Que los pobres coman mierda


Cuándo querrá e l dios del cielo
Que la tortilla se vuelva
Que los pobres coman pan
Y los ricos coman mierda, mierda

Cuando la cantábamos en la escalera del instituto no imaginábamos que algún día esta canción iba a cumplirse… pero al revés. Y que los ricos iban a tener la caradura de cantarla en nuestra cara. Ya lo están haciendo. En la ciudad alemana de Pinnenbert a los desempleados que van a la oficina de empleo se encuentran con un panfleto que les dan unas recomendaciones para ahorrar: que eviten comer carne más de un día a la semana, que beban agua del chorro de la casa para no gastar en el lujo de agua envasada, que se muden a una casa más barata, que vendan sus muebles en el mercadillo.

Estos consejos se podían haber quedado en las ocurrencias del director de una perdida oficina de empleo en Pinnenbert (una ciudad de apenas 42.000 habitantes). Pero es que el subdirector de la agencia nacional de empleo de Alemania Heinrich Alt respondió a las críticas publicadas sobre esa guía que se trata de una guía “estupenda”. La información que publica este domingo eldiario.es señala que hay funcionarios de las agencias de empleo que controlan los buzones de correos de los desempleados de su zona para comprobar si tienen gastos fuera de los permitidos como perceptores de ayudas, o si se han ido de vacaciones sin comunicarlo a su agencia de empleo.

Aquella Alemania del telón de acero, dividida entre la República Federal donde se levantó el Estado de Bienestar para poder vender el paraíso capitalista de sindicatos fuertes y derechos laborales frente a la Alemania comunista que se dibujaba como una gran cárcel satélite de la URSS, se ha convertido hoy en una Alemania de pensamiento único en la que se recortan derechos laborales a velocidad de vértigo porque ya no hay enemigo comunista. Y ahí está Merkel con la fe del converso para aplicar una política sin complejos, o sea, sin miedo a parecerse cada vez más a la Alemania que gasificaba a los judíos. Hoy los judíos son los parados y los excluidos por causas económicas, y como lo del gas está mal visto pues le quitamos la comida, los muebles y los ponemos a beber agua del chorro.

Esto de recomendar que no se coma carne estaría bien si lo que se quisiera decir es que se hagan vegetarianos para no sostener una industria cárnica que tortura a animales y envenena la carne con antibióticos. Si además, este consejo va a compañado de medidas para que cualquiera pueda ser vegetariano sin arruinarse. Pero no, no se trata de eso, se trata de que los gobernantes al servicio de la dictadura financiera están cantando aquella canción que cantábamos en el instituto pero al revés: que los ricos coman caviar, y los pobres coman mierda. Ocurre en el centro político de Europa y terminará pasando en la periferia (o sea, aquí mismo), se trata de saber si vamos a esperar con los brazos cruzados o nos sumamos a los que se mueven para frenar esta barbarie.

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Acerca de juanglujan

Juan García Luján es periodista, de las islas Canarias. Ha trabajado en radio, prensa y televisión. Entiende el oficio de periodista como la posibilidad de informar, comunicar y reflexionar en alto. Todavía cree que es una profesión útil para la sociedad. Después de 20 años de oficio no confunde libertad de empresa con libertad de expresión.
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2 respuestas a Que los pobres coman mierda

  1. Hambrienta dijo:

    En la periferia… nos dirán que comamos aire, para acabar antes.

  2. Sebastián Doreste Abreu dijo:

    Y muchos comentarios más. Es que los parados son unos gandules. Que están así, por vivir por encima de sus posibilidades. Que se creen que el Estado está para mantenerles, formarles o curarles. Que carecen de espíritu de superación. ¡¡ QUE NO SON EMPRENDENDORES !! ¡¡ QUE NO SON COMPETITIVOS!! En fin, que esta PANDA DE INÚTILES es mejor que desaparezca. Pero nadie se pregunta ¿por qué hay tanta acumulación de riqueza en manos privadas? ¿Qué sería de los ricos sin la mano de obra trabajadora? ¿Serían ricos? Y, en la línea en que el neoliberalismo económico impone, con índice de parados crecientes, y salarios de hambre ¿No se está destruyendo el consumo? Si no hay asalariados debidamente remunerados ¿Quién compra? ¿Quién consume? HAY QUE DOTAR FINANCIERAMENTE AL ESTADO, VIA FISCAL, para que atienda las necesidades fundamentales del Bienestar Social. Es absurdo que el Estado tenga que financiarse en los mercados privados del dinero. Hace falta que cuantos piensen que hay que garantizar una sociedad humana solidaria, se agrupen, asuman las responsabilidades políticas democráticamente y expulsen a los mercaderes de este templo mundial profanado.

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