Yeray Rodríguez, el arriero que bajó las palabras de la cumbre



Antes de secuestrar los libros, las palabras habían sido secuestradas en los libros. En El nombre de la rosa nos contó Eco que a Guillermo de Baskerville le preocupaban más las risas que provocaban los libros (las risas que podían llevar a perder la fe en Dios) que las muertes en el monasterio. La iglesia imprimía los libros y educaba a los escritores. Y cuando otros empezaron a publicar otros libros llegó la Inquisición para vigilar, censurar y llevar los libros a la hoguera. Las palabras impresas nacían en las alturas y solo llegaban a ellas los privilegiados que vivían en las alturas.
Yeray Rodríguez Quintana empezó a amar a las palabras en la cumbre, en Artenara, pero no en las alturas. Porque las palabras que lo conquistaron venían de gentes que no sabían leer. Lo decía este viernes en su discurso de entrada en la Academia Canaria de la Lengua:
“Yo llegué a la literatura no desde la voracidad del lector, ni desde las páginas impresas, ni desde la intimidad de una biblioteca. A mí me llevó a ser filólogo, y también me fue animando al oficio de verseador, toda esa literatura que se dice y que se escucha, y que derramaron en mis oídos la gente que acompañaron en mi niñez y en mi adolescencia, en aquellos fines de semana y aquellos veranos que la vida me dejó vivir en Artenara.”
Por eso Yeray comenzó su discurso en el Paraninfo de la Universidad ante más de cien personas (el acto de ingreso a la Academia Canaria de la Lengua más concurrido de su historia) agradeciendo a toda la gente sencilla que desde niño lo ayudaron a amar las palabras:
Hoy siento que estoy aquí/ ofreciendo la palabra/ en nombre muchos otros/ a los que presto mi cara. /Todo lo que he sido y soy,/ mi corazón, mi garganta/ y esta pasión que no sé /si me cabrá en las palabras. / Por ello estoy aquí, /Por aquellos que sembraron/ palabras en la memoria /de un muchacho de Artenara./Que soño con ser poeta/De los que inventan y cantan/Oyendo hablar de poetas/En aquellas tarde largas/A muchos que no sabían/Leer ni escribir palabras/Pero escuchaban, decían,/ recordaban o inventaban/Palabras que iban con ellos/Cuando cuidaban las cabras,/Cuando trillaban el trigo/Cuando plantaban las papas/Cuando desgranaban millos/Cuando un amor rondaban.”
Desde el pasado 21 de febrero Yeray Rodríguez es profesor titular de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria y a sus alumnos y alumnas imparte literatura canaria. Pero ¿qué es la literatura? ¿Solo lo que está en los libros? Yeray avisa que no quiere caer en ese error. Porque lo que se llama literatura, incluso cuando tuvo su siglo de Oro, fue un producto solo para unas élites: “ Eso hace que en muchas de nuestras clases nos dediquemos a estudiar la obra de una élite que tuvo acceso a la cultura letrada y que publicó libros en épocas en la que una reducidísima porción de sus contemporáneos sabían lo que decían. “
Aunque algunos han escrito que hasta Góngora leyó y aprendió del canario Cairasco de Figueroa, eso no significa que la mayoría de los isleños lo conocieran, se preguntaba Yeray: “¿Qué porcentaje de la población canaria pudo leer en el XVII El templo militante de Cairasco o el poema de Viana. Es imposible dar un dato exacto, pero tampoco es necesario podemos suponer que los lectores potenciales en los años de publicación de estas obras fueron en todos los casos una sólida minoría. Entonces ¿ es la literatura un privilegio exclusivos de quienes podían y pueden leerla y escribirla? Por supuesto que no, la literatura es tan grande que no cabe en los libros, y creo que el secreto de su grandeza se lo da una particularidad especialísima, una particularidad que no tienen ninguna otra disciplina artística: su materia prima, más allá de su potencial estético, es de uso cotidiano y compartido. No todo el mundo pinta, ni compone ni cincela ni proyecta ni esculpe. Pero todos, salvo puntualísimas excepciones hablamos, nos comunicamos y usamos para pedir un café , decir adiós o felicitar las pascuas, las mismas palabras con las que los poetas escriben sus sonetos, los novelistas echan a andar por sus páginas a sus personas y los dramaturgos elaboran los parlamentos de los suyos.”
