Dibujando el Trabajo Social. David Muñoz Pérez *



El 21 de marzo, conmemoramos el Día Mundial del Trabajo Social, bajo el lema “Promoviendo comunidades y entornos sostenibles”. Desde el Colegio Oficial de Trabajo Social de Las Palmas, queremos hacer partícipe a toda la comunidad del valor que nuestra profesión tiene como instrumento para el desarrollo de esta sociedad. Un instrumento al servicio de la ciudadanía, despojado del clientelismo, del partidismo, y de los intereses de unos pocos; seducido por las realidades individuales, grupales y comunitarias; generador de ilusiones y grandes retos para quienes lo descubren.
Mientras el sistema neoliberal desata políticas que reproducen de forma sistemática, significativas diferencias sociales entre la ciudadanía, el Trabajo Social se sobrepone a base de prácticas profesionales basadas en la justicia social, la autodeterminación humana y la igualdad. En muchas ocasiones, me he visto en la necesidad de explicar qué es el Trabajo Social. Y ciertamente, resulta difícil describir una profesión que por su carácter globalizador e integral, se ocupa de promover, en el sentido más amplio, el desarrollo de la sociedad. El Trabajo Social no ha nacido para ser el brazo ejecutor de las políticas de austeridad. No se ha reconceptualizado para resolver con un “sí” o “no” un problema, ni mucho menos para ocuparse únicamente de la carencia material o económica de las familias, o “retirar” a un/a menor de un entorno considerado poco apropiado. Tampoco somos los responsables de dirigir la vida de las personas o tomar decisiones en nombre de éstas. Al contrario, el Trabajo Social tiene como propósito empoderar a las personas, acompañándolas en procesos que verdaderamente pongan en valor sus potencialidades, desde diferentes ámbitos, empleando metodologías diversas, enriquecidas por fundamentos teóricos y ante todo, avalado por una larga experiencia como ciencia social rigurosa y fiable.
Por eso, cuando me toca explicar qué es el Trabajo Social, no me conformo con describir en una frase lo que hacemos en esta profesión como si de hacer un dibujo se tratara, sino que me dedico, concienzudamente, a explicar con detalle cuál es la misión de esta profesión en nuestra sociedad. Una sociedad caracterizada por el cambio. En ocasiones con discursos y conductas polarizadas que restan en lugar de sumar; supeditada a las decisiones de las clases poderosas; una sociedad carente de principios y valores que provoquen ilusión por un mundo mejor. Muchas veces, empeñada en segregar en lugar de tolerar, generando violencia o simplemente, dejando en lo invisible lo que afea, lo que asusta o sencillamente, lo que se ignora. Es por ello, que el Trabajo Social, si cabe, cobra aún mayor importancia y protagonismo para dibujar una sociedad más justa, equilibrada y generadora de felicidad.
Es por ello que, el Trabajo Social se hace presente en muchos ámbitos (la sanidad, los servicios sociales, la educación, la justicia, la vivienda, etc.) con múltiples funciones que nos permiten estar cerca de la realidad social, identificando sus principales necesidades y aportando herramientas que contribuyan a dibujar un nuevo horizonte de futuro. La investigación, la docencia, la orientación, la mediación, la promoción e inserción social, la asistencia y la coordinación de programas, son sólo algunas de las funciones que el Trabajo Social incorpora en su cuerpo teórico y práctico y que afortunadamente, lo ha catapultado como ciencia social preocupada y ocupada por y para el desarrollo de la sociedad.
La evolución del Trabajo Social se sustenta en los valores de la universalidad que integra a todas las personas indistintamente de su condición personal o social; la igualdad, la solidaridad y la participación comunitaria. No cabe duda que a los/as profesionales del Trabajo Social nos fortalece ser integrantes de procesos participativos que en la vida comunitaria, despierten el interés de la ciudadanía por un mundo mejor. En Canarias, nuestra profesión se siente orgullosa de contar con profesionales que han portado un legado que mantiene viva el espíritu del Trabajo Social, como es Marco Marchioni, recientemente premiado por el Consejo General del Trabajo Social por su trayectoria y dedicación profesional en el ámbito del Trabajo Social. Un profesional que destaca no solo por su dilatada experiencia en el campo de la intervención comunitaria, sino por portar durante décadas los valores que esta profesión representa para la ciudadanía. Por todo ello, desde el Trabajo Social expresamos nuestro máximo reconocimiento y admiración a nuestro compañero. Y tomamos su testigo en la responsabilidad que esta profesión tiene para revitalizar los intereses colectivos, revirtiendo las dificultades en grandes oportunidades para promover el cambio y la transformación social.
Seguiremos dibujando un Trabajo Social diverso, plural e igualitario haciendo uso de una amplia y variada paleta de colores, que aprecie las singularidades que cada individuo aporta a la sociedad. Un Trabajo Social que despierte el interés por la vida comunitaria y que ante todo, sea capaz de dibujar en cada persona un futuro esperanzador e ilusionante. ¡Feliz día del Trabajo Social!
David Muñoz Pérez
Presidente del Colegio Oficial de Trabajo Social de Las Palmas
Fotografía de pancarta puesta por trabajadores sociales en Lanzarote

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Gran Canaria, futuro en común. Faustino García Márquez *


Es para mí un honor adicional dirigirme a ustedes para expresar, en nombre de todos cuantos hemos sido distinguidos esta noche, nuestro profundo agradecimiento al Cabildo Insular de Gran Canaria, en la persona de su Presidente y sus Consejeros, por el honor que nos hacen, el mayor que un grancanario, como tal, puede recibir: el reconocimiento de su isla, de su tierra.

Me enorgullece y me intimida interpretar la voz de mis 17 compañeros de homenaje porque ellos constituyen una admirable y completa personificación del esfuerzo, el conocimiento, la creatividad, la iniciativa, la generosidad y la abnegación desarrollados al servicio y en beneficio de esta sociedad en campos como la economía, la ciencia, la educación, la cultura, las artes, el deporte, la diplomacia y la solidaridad.

