Quince años aprendiendo con Moneiba


No se lo digas a nadie, Moneiba, pero uno de los días más felices de mi vida fue cuando me puse una mascarilla por primera vez. No había pandemia, ni estado de sitio, la gente no se miraba con desconfianza por la calle, ni huía de los besos, ni rechazaba abrazos y la playa era ese lugar por donde podías pasear mostrando la sonrisa sin miedo a que apareciera un policía con un bloc de multas.

Acabo de ver la foto de ese día. No sé si en las miles de fotos que conforman el álbum de mi vida hay otra donde me brille tanto la mirada. Eran cerca de las once de la noche pero tengo cara de despierto, y eso que había amanecido de madrugada cronometrando las contracciones de tu madre. Sufrí la humillación de ser expulsado del hospital a las nueve de la mañana. Nos dijeron hasta la próxima, y la próxima fue ese día por la tarde.

El sol se perdía tras el horizonte y, aunque el hospital estaba frente a una playa, yo ni me asomé a la ventana. Mi horizonte estaba dentro de aquel cuarto. Begoña se llamaba la comadrona, puso música clásica. Creo que Vivaldi, y algo de new age. Yo hubiera preferido “Maestra vida” de Rubén Blades, pero estaba tan nervioso que ni me planteé pedirle alguna canción. Tampoco era esa música la que me interesaba. La música que puso a palpitar a mi corazón a mil por hora fue tu primer llanto. Cuantos ganas de que llegaras, cuanto miedo a que pasara algo malo, cuantas emoción cuando me dieron la tijera quirúrgica y corté el cordón umbilical, cuanta ternura al tenerte por primera vez en mis brazos, cuanta calma al verte pegada al pecho de tu madre.

Eran las 22 horas, del 22 de septiembre de 2005 cuando llegaste a este mundo, a este paisito volcánico, Moneiba Tindra, para cambiarlo todo. La vida dio un vuelco y ya nada iba a ser igual. No olvidaré las lágrimas de Yeyo y de Yeya cuando salí del paritorio y les dije que ya habías llegado y que todo había salido bien. La voz cansada de tu madre contándole  por teléfono a tu abuela sueca, a tu abuelo y a tu tía Sabina  que ya estabas en este mundo.

Imposible resumir estos quince años tan intensos y extensos. Me saltaré las noches con miedo de padre primerizo, los días de tus primeros pasos sobre la nieve,  mis lágrimas al dejarte por primera vez en la guardería, la llegada de tu hermano, tus primeras amiguitas del colegio, tu rechazo a la ropa si no era rosa, tus visitas al videoclub para alquilar películas de princesas…

Y la vida, que pasa sin darnos cuenta, hizo que me diera cuenta de que ya no eras la niña que se atrevía a subirse al escenario en las fiestas de San Roque para imitar a Rosario el día que te acompañé al instituto por primera vez y no me dejaste llegar a la puerta: “Papi, te puedes ir”. Desde ese día, Moneiba, me debato entre dejarte sola en el escenario de la vida, o quedarme detrás de las cortinas para asegurarme que todo te va bien.

Quince años dan para mucho. Ha habido canciones, risas, llantos, cabreos, discusiones, viajes, abrazos…Cada día a tu lado aprendo algo nuevo. Tu sensibilidad, tu valentía, tu seguridad, tus preocupaciones, tus risas, tus dramas, tus sueños, tus abrazos, tus te quieros, tus estoy harta, tus me marcho, tus cuándo vienes, tu inteligencia, tu belleza, tus reflexiones, tus malos despertares, tus alegres anocheceres, tu luz propia…

Nos has dado tanto, Moneiba Tindra, desde aquella noche en que llegaste tan tierna, tan frágil, tan inocente…que vuelvo a la foto y pienso que no importan las mascarillas y que la vida vale la pena solo por juntar unos cuantos momentos de felicidad tan inmensa como los que provocaron ese brillo en mi mirada aquel 22 de septiembre de hace 15 años, el día en el que me echaron del hospital porque tenía demasiada prisa en darte la bienvenida

Te quiero un montón.

Post Data: Me pediste que te escribiera algo y lo subiera a la red como regalo por estos 15 años que cumples hoy. Sabes que no soy partidario, pero hoy hago una excepción, y para una vez que subo una foto tuya te saco medio desnuda, que padre más irresponsable soy!

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Acerca de juanglujan

Juan García Luján es periodista, de las islas Canarias. Ha trabajado en radio, prensa y televisión. Entiende el oficio de periodista como la posibilidad de informar, comunicar y reflexionar en alto. Todavía cree que es una profesión útil para la sociedad. Después de 25 años de oficio no confunde libertad de empresa con libertad de expresión.
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10 respuestas a Quince años aprendiendo con Moneiba

  1. Qué suerte tiene la niña de recibir una felicitación tan repleta de amor.

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  2. Lucía dijo:

    Precioso Juan!!!casi las lagrimas no me dejan terminar de leer jejej que inmenso es lo que hacen a uno sentir estos pequeños..un bso grande !! Lucía ,tú ex compi de Ser Las Palmas 😘

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  3. bachir1954 dijo:

    Muy bueno y muy emotivo. Felicidades a ti y a Moneiba.

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  4. Mª Olivia Quevedo Croissier dijo:

    Vaya regalo de cumple!, preciosa efemérides. Gracias por compartirlo! Yo sí recuerdo tus grandes y brillantes ojos, ávidos siempre de curiosidad para luego reflejar en el papel lo que veías y sentías!
    De nuevo, Gracias! por compartir tu intimidad. Un abrazo grande! Mª Olivia.

    Ah!, y a tu niña “montones de Felicidades“ extensibles a los papis.

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    • juanglujan dijo:

      Muchas Gracias Maria Olivia. Me alegra y emociona mucho que mi mejor maestra del cole, la que me animó a seguir escribiendo, la que daba clases magistrales de Lenguaje en el colegio San Isidoro, lea las cosas que escribo. Un abrazo!

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  5. Bernardo dijo:

    Que maravillosa descripción.Que maravilloso y original regalo de cumpleaños.Felicidades a la cumpleañera y decirte que cada dia te admiro más.Un fuerte abrazo,^padrazo^.

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  6. Expedito Suárez dijo:

    Felicidades a Moneiba y que regalo más bonito y original, pero tenías que haber nacido con un libro de instrucciones porque tenemos que aprender a golpes de corazón, a cumplir y a disfrutar con la familia. Felicito también a la familia

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  7. artemir dijo:

    Enhorabuena, Luján. Muestra una gran sensibilidad, una sensibilidad poco común. Un saludo.

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