una bandera canaria tricolor canaria con siete estrellas verdes en la plaza municipal. Me pregunto si Hernández Bento se hubiera movilizado en contra del izado de la bandera de Panamá o de la bandera de las Bahamas, que no significan nada para los canarios pero que están en el corazoncito (o más bien en la cartera) de su mentor político.
PD: El cabildo de Gran Canaria mantiene el acto previsto para este viernes a las 11 de la mañana de lectura de un manifiesto sobre el aniversario de la bandera canaria. El presidente de la corporación Antonio Morales leerá el manifiesto aunque no han decidido si izaran la bandera, ya que están pendientes de conocer el alcance del auto judicial que suspende cautelarmente el izado de la bandera a instancias de la Delegación del Gobierno español.

@juanglujan

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