Insumisión: 30 años desobedeciendo. Asamblea Antimilitarista de Canarias*


acción antimilitarista

Este miércoles 20 de febrero se cumplen 30 años desde aquella primera presentación de insumisos al Servicio Militar Obligatorio. Miles fueron los que les siguieron, tanto a la plaza, como a los juzgados e incluso a prisión. Ni los tribunales civiles ni militares, ni las inhabilitaciones, ni la cárcel pudieron frenar la insumisión. Más bien, al asumir las consecuencias de su desobediencia, los insumisos encendieron un altavoz plagado de significado para sus reivindicaciones.

Fue un salto cualitativo en la estrategia del MOC: esta manera de ejercer la objeción de conciencia suponía transcender del derecho individual y plantear una acción colectiva con el objetivo último de abolir las estructuras militares. Ha habido, desde 1989, más de veinte mil insumisos, tanto al Servicio Militar Obligatorio como a la Prestación Sustitutoria, que no fue sino un intento por parte del Estado de canalizar esa brecha de desobediencia que planteaban los antimilitaristas.

Más de cuatro mil fueron juzgados, y más de un millar, encarcelados. En mayo de 2002, cinco meses después de haber desaparecido el Servicio Militar Obligatorio, fueron excarcelados los últimos insumisos, que rechazaron el indulto encubierto que se les estaba imponiendo. La insumisión asestó un golpe mortal a la vocación militar. Prueba de ello es que en el ejército español el proceso de profesionalización se llevó a cabo con dificultades de reclutamiento mucho mayores que las que ha habido en otros países sin contestación antimilitarista, teniendo que rebajar drásticamente las cifras inicialmente previstas de tropa.

La insumisión entró en la agenda política, aumentó el desapego social al ejército y disparó, como efecto colateral, las solicitudes de objeción de conciencia legal, llegando a saturar y hacer, de hecho, impracticable, la Prestación Sustitutoria. Sin embargo, el fin del servicio militar no fue celebrado por los insumisos como una victoria: todavía está lejos de conseguirse la erradicación del ejército, la industria de armamento, los gastos militares y muchas otras nocividades de las que se sigue ocupando el trabajo antimilitarista.

El legado de la insumisión es significativo: ha mostrado que es posible poner en práctica la desobediencia civil y luchar de manera eficaz desde la noviolencia. Ha servido de referente a muchos movimientos sociales, que hoy en día se la plantean y practican. También ha revelado que la organización y las estrategias colectivas pueden poner en jaque a instituciones tan poderosas como el ejército. La memoria de esta experiencia desobediente nos ayuda a afrontar un camino cargado de retos.

El mundo actual exige nuestra respuesta y nuestra lucha: los poderosos lo son cada vez más, y utilizan los ejércitos para imponer sus condiciones allí donde se juegan sus intereses económicos. Se desmantelan las conquistas sociales a la par que los presupuestos militares siguen aumentando desaforadamente; las bombas que estallan lejos siguen fabricándose aquí, que es donde empiezan las guerras. La insumisión nos señala las herramientas que podemos usar contra estos desmanes: la desobediencia, la noviolencia y el sentido común, con grandes dosis de imaginación y de organización colectiva. Y nos recuerda que son eficaces.

*Comunicado enviado a los medios de la Asamblea Antimilitarista- MOC de Canarias

P.D.:Quiero decir que estoy orgulloso de haber formado parte del movimiento antimilitarista canario. Aunque fueron años duros, con compañeros que cumplieron penas de más de un año de prisión, aunque me tuve que sentar en el banquillo de los acusados señalado por un fiscal, Vicente Garrido ,que no falta a los canapés en instalaciones militares, desfiles y que no se le conoce en estos años  trayectoria de persecución a los corruptos. Pero fue una lucha que valió la pena.

cartel insumisión

noticia juicioinsumisión98

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Acerca de juanglujan

Juan García Luján es periodista, de las islas Canarias. Ha trabajado en radio, prensa y televisión. Entiende el oficio de periodista como la posibilidad de informar, comunicar y reflexionar en alto. Todavía cree que es una profesión útil para la sociedad. Después de 25 años de oficio no confunde libertad de empresa con libertad de expresión.
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