En el cajón del cabildo


Me acerqué a la Feria del Atlántico a la sede de Televisión Española en Canarias a ver el debate de los candidatos del PSOE, PP y CC a la presidencia del gobierno por una razón muy sencilla: conociendo a los protagonistas me daba miedo de quedarme dormido en el sofá de casa. Acudí tempranito, a la hora en la que estaban citados los candidatos. Todo estaba medido, hasta la hora en la que llegaban los protagonistas.
Primero José Miguel Pérez acompañado de Paco Espínola y sus asesores de campaña. Fuerte hombre tranquilo, oiga. Después Paulino Rivero, con su asesor de prensa. Unos minutos antes había llegado Javier González Ortiz. Paulino entró saludando y sonriendo a todo el mundo. El último en llegar fue José Manuel Soria. No lo reconocí, es la primera vez que lo veo sin coche oficial, sin guardaespaldas y sin cuatro o cinco cargos públicos detrás de él. Su inseparable Juan Santana también me resultó desconocido porque no llevaba grabadora ni cámara de vídeo.

Allí, en una salita especial preparada para los periodistas, separada de la de los asesores, me dispuse a afrontar 90 minutos de televisión. Me acerqué con los compañeros gráficos al plató de 59 segundos ( qué morbo, Soria no me podía vetar la entrada) y pude ver como los tres tristes tigres sonreían ante los flashes. Paulino Rivero en el centro, a la izquierda José Miguel Pérez y a la derecha José Manuel Soria. Mientras Rivero hablaba con Pérez, Soria hablaba con su ipad. Cuatro minutos para las fotos y todo el mundo fuera del plató.

No voy a castigarlos resumiendo lo que dijeron los candidatos durante el programa. Si se perdieron el debate y quieren verlo, el sufrimiento es libre, pueden buscarlo en la web de RTVE. Rivero se convirtió en Alicia, la del País de las maravillas, nos describió una Canarias con los dependientes atendidos, los niños bilingües, el paro mejor que en ningún sitio, los agricultores encantados con las leyes de su gobierno, estudiantes que reciben mogollón de dinero en becas, pacientes de la sanidad que no sufren listas de espera y los padres de los colegios de Añaza, Tamaraceite y otros sitios que no me acuerdo que están un montón de contentos porque la policía autonómica está en las puertas de los centros escolares de sus hijos. Aquí hay que decir que el presidente sólo nombró 3 centros escolares, fue muy modesto, porque según el convenio con el Ministerio del Interior los cien agentes tienen asignado 8 centros de los 1200 centros escolares que hay en Canarias.

Frente a la maravillosa Canarias que nos dibujaba Rivero, el candidato socialista iba nombrando los informes Pisa, los datos oficiales de la Dependencia, las encuestas sobre la sanidad. Es increíble lo equivocada que está esa gente que hace los informes. No nos entienden, no son capaces de ver que Canarias es diferente y aquí hay que medir las cosas con otras varas. Pérez no pudo renunciar a su condición de profesor, hay que agradecerle que no se quedó en el habitual profesor siesta y quiso echarle un poquito de color mostrándonos las gráficas comparativas de Canarias en Sanidad, Educación y Ley de Dependencia.

Y qué les voy a decir de José Manuel Soria. El mejor líder de la oposición a sí mismo. Tras dieciocho años en el gobierno de Canarias, el líder del PP dice que tiene fórmulas para arreglar el paro, la educación, la sanidad y todo lo que se le ponga por delante. En dos décadas no ha querido sacar ninguna de esas fórmulas porque él sólo ayuda cuando hace de presidente. Ha sido el consejero de Economía en la etapa de mayor aumento del paro en la historia de Canarias, pero ahora está dispuesto a buscarle empleo incluso a los hijos de socialistas de toda la vida. Fue el que puso a su hermano al frente de la consejería de Industria y Energía que montó el concurso eólico que se convirtió en la película “todos a la cárcel”, pero ahora nos traerá gas y energías alternativas, fue el que respaldó el concurso lifeblood que ganó una inmobiliaria durmiente, pero ahora nos va a arreglar la sanidad a todos. No cambies , PP Manolo, te necesitamos así de imaginativo.