Entiendo este acto, por tanto, como un homenaje que se hace a sí misma la sociedad grancanaria, una sociedad viva, culta y solidaria, que afronta el futuro con preocupación y esperanza. Y ello justifica extender también nuestro recuerdo a las miles de personas que, en esta isla, en nuestro continente africano y en todo el mundo se enfrentan a la pobreza, el paro, la enfermedad, el hambre y la guerra y mueren, incluso, por alcanzar las costas de unos países que los rechazan, que los rechazamos, olvidando nuestro propio y no tan lejano pasado.

Por último, es un homenaje a la isla, a la unidad geográfica y administrativa más clara y contundente que cabe imaginar; y la más brillante también, porque tenemos la fortuna y la tremenda responsabilidad de vivir en un auténtico santuario natural y cultural, uno de los puntos del planeta con mayor diversidad biológica, cuyo aislamiento ha favorecido la evolución y conservación de una multitud de especies animales y vegetales únicas, en medio de un singular paisaje volcánico. Y no solo vivimos en la isla, sino de la isla. De ella dependemos, demasiado poco todavía, para producir los alimentos y la energía que precisamos, pero de ella depende por completo nuestra principal actividad económica: de sus playas, de su clima, de su paisaje y del esfuerzo de los grancanarios a lo largo de 50 años, depende nuestro turismo.

No solo es nuestra supervivencia y nuestro bienestar, sino nuestra propia alma la que está anclada a esta tierra, al espejo donde los grancanarios vemos reflejada más clara nuestra propia identidad. Tenemos ciudades únicas, como esta misma, nacida de una cuadrícula renacentista hermosamente amoldada a una colina; una ciudad impúdica, abierta en tres frentes al Atlántico, en una isla pudorosa, plegada en mil barrancos y lomos que hay que bajar y subir para descubrir y disfrutar la enorme riqueza de su naturaleza y la huella de nuestros antecesores: un patrimonio etnográfico que se nos va escurriendo entre los dedos, pero que aún nos enseña cómo la necesidad y el sabio conocimiento del lugar se pueden transformar en arte y memoria, y un patrimonio arqueológico que el Cabildo lleva años acercándonos a través de una ejemplar política de centros de conservación e interpretación.

Pero el reflejo más intenso, sin duda, se experimenta al mirarnos en nuestros paisajes, al alongarnos a las dos calderas centrales de Tirajana y Tejeda para contemplar de nuevo, una y otra vez, un mundo de roques y riscos; al discurrir por la isla vieja, en el suroeste, entre maravillas geológicas celosamente guardadas durante millones de años; al caminar los mismos senderos, cada vez diferentes, cambiando con la luz cada hora, con la floración cada mes, con nuestras piernas cansadas cada año. Nunca recorreremos dos veces la misma vereda en esta isla, nunca sentiremos dos veces la misma exacta emoción. Tenemos suerte, una inmensa suerte.

Y hemos sido consecuentes, dentro de un orden, defendiendo esa fuente de riqueza y de identidad, y requiriendo de otros su colaboración. Las islas cuentan con reservas de la biosfera, espacios protegidos, zonas de especial conservación, parques nacionales, patrimonios naturales de la humanidad; y pronto también, en esta isla, un patrimonio mundial en homenaje y memoria de la cultura indígena.

Sin embargo, sobre todos ellos se ciernen amenazas. Algunas vienen de fuera, con nuestra contribución, como ese calentamiento global que estamos empeñados en olvidar y que afectará a la bondad del clima, las costas, la biodiversidad, el paisaje, la salud, el turismo. Otras, vienen de dentro de cada uno: los grancanarios somos a veces ingratos o injustos con nuestra isla, por sumisión o por pesimismo, por permitir que los lugares degradados, que los tenemos, nos impresionen más que los conservados, por asombrarnos ante lo ajeno y desapegarnos de lo propio. Nos bastaría conocer mejor nuestra isla y nuestras ciudades para curarnos de ese mal pasajero y totorota.

Otras amenazas internas son más duraderas, porque la tierra, como cualquiera de los bienes que manejamos los humanos, cuantos más valores alberga, más conflictos genera. Confluyen sobre ella muchos intereses, derechos, ideologías, costumbres y actitudes, muy difíciles de conciliar. No es una cuestión de cuatro iluminados ni de cuatro oscurecidos, sino de democracia, transparencia, tiempo y consenso. Tenemos, todavía, unas normas cimentadas sobre unanimidades para gobernar una tierra que hay que conservar pero también usar, porque somos muchos los que la habitamos y los que la visitan. Armonizar el uso necesario con la obligada conservación no es fácil, pero justo dentro de 3 días, el 20 de marzo, se cumplen 30 años de la finalización del informe de Naciones Unidas “Nuestro Futuro Común”, que nos enseñó el camino: se trata de promover un desarrollo sostenible, aunque se entiende mejor el término francés, “durable”, duradero; se trata de aprovechar los recursos de forma que duren, que no se hipoteque su utilización en el futuro.

La durabilidad comporta que el crecimiento tiene límites y más cuando se refiere al territorio, un recurso que no va a incrementarse ni renovarse, porque parece que el volcán de El Hierro no está por la labor de duplicarnos la superficie de las islas. Por tanto, hacerlo duradero significa, simplemente, no consumirlo, reutilizar cada vez más eficaz y cuidadosamente el que ya hemos usado. Y ya hemos usado demasiado: entre 1987 y 2002, en solo 15 años, esta isla aumentó un 22% el suelo consumido durante los 500 años anteriores. Y no fue la más insaciable: La Gomera, Tenerife y Lanzarote aumentaron su superficie hormigonada o asfaltada en más de la mitad, Fuerteventura la multiplicó por 2’7. Recientemente hemos conseguido que, por fin, la superficie urbana del archipiélago sea mayor que su superficie cultivada. Es para estar preocupados, muy preocupados.

Pero es más fácil despreocuparnos, dejar que la sostenibilidad no sea más que una palabra vacía, un slogan para encubrir lo insostenible y hasta respaldar el consumo oportunista de territorio, su reducción a un mero recurso económico que pueda ser diluido, transformado en un fluido que las leyes, convertidas en cantoneras y acequias, puedan conducir a algunos estanques.