Anoche fue el acto de ingreso de un miembro de número más concurrido de la historia de la Academia Canaria de la Lengua. Lo decía su presidente, y eso sin contar con toda la gente que estaba allí acompañando a Yeray aunque no los veíamos: su padre José Antonio, su abuela, su tío Pepe, la alfarera ciega de Lugarejo, los primeros verseadores que escuchó en Artenara, los pastores, las queseras, toda esa gente sencilla que no están en los libros de literatura aunque usaron las palabras, y fabricaron metáforas, y llevaron y trajeron palabras en los caminos de la emigración, así lo decía Yeray:
Les contaré que esta noche me acompañan todos esos verseadores, guardianes de la palabra, que iban rimando la vida/ contando qué les pasaba/ al pueblo pequeño donde moraba. Muchos de ellos no tuvieron/ ni nombradías ni famas/ solo se les conocía /alrededor de la casa /a lo largo de un barranco/ o en una familia larga /no supieron de escenarios/ de platós ni de pantallas /ni de micrófonos tristes /que estorban cuando habla el alma /los que cruzaban el mar/ no lo hicieron por sus ganas /ni por cantar poesías/ en otros pueblos y plazas,/ lo hicieron por escapar /del hambre que los buscaba,/ y ya ven otra vez toca /dejar atrás cuna y casa/ y buscar otro horizonte /para llenar la cuchara/ parece que no aprendemos/ de lo que la historia narra /o será que la enterramos/ con una tierra prestada/ que es la primera que huye /cuando el viento la amenaza./ Soy verseador por aquellos/ que a bordo de la esperanza/ gastaron meses azules /entre América y Canarias/ todos los que sin saberlo/ nos dejaron las palabras /a lomos del horizonte/ ese que nunca se acaba /que por mucho que uno nade/ queda a la misma distancia/ pero que si se persigue/ nos mata el sabor a magua./ De ellos venimos y vengo/ y ahora que sí hay pantallas/ y platós y hasta escenarios /en los que se nos aguarda /es justo a quien nos da dios/ devolverles la palabra/ y entre tantas emociones que siento al hacer mi entrada/ en el colectivo esfuerzo/ de la academia canaria/ yo quisiera echar al hombro/ esa historia tan amarga /que ni la caña de azúcar /consiguió que se endulzara”.
Nos regaló Yeray Rodríguez la noche del viernes 2 de marzo un discurso preciso y precioso, los que estuvimos allí fuimos unos afortunados. No sé si es necesario contar que los medios de comunicación que viven de las palabras y han convertido en mercancías las noticias, no aparecieron por allí, se privó a lectores, oyentes y espectadores de ese discurso. Y fue una pena porque, en mi humilde opinión, en el discurso también había un mensaje que podría servir de vacuna para los consumidores de esos medios que dedicaron páginas y minutos y horas de su tiempo a la reciente actuación de la Pantoja y no consideraban de interés la entrada de Yeray Rodríguez o la reciente entrada de Ángel Sánchez a la Academia Canaria de la Lengua. Así decía Yeray sobre la manipulación de las palabras:
“La palabra si no es auténtica no es más que un puño de sonidos que la casualidad juntó. Y entonces desde esa desesperanza impuesta, interesada, parece que las palabras no dan. Porque ¿qué palabra sirve para definir lo que está sufriendo Siria?¿Es ilegal el inmigrante o lo debería ser la situación que en eso lo convierte?¿Basta con la palabra corrupción para definir lo que todos ustedes saben?¿Por qué llamamos refugiados a los que, como digo Rafael Amor, nadie refugia?¿Significa lo mismo la palabra hambre para todos los estómagos del mundo? Qué significa que todos somos iguales?”
Y concluía el profesor de Literatura: “Definitivamente la literatura no cabe en los libros. Pero la realidad parece que tampoco caben en las palabras, que se van vaciando como un reloj de arena al que nadie le da la vuelta. Pero no tenemos otra forma de hacer lo de fuera del mundo que con las palabras que salen de adentro. Y nos toca a todos, absolutamente a todos llenar de palabras vivas un mundo que las necesita. Por mi parte asumo el compromiso también desde la Academia de seguir sembrando en los últimos llegar a nuestra lengua el deseo de ponerles palabras a sus vidas, la seguridad de que nadie va a hablar por ellos, y el reto de no creerse todas las palabras que lleguen a sus oídos o sus ojos. “