Mientras Pérez y Rivero hablaban Soria aprovechaba para mandar mensajes en twitter. Envió uno destacando la profesionalidad de los trabajadores de RTVE, ahí le doy toda la razón, quien no tiene razón es Dolores de Cospedal. Es bueno que PP Manolo evolucione y no llame “telebasura” a 59 segundos como hizo hace apenas un año. Cuando mis ojos buscaban en la mesa de la sala de prensa de TVE una cafetera que no había, apareció el protagonista de la noche que evitó que me cayera como una marmota sobre mi ordenador. El cajón del cabildo. Del cajón del cabildo sacó Soria la bandera que levantó en la Fuente Luminosa cuando Adán Martín echó a su hermano del gobierno canario. Que una bandera gigante que es un peligro para el tráfico sea lo único de lo que presumes después de 16 años en el machito nos da pistas de tu perfil político. Pérez recordó que la bandera se cayó sobre un taxi que circulaba por la avenida Marítima y el informe técnico que advertía del peligro de una bandera gigante en la zona de mayor tráfico de la isla, Soria replicó con su estilo habitual: por allí no circula ningún coche y los burros vuelan. También del cajón del cabildo Pérez sacó el proyecto de la presa Chira-Soria que tenía telarañas. Y como aquello se acababa, nos quedamos con la intriga de qué más cosas quedan en el cajón de ese cabildo.

Después de 85 minutos uno llega al convencimiento de que lo mejor del programa fue su presentadora, Fátima Hernández, su directora, Chenti Llorca y todo el equipo de TVE, que intentaron convertir en debate la sucesión de monólogos.La exposición final de los tres candidatos nos sirvió para saber que a Paulino Rivero lo conocen en todas las islas. El presidente le ha sacado el jugo al helicóptero y ha salvado de apuros a pescadores de La Graciosa, agricultores palmeros, a canariones, tinerfeños y toda esa gente nuestra de la que siempre nos habla. Además se puso una medalla propia de Le Pen: “he salvado a Canarias de la inmigración”. Pérez aprovechó para recordar que a su lado estaba un matrimonio de 18 años que se había pasado la noche renunciando a tantos años de relaciones impúdicas.

Pero el discurso más conmovedor fue, sin duda, el de Soria. La niña de Rajoy debe estar acampada en la Puerta del Sol, por eso Soria acudió a ese señor de izquierdas de toda la vida que vio a PP Manolo en el aeropuerto de Tenerife y le dijo: “yo a usted lo conozco por la televisión, tengo a dos hijos que estudiaron una carrera, siempre he votado al PSOE, pero ahora voy a votarlo a usted porque mis dos hijos están en paro.” A los incrédulos diréles que el señor socialista que nombró Soria sí existe, es el taxista que circulaba por la avenida marítima de la capital grancanaria cuando se cayó la bandera, su coche se estampó contra el cajón del cabildo y el hombre se quedó fatal de la cabeza.

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Acerca de juanglujan

Juan García Luján es periodista, de las islas Canarias. Ha trabajado en radio, prensa y televisión. Entiende el oficio de periodista como la posibilidad de informar, comunicar y reflexionar en alto. Todavía cree que es una profesión útil para la sociedad. Después de 20 años de oficio no confunde libertad de empresa con libertad de expresión.
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2 respuestas a En el cajón del cabildo

  1. Naima Pérez dijo:

    Un resumen estupendo… lástima que no pudiera estar allí para compartirlo con unas risas

  2. JOSE MANUEL VIDAL dijo:

    Fantástico resumen, lo suscribo totalmente.

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