Tenemos una grave responsabilidad personal y colectiva si no somos capaces, finalmente, de construir un futuro común para nosotros, nuestro territorio, nuestro planeta. Y no es tarea fácil, en este tiempo de culto a la individualidad, de soledad comunicada, de precariedad, incertidumbre y creciente desigualdad. Por eso es aún mayor la responsabilidad de nuestros dirigentes, de nuestras instituciones, porque necesitamos que no acepten su progresivo debilitamiento, que amplíen el espacio de lo público para ayudarnos a recuperar el bienestar y el futuro, para defender el interés y el patrimonio comunes, aunque sean ajenos.

Porque ni este planeta ni esta isla nos pertenecen. Como escribió Carlos Marx un día que andaba particularmente lúcido, nosotros estamos aquí sólo para transmitir esta tierra, mejorada, a sus únicos y legítimos dueños, las generaciones futuras. Yo estoy aquí esta noche para agradecer honores pero también para compartir con ustedes el amor a esta isla y reivindicar el derecho duradero a disfrutar y usar esta tierra que tienen mis nietos, y los nietos de los nietos de todos nosotros. Por ellos, que no tienen voz, exijamos el futuro, asumamos que somos los guardianes de esta maravilla y que nuestro trabajo habrá de ser aquél con el que soñaba Manolo Padorno en sus noches de Punta Brava, aquí al lado:

“Mi trabajo consiste, riguroso,

en un instante de la madrugada,

en colocar la playa Las Canteras

sobre su mismo sitio, donde siempre.”

*Texto escrito y leído por Faustino García Marquez la noche del viernes 17 de marzo durante la entrega de Honores y Distinciones del Cabildo de Gran Canaria. Faustino García Márquez fue nombrado Hijo Predilecto de Gran Canaria y habló en nombre de todos los premiados. El texto lo publicamos con autorización de su autor. Las fotografías son de Ángel Medina.

Foto de los distinguidos en las diferentes categorías

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Detienen a 20 antimilitaristas (dos de Canarias) en Madrid


 

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Una treintena de activistas han participado en una acción de protesta en HOMSEC, la feria de tecnología armamentística que hoy ha abierto sus puertas en IFEMA en Madrid. 20 de ellos han sido detenidos.

Los activistas antimilitaristas han sido retenidos por la policía, que está llevando a veinte de ellos a la comisaría de Hortaleza. Las personas participantes, miembros de Alternativa Antimilitarista MOC procedentes de diversos territorios del Estado español, y de la plataforma Desarma Madrid, de la que forma parte Ecologistas en Acción, con el sonido de fondo de sirenas como las que avisan de un bombardeo, han desplegado varias pancartas con el lema ‘Desarma Madrid’ en el espacio de la puerta de acceso, mientras otras seis se rociaban de pintura roja en representación de la sangre vertida por las víctimas de las guerras en las que se emplean las armas que en HOMSEC se promocionan y venden.

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Otro grupo más numeroso mostraba carteles con los nombres de algunos de los países donde se utilizan esas armas –Siria, Libia, Yemen, Palestina, Irak, Libia– mientras lanzaba aviones de papel manchados de sangre.

La feria está organizada por el Grupo Atenea y en ella participan, entre otros grupos y empresas,TASER, MBDA, Navantia o ISDEF –un grupo similar a HOMSEC– que, en su publicidad, destaca que lo que vende ha sido “probado en combate” ya que, como declara Avner Benzaken, jefe de la unidad de logística y tecnología del ejército de Israel, “si desarrollaban un producto y querían probarlo en terreno, solo tenían que ir a 5 ó 10 kilómetros de su base para ver cómo funcionaba, haciendo el proceso de fabricación mucho más rápido”. Cisjordania es otro de los laboratorios de la industria militar y de seguridad israelí puesto que las manifestaciones son un excelente campo de pruebas de diversos métodos represivos, también llamados de dispersión de masas.

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Durante la acción se ha leído el manifiesto de la campaña Desarma Madrid, apoyado por 126 organizaciones sociales, en el que se denuncia que “HOMSEC es la mayor feria de armamento y tecnologías de seguridad que se organiza en el Estado español”. España es un gran exportador de armas, el sexto del mundo. Entre las personas detenidas estaban los antimilitaristas canarios: Koldobi y Juan Carlos. Ya todas fueron puestas en libertad, pero con cargos.

La plataforma Desarma Madrid ha convocado una concentración esta tarde a las 19:00 en la Puerta del Sol.

Dos de los directivos de Atenea, la empresa organizadora de HOMSEC, estuvieron relacionados con el intento de golpe de Estado el 23 de febrero de 1981.

*Comunicado y fotografías remitidos a nuestro blog para su publicación por la Asamblea Antimilitarista de Canarias
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Hay un sitio para mí en la fila. Pepe el Uruguayo *



Yo no quería venir a Canarias cuando apenas tenía 10 años y estaba en Uruguay donde había nacido. Mi padre, que guardaba cabras en Lanzarote y mi madre una mujer de la Isleta, me obligaron a regresar aquí, porque ellos se habían visto obligados por las circunstancias a ir allá. Y vinimos después de vivir la experiencia de la emigración, como mi prima Rosarito o Juanjo, que vivieron la misma experiencia, de mucha gente canaria que emigraron. Como le ocurre hoy a mucha gente colombiana, senegalesa saharaui que llegan a Canarias que están viviendo lo mismo que nosotros. Y así se hace un país, esa es la identidad que queremos construir. Uno se dedicó a esto, como decía Carlos Marx, los grandes literatos además de escribir bien, se dedican a la lucha, y a eso nos estamos dedicando, a la lucha.

