Esto no es un chiste malo


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Este lunes se celebró el día contra los Centros de Internamiento de Extranjeros, los CIE. En realidad deberían llamarse los CEP, Cárcel para Extranjeros Pobres. Porque eso es lo que son. No son centros de internamiento voluntario, en el caso del CIE de Barranco Seco en Las Palmas de Gran Canaria se trata de una prisión que ya no reunía las condiciones para los presos residentes canarios, pero parece que sí vale para ciudadanos no europeos que no tienen la residencia legal.
La juez Victoria Rosell es la responsable de la tutela legal del CIE de Barranco Seco. Rosel nos contaba en la SER que los CIE son “peores que las cárceles porque no se les ha dotado de medios y no se respetan los derechos mínimos”. Desde el año 2006 en el Centro de Barranco Seco no hay trabajadores sociales de apoyo a los internos. Este incumplimiento de la ley tiene consecuencias gravísimas. Por ejemplo el Tribunal Europeo de Derechos Humanos investiga el caso de Ruth, una mujer nigeriana víctima de la trata de blancas que fue a denunciar a sus captores pero la policía la detuvo, la metieron en el CIE de Aluche en Madrid y fue deportada de forma ilegal, a pesar de que estaba embarazada de cinco meses, a pesar de que su familia estaba amenazada por los traficantes de mujeres que habían metido a Ruth en la prostitución. El informe “La trata de seres humanos” elaborado por el Defensor del Pueblo de España recoge que el caso de Ruth no es una excepción.
También denunció Victoria Rosell que en el CIE de Barranco Seco no hay sanidad pública, el ministerio del Interior tiene un convenio con una clínica privada que da asistencia cuatro horas de lunes a viernes, los fines de semana los internos no pueden ponerse enfermos y si les ocurre algo serán trasladados en coches policiales a la vista de todos a un hospital. La situación de los CIES se ha denunciado ante el Defensor del Pueblo y este lunes también lo hicieron diputados de izquierda en el Parlamento europeo. El año pasado una treintena de jueces y fiscales que participaban en el Foro Anual de Inmigración en Gran Canaria querían visitar el CIES de Barranco Seco y el ministerio del Interior les impidió el acceso.
La mayoría de los internos de los CIE son africanos. Pero hay africanos que intentan pasar la frontera sin papeles y no acaban en los CIE. Por ejemplo: Blaise, Nimen, Arman, Ousman, Ibrahim, Jeannot, Daouda,…y así hasta 15 jóvenes que murieron el 6 de febrero de 2014 cuando intentaban entrar en Ceuta a nado. La guardia civil les disparó botes de humo y pelotas de goma. El ministro del Interior primero negó que los antidisturbios habían disparado contra aquellos jóvenes y después tuvo que reconocerlo porque se difundieron imágenes en vídeo. Nadie ha asumido ninguna responsabilidad política. Tampoco habrá responsables políticos si se nos muere Takbar Haddi, la mujer saharaui que lleva 33 días en huelga de hambre en las puertas del consulado de Marruecos en la capital grancanaria para reclamar a Marruecos que le devuelva el cadáver de su hijo.
Cuentan que Valeriano Weyler inventó los primeros campos de concentración de la historia en Cuba, cuando servía a los intereses del colonialismo español en la isla caribeña. Weyler sigue teniendo una plaza que le rinde homenaje en Santa Cruz de Tenerife y en Las Palmas de Gran Canaria el CIE de Barranco Seco es nuestro Guantánamo del siglo XXI. Pero por las violaciones de derechos humanos que he narrado en este artículo nadie dimite. Las víctimas africanas son como las víctimas del franquismo, unas mueren en el mar o viven sin derechos en los CIE, otras permanecen en fosas comunes en las cunetas. Habrá que hacer chistes sobre ellos y pedirle a algún concejal de Podemos que los difunda en un tuit para que alguien asuma la responsabilidad política de la violación de los derechos humanos por parte de este gobierno que dice que si ellos se van se acaban las libertades.

@juanglujan

*Este artículo también se publica este miércoles en el periódico La Provincia Diario de Las Palmas

Acerca de juanglujan

Juan García Luján es periodista, de las islas Canarias. Ha trabajado en radio, prensa y televisión. Entiende el oficio de periodista como la posibilidad de informar, comunicar y reflexionar en alto. Todavía cree que es una profesión útil para la sociedad. Después de 20 años de oficio no confunde libertad de empresa con libertad de expresión.
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