El discurso íntegro de Yeray Rodríguez será publicado en la web de la Academia Canaria de La Lengua. El concurrido acto de anoche nos anuncia que corren nuevos tiempos en la Academia Canaria de la Lengua. El académico Antonio González Viéitez lo comentaba al final del acto: “esta entrada de Yeray va a venir muy bien a la Academia”. Un arriero trajo palabras de la cumbre y estoy seguro de que las palabras nuevas llegan para quedarse y dejarán abiertas las puertas a nuevas palabras y cada vez será más difícil secuestrar las palabras o impedir que se escuchen también las palabras que vienen de abajo.
@juanglujan

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Acerca de juanglujan

Juan García Luján es periodista, de las islas Canarias. Ha trabajado en radio, prensa y televisión. Entiende el oficio de periodista como la posibilidad de informar, comunicar y reflexionar en alto. Todavía cree que es una profesión útil para la sociedad. Después de 25 años de oficio no confunde libertad de empresa con libertad de expresión.
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4 respuestas a Yeray Rodríguez, el arriero que bajó las palabras de la cumbre

  1. Miguel Hernandez Romero dijo:

    Yo conocí a Yeray verseando con un cubano, allá por los años 90, pienso en sus primeros pasos a su licenciatura y posterior Doctorado de Filología, estábamos reunidos unos canarios y cubanos, sentí verdadera emoción por lo que escuchaba en boca de Yeray y su punteo, ahora leyendo su introducción a La Academia de La Lengua Canaria, no me cabe la menor duda que es un hombre de p´arría, de las cumbres, de la tierra, de los hombres humildes y buenos, de los pastores de la bondad y el buen hacer hacia sus semejantes, de un luchador por la justicia, de un CANARIO GRANDE, felicidades por el logro y por tu lucha.

  2. Pedro José Afonso Pérez dijo:

    Susana Diaz Pacheco (presidenta de Andalucía) y Jose Luis Rodriguez Herrera (oligarca flotero de auto taxis), nombrados hijos adoptivos del municipio de excelencia turístico de Adeje… http://elcanario.net/Comunicados/ataca16feb18.htm

    ASOCIACIÓN DE TAXISTAS ASALARIADOS COSTA ADEJE (A.T.A.C.A.)

    SECCIÓN SINDICAL “SINDICALISTAS DE BASE” TAXISTAS ASALARIADOS MUNICIPIO DE ADEJE (S.B. TAXIS)

             C O M U N I C A D O

     
    Susana Diaz Pacheco (presidenta de Andalucía) y José Luis Rodriguez Herrera (oligarca clan flotero Pelinor), nombrados “hijos adoptivos” del municipio de excelencia turístico de Adeje, gobernado por un régimen corrupto, oligopolistico, plutocrático y antisocial.

    CLAN FLOTERO denominados PELINOR S.L. formado por los intocables oligarcas abuelos gomeros José Luis Rodriguez Herrera, Maria del Carmen Sierra Rancel y su hijo Luis Pelinor Rodriguez Sierra, instalados en la grosera impunidad, con ambiciosos planes ilícitos explotan sacos de licencias de auto taxis por diferentes municipios de Tenerife : La Laguna, Santa Cruz, Granadilla, Arona, Adeje, etc. simultáneamente explotan emporio holding empresarial : tres gigantes estaciones gasolineras (El Médano, El Desierto y El aeropuerto), talleres de automóviles, cadenas de restaurantes “Súper Pollo Pelinor”, cadenas de locales de máquinas recreativas tragaperras, inmobiliarias pisos y solares, agencias de seguros, hotelito Pelinor, destilerías de guarapo gomero, salas de fiestas Montaña Roja, etc.[1]

    Susana Diaz Pacheco, carente de cohesión interna ideológica, presidenta de Andalucía, plagada de asuntos relacionados con la siniestra corrupción, invitada a la ponencia inaugural de la Universidad de Verano de Adeje, mes de Julio del año 2016, se desparrama en concepto esperpéntico y sentido sarcástico, con la ponencia : *”la transparencia en la función publica”*, rodeada por el padrino caudillo alcalde Jose Miguel Rodriguez Fraga y la feligresa lugarteniente Ermitas Maria Moreira Garcia, con etiquetas “socialistas obreros”  presumen de espíritus legalistas y eclesiásticos, con delirios de grandeza y corruptos por naturaleza, paradójicamente representantes del P.S.O.E.[2]

    SI HAY TANTA CORRUPCIÓN ES QUE HAY MUCHA IMPUNIDAD.

    LA DEMOCRACIA ES EL ARTE DE PEDIR EL VOTO AL POBRE Y AL TRABAJADOR, PARA PONERLO AL SERVICIO DEL RICO Y EL EXPLOTADOR.

    FRUTA PROHIBIDA ES MUY APETECIDA.

    COSTA ADEJE • viernes a día dieciséis del mes de febrero del año dos mil dieciocho.

    [1] http://elcanario.net/Comunicados/ataca16jul15.htm

    [2] http://elcanario.net/Comunicados/ataca15julio16.htm

    Mas información : http://elcanario.net/Secciones/ataca.htm

  3. Flora Santana dijo:

    Gracias,por este texto,aunque ya tenía constancia.Cierto que las cosas estan cambiando en los templos de la cultura,la entrada de un poeta,que construye versos ,ese oficio de verseador,que aún siendo él académico,reivindica.Ya era hora.

  4. Precioso, sentido y auténtico discurso.Gracias Yeray por esos nobles sentimientos que te retratan y, a las personas que tuvieron la buena idea de publicarlas en Facebook , que hicieron posible que yo las pudiera conocer.
    En lo que a los medios de “comunicación” se refiere, también han quedado retratados.

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