Uno tiene la idea de cambiar el mundo y por eso un es radical .Y yo, que quieren qué les diga, les tengo coraje a la gente rica, a los que nos putean, a los que siguen yendo en zona VIP, a los que hacen lo que les da la gana mientras veo cómo viven en nuestros barrios. Uno estudió en un barrio, con la beca y el sacrificio del padre y la madre (mi madre que está aquí hoy y tiene 90 años). Y ese conocimiento lo debe poner uno a disposición de tu gente antes que a nadie. Y así vamos construyendo una lucha como toda la gente que está aquí hoy.
Cada uno de ustedes intenta cambiar el mundo desde su trabajo, desde una organización ecologista, en su casa o donde esté. Aquí estoy hoy, entre amigos y canciones, entre abrazos y emociones. Antes me emocioné cuando Yeray Rodríguez me cantó “Un país sin paso al frente”, que habla de nuestro país incomprensible.., porque me acordé de la experiencia de mi familia cuando emigró a Uruguay. Porque recuerdo cuando estábamos allí como mi padre lloraba en su cuarto porque no podía venir a Canarias al entierro de mi abuela porque no había vuelo hacia las islas.

Y me tocó la suerte, sin esperarlo casi, de tener una hija, de tener una transmisión en el tiempo. La veo y me plantea muchos interrogantes, sobre todo en qué mundo ella va a vivir. Si antes tenía un compromiso lo tengo que tener mucho más todavía por cambiar este puto mundo y hacer un mundo un poco mejor.

No perfecto, ni que no haya contradicciones, ni problemas, porque no hablo del fin del mundo, hablo del mundo y en el mundo siempre va a haber problemas y contradicciones, pero por lo menos que lo vivamos mucho mejor. Para eso hace falta manos. Y a veces digo lo de Zitarrosa:

“No por mi, hago falta… yo siento que la vida se agita nerviosa si no comparezco, si no estoy… Siento que hay un sitio para mí en la fila, que se ve ese vacío, que hay una respiración que falta, que defraudo una espera… Siento la tristeza o la ira inexpresada del compañero, el amor del que me aguarda lastimado… falta mi cara en la gráfica del Pueblo, mi voz en la consigna, en el canto, en la pasión de andar, mis piernas en la marcha, mis zapatos hollando el polvo… los ojos míos en la contemplación del mañana… mis manos en la bandera, en el martillo, en la guitarra, mi lengua en el idioma de todos, el gesto de mi cara en la honda preocupación de mis hermanos.”

*Palabras de Pepe el Uruguayo este sábado 11 de marzo, en una fiesta sorpresa que le organizaron su compañera y varias amigas para celebrar su 60 cumpleaños. Fue un discurso improvisado ante cerca de cien personas que llegaron de diferentes islas se juntaron para festejar con Pepe tantos años, tantas luchas, tanta amistad, tanta vida. La celebración coincidió con la decisión del Consejo de Patrimonio Histórico español de aprobar la candidatura de Risco Caído y las montañas sagradas de Gran Canaria para que sean declaradas Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, para llegar a esta candidatura fue fundamental el trabajo realizado entre otras personas por José de León (Pepe el Uru).

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“Peor que no conocernos, es no saber que no nos conocemos” Yeray Rodríguez


yeraycomisionparlamento
Ante todo, quiero agradecer la hermosa posibilidad que se me concede al intervenir
en esta comisión. Uno, novato en estas lides, se plantea cuál ha de ser su papel en esta
tesitura y solo se le ocurre una cosa, tratar, humildemente, de ser útil, aunque ello suponga
decir cosas que quizá no son agradables de oír. Les garantizo, sin reservas, que mis
planteamientos, que hoy hago aquí y que llevo años expresando tanto en las aulas como en
los escenarios, nacen de profundo amor que siento por la creatividad humana y por estas
islas a las que uno debe decirle, a veces, lo que ellas, y a lo mejor tampoco ustedes, quieren
escuchar. Y me gustaría que sintieran que la mayor parte de las cosas que comparta en mi
intervención nos afectan como pueblo, son responsabilidad de todos y todos debemos, por
igual, darnos por aludidos y, ojalá, esperanzarnos. Sucede además, y este es un detalle
personal que comparto con mucho cariño, que preside esta comisión mi admirado colega
el doctor Juan Manuel García Ramos, que fue presidente de mi tribunal de tesis, así que
hoy tengo la sensación de que estoy ante otro tribunal, más concurrido e inesperado pero
que, a diferencia de aquella ocasión, me toca evaluar en lugar de ser evaluado.
Empiezo. A menudo y por desgracia desenfocamos el significado más intimo y
exacto del término cultura. Con más frecuencia que la desearíamos escuchamos aquello de
“que cada vez es más difícil hacer cultura”, “nos lo ponen difícil a los de la cultura” o “tal o
cual medida suponen la muerte de la cultura”. Confundimos peligrosamente la cultura, que
viene a ser un sistema de comportamiento, con la industria cultural que según cómo se
mire no debería distar tanto de otras industrias aparentemente poco afines. Somos quizá
demasiado pretenciosos los que subimos a escenarios, escribimos libros o exponemos
cuadros, creyendo que está únicamente en nuestras manos el devenir de un pueblo en lo
que a su cultura se refiere. Habrá que empezar por ahí. Desde luego, no somos tan importantes. La cultura, en su sentido nuclear, no tiene que ver con los presupuestos de
ningún organismo.
Imagino sin embargo, por el nombre que se le ha dado a esta comisión, que
pretenden que los aquí convocados hablemos entonces de la industria cultural, de lo que la
misma aporta y puede aportar al desarrollo social y económico (a mí me gusta más en ese
orden) de las islas. Pero si es pretencioso que los creadores (y más peligrosamente los
productores) quieran arrogarse la supervivencia de una cultura, no lo es menos que
pretendamos hablar de la industria cultural sin reflexionar, al menos brevemente, acerca de
nuestra cultura, nuestra forma de comportarnos y de asomarnos al mundo. Y así me
gustaría que fuera porque puede que esa mirada me ayude a explicar lo que pretendo
compartir con ustedes, que por otra parte, de una forma o de otra, como antes comenté,
vengo diciendo desde hace ya tiempo. Juan Manuel Trujillo, nacido en esta ciudad en 1907,
dijo una frase de la que, quizá, no hemos sabido o querido alejarnos: “Canarias se ignora e
ignora que se ignora”. A ustedes ¿qué les parece? ¿se equivocaba don Juan Manuel?. Yo
creo que no; y creo que esa frase puede volver a decirse por mucho que nos duela. Mucho
peor que no conocernos es no saber que no nos conocemos. Y lo peor es que, en esta
dolorosa ignorancia, crece, como en tierra buena, un rosario de complejos que llevan siglos
haciéndonos daño y que están en la raíz de muchos de nuestros males, también los que
afectan a nuestra relación con la industria cultural.
Quisiera que hablara por mí un poema de Manuel Padorno publicado en 1987 y que
se titula “Cónclave en el sur”:

