Discurso de Lluís Companys ante el tribunal que lo juzgó


companys encarcelado

Afirmo por nuestro honor, porque es la verdad, ante el Tribunal, ante el país y ante la Historia, que el móvil de nuestras determinaciones no fue otro que la defensa de la República democrática y parlamentaria y de las libertades que la Constitución y el Estado tiene reconocida a Cataluña  y que ésta había aceptado como transacción con el afán de encaminar y resolver, en el ámbito glorioso de la nueva legalidad republicana, las aspiraciones patrióticas e inabatibles de nuestra tierra que habían sido constantemente perseguidas y escarnecidas y, por consiguiente, peligrosamente excitadas en el régimen anterior.

Afirmo por nuestro honor que, en la reunión que de la Generalitat celebró el 6 de octubre, en la cual se adoptó por unanimidad el acuerdo que yo leí después, las motivaciones, el análisis de los antecedentes, los argumentos, el examen de las circunstancias políticas que se habían planteado, versaron sobre si era o no acertado suponer que corrían peligro inminente y grave las libertades de Cataluña y el contenido de la República ganado el 14 de abril.

En nuestra vida política está reciente el recuerdo de la Mancomunidad, primer balbuceo autonómico, que, después  de un hecho de fuerza, nos fue arrebatada sin protesta, mansamente, y por haber ocurrido así, no solamente se perdió la forma, la institución, sino que se debilitaron la fe y el aliento patriótico para recobrarla.

El señor fiscal  en su informe acusatoria hacinaba las que él llama pruebas, para dejar demostrado que el gobierno de la Generalitat venía preparando desde hacía tiempo los hechos origen de esta causa. Y para dar mejor la sensación de que nosotros lo habíamos preparado todo con ausencia de la opinión pública catalana, valiéndonos del hecho de disponer de las fuerzas del orden público, lo calificó de Golpe de Estado regional. Pues bien, sí, conformes. No hay más culpables que nosotros y yo singularmente. ¿Qué más deseo yo sino que se reconozca así? Culpables nosotros, aquí estamos en el banco de los acusados prontos a sufrir el castigo. Pero ¿por qué se ha puesto a Cataluña fuera de la ley y de la Constitución? Eso parece demostrar que nuestros temores eran justificados.

Querría subrayar unas palabras de señor Ossorio y Gallardo, cuyo nombre pronuncio con agradecimiento eterno que hago extensivo, en nombre de mis compañeros, a los demás defensores, cuando he dicho que, por encima de lo que pueda referirse a nuestra suerte personal, lo que más nos importa es que nos entiendan. Yo no he de insistir más en eso para que en ninguna de mis palabras pueda verse ni una arrogancia impropia ni una frase a la cual la malicia pretendiese atribuir un sentido contrario a nuestra altivez moral, que yo aquí mantengo incólume, pues si la flaqueza de nuestra condición humana la debilitase, pronto se levantaría por la noble dignidad qu la alta representación de nuestro pueblo no ha conferido. Que nos entiendan.

Por último, Excmo. Sr. Presidente, señores del Tribunal: no quiere que ni está  en mi ánimo que parezca disminuido el respeto al  Tribunal, si digo que está en sus atribuciones de acuerdo con la ley, privarnos de bienes que nos son muy queridos y en consecuencia esperamos el fallo no con inquietud, pero sí con gran interés. Sin embargo, el fallo que más nos importa es el que pronuncie, en su conciencia íntima, el pueblo que designó para que le gobernásemos respecto a  si hemos sido leales y permanecido fieles a nuestras promesas, a nuestro programa, a nuestra significación, a nuestro deber y a la trayectoria de nuestra vida. Y para más allá, como depositarios de la autonomía de Catalunya, de su vibración sentimental y de su voluntad y conciencia nacionalista, que es lo que importa conservar porque es lo eterno y lo invencible, entendedlo bien.

Ya que nuestros defensores han hablado del juicio de la Historia, declaramos que esperamos tranquilos su fallo definitivo. Con el corazón orgulloso y la conciencia limpia. Nada más.

 

Lluis  Companys

PD: Lluis Companys  (presidente de la Generalitat de Catalunya de 1934 a 1940), como presidente de la Generalitat declaró el Estado catalán el 6 de octubre de 1934 cuando corría el rumor de que los fascistas iban a tumbar el orden democrático de la II República. Fue procesado junto a los consejeros de su gobierno. Este discurso lo dijo al tribunal al final del juicio.  El 6 de junio de 1935 se dictó sentencia. Se apreció delito de rebelión. Todos los procesados (por 10 votos a favor y 8 en contra) fueron condenados a 30 años de prisión, inhabilitación absoluta y pago de costas. En febrero de 1936 tras el triunfo del Frente Popular el Gobierno aprobó la amnistía política y  Lluis Companys y sus consejeros fueron liberados.  Se exilió durante la  guerra civil y fue detenido por la Gestapo en Francia y entregado a Franco, que ordenó su fusilamiento el 15 de octubre de 1940. Fotografía: Lluis Companys y su gobierno en la cárcel modelo de Barcelona.

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Acerca de juanglujan

Juan García Luján es periodista, de las islas Canarias. Ha trabajado en radio, prensa y televisión. Entiende el oficio de periodista como la posibilidad de informar, comunicar y reflexionar en alto. Todavía cree que es una profesión útil para la sociedad. Después de 20 años de oficio no confunde libertad de empresa con libertad de expresión.
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