CÓNCLAVE EN EL SUR
Aquella noche José Martí hablaba
con Fiodor Dostoievsky. Y con Walt
Whitman.
Al fondo Shakespeare decía
algo. Cervantes se entretenía con el aire.
Dante trabajaba comedidamente
en el infierno.
Era en el Sur de Gran Canaria.
Se celebraba el cónclave. Convocado
por nadie. Acudiría San Juan de la Cruz
bastante tarde.
En la piscina
del hotel, entremezclados con turistas,
una noche cálida caída. Una cena
sencilla y parroquial, vacía
protocolariamente.
Luis de Góngora
hablaba con John Donne en la esquina del patio.
Era una noche cálida concebida, un cielo
del Sur de Europa, del Norte de África,
del Noroeste americano. Un sol canario.
Una noche nocturna y candeal, junto
a la piscina del hotel. (Los turistas
llegaban agolpadamente, rompían
el silencio de la conversación).
Viera
y Clavijo sirvió champán. Antonio
de Viana hablaba con un paje. Domingo
Rivero se entretenía entre las naves.
Canarias tiene mucho porvenir, dijo
Platón, Parménides asentía con la cabeza.
Es cuestión de negociar despacio.
Negociar todavía.
Por las Islas Canarias
pasa la oscuridad política; tiene su casa
aquí. Cuestión de negociar la claridad,
su economía. La realidad política
vacía.
Inconsecuentemente
se reunieron en las Islas Canarias.
Dieron su parecer. Es ley europea
que las Islas Canarias sean
el lugar de la cita: el solarium
de Europa. Pero no puede
ser como hasta hoy,
en esa dependencia.

Este poema, que conozco hace muchos años, lleva unos cuantos días revoloteando
a mi alrededor. Seguramente porque sabía que hoy tenía esta comparecencia y este poema
ilustra mucho de lo que querría decirles, pero también por esta suerte de fiebre
hollywoodiense en la que vivimos, que no deja de ser una curiosa metáfora de lo que
somos. Vaya por delante que entiendo (y me alegra) la repercusión, los beneficios y todo lo
que ustedes quieran añadir que aportan las grabaciones de superproducciones en nuestras
islas, pero no deja de ser paradójico que nos elijan, exclusivamente por unas ventajas
fiscales, para disfrazarnos de otros lugares. No hace tanto que esta ciudad fue Atenas y en
estos días Las Palmas de Gran Canaria es Casablanca, eso sí, sin Sam ni Bogart. Somos,
como diría Padorno, el lugar de la cita, el solárium de Europa, y lo peor es que la
ciudadanía hace suya la lectura interesada del empresariado que, ya se sabe, es el que se
frota las manos con razones objetivas. No nos importa no ser lo que somos con tal de que
se hable de nosotros, con tal de que, y ahí parece estar la clave, vengan más turistas: no
importa que eso explote aún más a quienes, esclavas del siglo XXI, tendrán que limpiar sus
habitaciones por un sueldo mísero, no importa que los beneficios vayan a las pocas manos
de casi siempre… vivimos del turismo y eso lo justifica todo, incluso que se nos conozca
por lo poco que cobramos, como no hace tanto anunció el gobierno para vergüenza de casi
todos los gobernados. Sé perfectamente la importancia que tiene el turismo en la economía
canaria y no pretendo, con lo que aquí expongo, negar esa evidencia, pero tengo la triste
impresión de que, una vez más, hemos elegido mal. Estamos vinculando industria cultural y
turismo de una forma descarnada e interesada, sin seguir los ejemplos sabios, que los
tenemos.

El propio gobierno junta en una Consejería Cultura y Turismo, lo que supone dos
cosas: la constatación de esa rendición absoluta que significa asumir que somos un solárium
y alejar la Cultura, y la industria cultural si quieren, del territorio con el que colinda o al que,
más bien, pertenece, el de la Educación. Cultura y Educación, más allá de la nomenclatura
de las consejerías de un gobierno, no pueden ser otra cosa que un objetivo único. Un
pueblo como el nuestro, que parte de ese desconocimiento histórico al que antes me refería
y que sigue masticando peligrosos complejos, necesita que las manifestaciones culturales
tengan más que ver con su formación integral que con los atractivos que ofrecer en un
catálogo. Digámoslo ya: quienes vienen a Canarias, en una abrumadora mayoría, vienen a
tostarse al sol, al bendito sol que no queda tan lejos de la Europa de la que vienen casi
todos. Y así somos, ese solárium que se parece a cualquier otro solárium del mundo. Pero
el caso es más curioso todavía. Pondré un ejemplo. Siempre me ha llamado la atención que
la promoción canaria en el exterior se ilustre con música más o menos folclórica. Son
muchos los espacios, generalmente europeos, que han escuchado en ferias y promociones
turísticas, por ejemplo, agrupaciones folclóricas o solistas determinados, que añaden la nota
cultural a la propaganda turística. A veces también se ha hecho de forma puntual y aislada
en aras de esa promoción (seguramente improductiva) Y digo que me llama la atención
porque esos turistas, en la mayor parte de los casos, si acceden a la invitación y llegan a
nuestras islas, es muy probable que no vuelvan a escuchar esa música que, quién sabe si les
interesó. Y no quiero aguarle la fiesta a nadie, pero por ahí se van unos fondos preciosos
que podríamos aprovechar para algo muy necesario: la promoción interior de Canarias,
para, quizá, no desconocernos tanto. En muchas ocasiones, además, esos esfuerzos
económicos serían mucho más aprovechables en el sentido contrario: favorecer la llegada a
las islas de otros creadores de los distintos ámbitos artísticos que enriquezcan, con esa
perspectiva divulgativa y formativa, nuestra propia visión de las cosas. Es la experiencia que
tenemos en el ámbito de los verseadores y puedo garantizar que ha sido el espaldarazo
definitivo para que la tradición verseadora canaria siga adelante con vigor y visos de
continuidad.

Como profesor universitario y verseador, considero que el binomio cultura y
educación en Canarias ha de ser innegociable. La cultura, entendida como ya saben, puede entretener pero debe formar, debe hacernos crecer, y más que darnos respuestas, ayudarnos
a seguir haciéndonos preguntas. Tenemos un punto de partida inmejorable, un pueblo con
graves carencias y complejos, como antes dije, pero abierto al mundo, acostumbrado a la
mezcla y capaz de asomarse con naturalidad a cualquier registro cultural. Aprovechémoslo
para que nuestra autoestima crezca reconociéndose en las potencialidades culturales que le
son propias.

Históricamente hemos estado asomados al mundo, no hace falta que nos
hagamos los universales: lo somos de serie, diría yo. Nuestra historia está llena de
personajes irrepetibles que no perdieron el tiempo separando lo universal y lo local; se
limitaron a crear desde Canarias sin otro horizonte que el de su sensibilidad. La asunción de
nuestro mestizaje cultural debe ser una herramienta poderosa, pero no nos rindamos a ese
péndulo que nos ha hecho oscilar entre la “alta cultura universal” y “lo nuestro”. Lo
primero, como tal, no existe más que como herramienta de poder y del poder y lo
segundo, lo nuestro, solo existe cuando somos capaces de compartirlo, aunque se haya
manejado ese concepto tan interesadamente. Nuestros esfuerzos deben ir, en primer lugar,
en lo que representa una responsabilidad patrimonial, en aquello que constituye una
tradición y que depende de nuestro tacto para alcanzar el futuro, pero eso sí, sin camuflar
nada, sin disfrazar de propio o autóctono lo que tiene otra dirección y sin barnizar con
intelectualismo lo que no lo lleva. Es quizá esta falta de asideros, esta suerte de todo vale, la
que ha hecho proliferar un tejido cultural en Canarias en el que, generalmente, no se
arriesga. Y no me refiero al riesgo del creador, que se asume como consustancial a su
trabajo, sino al escaso riesgo que asumen muchos gestores que producen sin producir y que
funcionan como agencias de contratación que manejan circuitos y demás familia a su
antojo. Podría decirse que es mucho más útil tener un buen contacto que una buena idea y
estar en el sitio adecuado en el momento justo. Los proyectos culturales a largo plazo
brillan por su ausencia y muchas de las más brillantes iniciativas en Canarias, por suerte,
están en manos de colectivos culturales más que de concejalías o consejerías insulares o
regionales. Son esas las iniciativas que perduran y que las instituciones, muchas veces
pasado el tiempo, permitan que lo diga así, no tienen más remedio que apoyar.

El problema de fondo es que no creemos en nosotros mismos. Conocernos ha sido
una opción y muchas veces hemos optado por no vernos la cara en el espejo. Pondré otro
ejemplo. Imparto en la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria la asignatura Literatura
Canaria, por fortuna obligatoria en los nuevos planes de estudio. Muchos estudiantes
Erasmus que, reconozcámoslo también, vienen a nuestras universidades en su inmensa
mayoría por el clima canario, eligen habitualmente esa asignatura. Cuando era optativa,
proporcionalmente, era mayor el número de Erasmus que el de estudiantes canarios.

Conocernos es una opción y a menudo preferimos desconocernos, ya lo dije. Es más
cómodo. Tiene sin embargo esta realidad una cara amable que no quiero atribuirme pero
que me regocija. La asignatura se imparte desde un apasionado desapasionamiento; me
explicaré. Los autores que estudiamos no forman parte del listado únicamente por su
origen sino porque entiendo, como docente, que sus obras son relevantes. Eso me permite
ofrecer mis clases sin tener que disculpar ni aminorar las características de los autores. Para
los nativos, digamos, se multiplican las sorpresas cuando se reconocen en los textos y para
los estudiantes extranjeros se abre un mundo tan nuevo como para los primeros pero que
me ha dado las satisfacciones de saber que en Polonia, en la República Checa o en Austria,
hay alumnos que han hecho trabajos de investigación, tutelados por profesores de sus
universidades, sobre Rafael Arozarena o Viera y Clavijo. Hermosa metáfora de lo que
podemos ser cuando creemos en nosotros. Repito, no es mérito mío sino de los
maravillosos escritores de los que hablamos más que lo que los leemos.

Es interesante celebrar el Día de las Letras Canarias, pero resultaría aún más provechoso, sin que sea
incompatible, rescatar la Dirección General del Libro y dotar de fondos y de aliento a la
Academia Canaria de la Lengua. Son cimientos claves para seguir proyectándonos.
Tenemos escritores fantásticos que, precisamente en los últimos tiempos, están obteniendo el tan cacareado reconocimiento externo sin dejar de ubicar sus textos en Canarias y sin
venderse a la extraña costumbre de vivir fuera de Canarias y venir a poner la mano.

Por otra parte, nuestro dialecto merece mayor tacto. En él campa a sus anchas uno
de nuestros peores complejos. Creemos y creen muchos de nuestros paisanos que
hablamos mal; : que otros hablan mejor. Les comentaré algo especialmente doloroso. En
la Televisión Canaria, en programas con gran seguimiento, ridiculizan el habla canaria
además, y esto es criterio personal, sin ninguna gracia. Es saludable reírnos con nosotros
pero es una tragedia reírnos de nosotros. Y no sucede solo allí. Una muestra más a mi
entender, de nuestra inmadurez como pueblo del siglo XXI, que identifica como canario lo
vulgar o lo incorrecto, y que tiende a burlarse de ciertos sectores desfavorecidos de la
población que, todos los sabemos, son víctimas más que cualquier otra cosa.

En definitiva, mi opinión, tiene como punto de partida esa apuesta por la
formación vinculada a la cultura y viceversa. Sé que es complejo, porque el pan y el circo
romanos aun siguen haciendo de las suyas, y cuando escasea el pan son más las horas de
circo, pero peor aún sería rendirse. Personalmente, pese al cuadro que he pintado, les
confieso que creo profundamente en esta tierra y en sus posibilidades, por eso quizá me
entristece que ella no crea en sí misma. Eso nos ahorraría muchas lágrimas y muchos
proyectos vacuos; nos ahorraría, por ejemplo, la funesta idea de agujerar una montaña
como reclamo turístico o la de hacer promoción exterior con música que después no se
tropiezan los que nos visitan ¿a dónde llevamos a alguien que nos pregunte por música
canaria? ¿se imaginan que eso pasara en Lisboa con el fado o en Cuba con el son?

Yo he tenido la inmensa fortuna de estar anclado a las raíces de un género como es
el de la improvisación oral en verso, el punto cubano, profundamente arraigado en mi
pueblo y en mi familia. Me gusta decir que ha sido esa raíz la que me ha dado la
oportunidad de volverme rama y llegar a territorios que nunca soñé. Más allá de los
escenarios de las distintas islas, a otros países donde me han encomendado la hermosa pero compleja tarea de representar a Canarias. En todos los casos he intentado ponerle voz a
quienes nos precedieron en esta arte y, del mismo modo, sentir a mi lado a quienes alientan
día a día la tradición.

Hoy siento algo parecido. Siento que les estoy hablando también en
nombre de quienes nos testamentaron la posibilidad de versear. Otro ejemplo, y este es el
último. En los últimos años hemos puesto en marcha, por nuestra cuenta en la Asociación
de Verseadores Canarios Ochosílabas, talleres infantiles de verseadores, que nos han
permitido llevar a distintos escenarios de Canarias a pequeños que nos emocionan. Pero
eso no es nuestro fin último. Nuestra alegría se acrecienta cuando, a través de una estrofa
del siglo XVI y de un género con siglos a sus espaldas, esos pequeños mejoran su
rendimiento escolar, su autoestima y, por qué no, su felicidad. Los Festivales
Internacionales de Improvisación que organizamos, tienen otro sentido, porque los
hacemos también pensando en ellos, los que deberán coger el testigo. Hay muchas
iniciativas de este tipo en Canarias. Yo señalo esta porque la conozco desde dentro, pero
valga como ejemplo para que entendamos que no podemos separar educación y cultura en
toda la extensión de ambas palabras.

Aquí lo dejo. Me comunicaron que ahora se abrirá un turno y podremos hablar de
lo que consideren. Yo solo he querido poner sobre la mesa una idea central de la que
emanan otras que seguramente no son las únicas; se me ocurre la receta de creer en
nosotros, de no ser un plató sin nada que aportar, de no ser el lugar de la cita, de ser injerto
y no tierra vacía que sembrar. Hay dos actitudes literarias que siempre se me han figurado
como dos actitudes ante la vida en estas nuestras islas: Cairasco literaturizó a Doramas para
recibir al obispo Fernando de Rueda en 1582. El héroe aborigen, asesinado casi un siglo
antes por Pedro de Vera, toma la palabra convertido en personaje literario y acoge al recién
llegado, describiéndole sus hazañas y la naturaleza de sus islas. En Antigüedades de las Islas
Afortunadas, de Antonio de Viana, Dácil, la hija del mencey Bencomo, recibe un augurio
por parte del adivino Guañameñe, que le dice que un extranjero vendrá a salvarla. A diferencia de Doramas, ella no toma la palabra cuando el capitán Castillo, un conquistador
castellano la corteja; siente que es quien esperaba y se deja llevar. La cultura de las islas
necesita más Doramas, que crean en lo que son, que asuman su lugar en el mundo como
una posibilidad y no como un lastre y que le pongan palabras a lo que sienten; si no, todos
seremos como Dácil, esperando que venga a salvarnos. Pero eso, debería ser cosa nuestra,
de todos. Absolutamente de todos.

José Yeray Rodríguez Quintana

Este es el texto de la intervención del profesor universitario y verseador Yeray Rodríguez en la Comisión creada en el Parlamento canario sobre “la situación de la cultura en Canarias y su contribución al desarrollo económico y social. En este enlace pueden ver y escuchar la intervención de Yeray Rodríguez que tuvo lugar el 23 de mayo de 2016. Las conclusiones de esa comisión pueden leerlas en este enlace, la redacción de esas conclusiones fue criticada profesionales de la gestión cultural en Canarias, pueden leerlo en esta noticia. Resulta interesante leer la intervención de Yeray Rodríguez y comprobar que algunas críticas importantes por ejemplo al tratamiento del habla canaria en la televisión pública no se recogen, que precisamente se alude más bien a dar más presupuesto a la televisión pública sin entrar en su contenido, sin exigirle que cumpla las funciones que marca la ley.

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Candita Luján criaba hijos junto al caldero mágico


 

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El caldero de Candita era mágico. Con agua, cebolla, pasta,  un pichón o una gallina que ella misma había sacado del corral esa mañana Candita podía hacer una sopa para llenar más de 20 estómagos. Con las papas de la finca, unas zanahorias, unas castañas y un par de kilos de carne,  ya Candita tenía el segundo plato al fuego mientras llamaba a la hermana Carmela para invitarla a comer. “Con toda la gente que tendrás tú en el Calero, hoy domingo, entre hijos, yernos, nueras, nietos y biznietos, ¿cómo voy a ir a comer a tu casa Candita?”. Pero Candita insistía: “ven con Segundo y trae a los chiquillos, que de ese caldero saldrá comida para todos y estoy haciendo un queso riquísimo”.

Nació Ángela Cándida Luján Ojeda (Candita) el 17 de marzo de 1925 en el pago de Juncalillo. Teodosia daba a luz en una cueva a su primera hija mientras el General Primo de Rivera preparaba un viaje a Larache, para recorrer varias ciudades del Protectorado de Marruecos. A Candita le tocó hacer de madre de sus hermanos más pequeños. Su padre Antonio Luján ponía a la chiquilla en la parte de atrás del burro y subían barranco arriba. Al llegar a la carretera que iba para Artenara, Antonio se bajaba con el saco de papas, otras verduras y algún queso que había hecho Teodosia, y se sentaba a esperar el coche de hora que lo llevaría a Agaete o  a Las Palmas, mientras Candita regresaba a la cueva sobre el mismo burro por los peligrosos senderos de Barranco Hondo.

Candita tenía 19 años cuando se casó con Laureano Moreno, tres años mayor que ella. El joven matrimonio dejó la Majada y se fue a vivir a  Juncalillo. Laureano cuidaba vacas y Candita administraba la casa, plantaba, hacía quesos y paría chiquillos. Porque Candita tuvo 16 hijos. La mayoría nacieron en cuevas, algunos en la casa de su madre Teodosia y los más jóvenes en el hospital. Después de Juncalillo vivieron unos años en Valleseco y de allí se mudaron a San Ignacio en Telde, donde trabajaron en los tomateros de la familia Manrique de Lara. Todavía sigue en pie la casa que habitaron Candita y Laureano y alrededor ahora hay un campo de golf donde antes había invernaderos. De San Ignacio se fueron a playa del Hombre y de allí al Calero, en Telde, donde Candita y Laureano levantaron su sexta casa junto a una finca. La sexta y la única casa, porque en 72 años de matrimonio el patrimonio acumulado por Candita y Laureno  se resume en esa casa en el Calero, en la finca que alimentó tantas bocas  y en ese tesoro que son los 16 hijos que el pasado viernes por la noche la acompañaron durante sus últimas horas de vida. El patrimonio, ya se sabe, no se multiplica trabajando honradamente durante décadas y criando hijos como hicieron Candita y Laureano.

Uno ha sido testigo privilegiado de muchos momentos importantes en la vida de Candita, sus  bodas de oro en el Calero (se nos volvió a vestir de novia después de 50 años con Laureano), cumpleaños y bodas de mis primos hasta que logré aprenderme el nombre de los 16,  o sus últimas horas en este mundo  acompañada de sus hijos.  El caldero mágico de Candita dejó de encenderse hace 27 meses cuando la enfermedad la condenó a estar en cama  día y noche.  Uno sospecha que en los celajes ya estará Candita discutiendo con su hermano Pepe cuanto tomate hay que echarle a la ropa vieja para que quede en su punto. Su hermano  Carlos y Tensa la habrán recibido con alegría, su cuñado Segundo le habrá contado el último chiste y  Candita se habrá puesto  a buscar a su hermana Mercedes que se murió tan joven, y  a  dos nietos que perdió en vida, la última la bella Macu, cuya muerte echó más años en la piel de Candita que  los 16 partos. Creía Candita en el Jesucristo que según los evangelios multiplicó los panes y los peces. En su casa de El Calero mis ojos de chiquillo miraban asombrados aquel caldero mágico del que salía comida que llenaba platos y platos para todo el mundo. Si se llevó el caldero en su viaje al otro barrio estoy convencido de que Candita y Pepe tendrán mucho trabajo allá arriba, nadie discutirá el nuevo fichaje que han hecho en los cielos para mantener la calidad de la comida de los dioses.

Juan García Luján

@juanglujan

P.D.:Candita Luján Ojeda (Juncalillo 1925-Las Palmas de Gran Canaria 2016). Sus restos estarán en el Tanatorio de Las Rubiesas, en Telde, a las 11 de la mañana de este domingo se celebrará en la iglesia del Calero una misa en su honor, después se realizará su entierro.

Artículo publicado también hoy en el periódico La Provincia:

candita-la-provincia

 

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No pienses que estás sola. Yeray Rodríguez


cartelcontraviolencia

Creemos que este es un país moderno;
pero son más que muchas las que mueren
o sufren, porque quienes “más las quieren”
las han puesto a vivir en un infierno.
Cabría para ti un mensaje tierno
pero hay que denunciar las injusticias,
porque no quiero verte en las noticias
como una más que pudo haber vivido
por no gritar a tiempo que has tenido
más golpes y desprecios que caricias.
No pienses que estás sola, no te creas
que nadie va escuchar lo que te duele
no dejes que la angustia te consuele
ni des normalidad a las peleas.
Tu sueños, tus anhelos, tus ideas
merecen una vida caudalosa
y no la tan violenta y tan celosa
conducta de quien nunca comprendió
que quieres decir no si dices no,
que eres un ser humano y no otra cosa.
Escapa del control y la amenaza
quien te quiere, querrá que vivas libre
y hará que el corazón solo te vibre
por la fuerza sutil con que te abraza.
Escapa del temor que te atenaza,
jamás debe vencer la indiferencia
sé dueña del valor de tu experiencia
distingue entre el control y la ternura,
que tu autoestima siempre esté a la altura
y no le des respiro a la violencia.
Denuncia a quien camufla con detalles
el odio visceral con que te trata
no olvides que es la mano que te mata
la mano que te obliga a que te calles.
Por deprimida y sola que te halles
no des normalidad a la tristeza
escapa de ese abismo sin certeza
te esperan comprensión, sueños, abrazos,
sé dueña del destino de tus pasos
verás cómo, otra vez, tu vida empieza.

*Yeray Rodríguez es verseador y profesor de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria

PD: En la fotografía que encabeza esta entrada se ven los dos carteles del concurso de dibujos sobre violencia machista realizado en los institutos del municipio de Santa Lucía. El cartel de la izquierda fue el ganador, su autora es la alumna del IES José Zerpa Gisela Rojas Tojo, de 3º de la ESO. El de la derecha es el cartel que se llevó el segundo premio, su autora es Idaira Suárez Rodríguez, de 4º de la ESO del IES Gran Canaria.

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