Aquella entrevista al imputado Zerolo


Debió ser el mes de marzo o abril del año 2007. Un servidor de ustedes trabajaba como editor de informativos en la Televisión Pública de Canarias. Combinaba esas funciones con la de presentador y director del programa Parlamento, un programa de actualidad política. Habitualmente yo elegía a los invitados con libertad. Pero en esta ocasión el jefe de informativos me pidió que entrevistase a Miguel Zerolo, que era entonces diputado de Coalición Canaria y alcalde de Santa Cruz de Tenerife. Mi jefe me reconoció que era un encargo del director y me dijo de forma clara: “pero solo como diputado autonómico, no como alcalde de Santa Cruz de Tenerife”. Ante mi cara de asombro fue más directo: “lo que quiero decirte es que no saques el tema de Las Teresitas”. Le dije que en un programa de actualidad política no se puede entrevistar a un político que está imputado por corrupción sin sacarle precisamente el tema que justifica la actualidad, y le aporté otro dato: Zerolo ha presentado cero iniciativas en el Parlamento, así que no me iba a pasar 35 minutos de entrevistas preguntándole por las pinturas de la cámara autonómica. Entonces me dijo que podía sacar el tema “pero solo una o dos preguntas”.

Zerolo estaba acostumbrado a un periodismo de pesebre, en la mayoría de los medios de Tenerife le hacían entrevistas casi a la carta previo contrato publicitario del Ayuntamiento. El alcalde chicharrero respondió con su respuesta modelo a la pregunta de Las Teresitas “fue votado por unanimidad, también los socialistas, aunque después el señor Santiago Pérez hizo la denuncia por razones políticas”. Le repliqué que en realidad esa unanimidad fue una desobediencia de los concejales del PSOE; que fueron expedientados por votar a favor del proyecto. También le recordé que algunos de los ediles que votaron a favor de la compra de Las Teresitas habían terminado en las filas de Coalición Canaria e incluso de asesores suyos. Y le trasladé, en forma de pregunta, si el beneficio que habían logrado los empresarios con la compra de los terrenos por parte del Ayuntamiento había sido un pelotazo de libro como decía la fiscal.

Zerolo me respondió con un tono cada vez más tenso y me dijo que gracias a su iniciativa se había salvado la playa de Las Teresitas de la especulación, que siempre defendió el interés general. En la entrevista le planteé otros asuntos de la actualidad política, aunque el caso de las Teresitas al final debió durar unos diez minutos. Al despedirlo en la entrevista le dije: “gracias por venir como diputado y como alcalde de Santa Cruz al programa Parlamento”. Y con risa nerviosa me dijo mientras me señalaba con el dedo “usted me ha entrevistado como alcalde, como diputado y como imputado, usted también me entrevistó como imputado”.

No me esperaba esa salida de Zerolo en antena, pero menos me esperaba el responso que me echó el jefe de informativos cuando finalizó el programa, lo tengo grabado en mi cabeza: “Te pasaste en el contenido de la entrevista, deberías saber que no era el momento, no era el lugar y no era el personaje para hacer la entrevista que hiciste”. La frase no tuvo que aclarármela, no era el momento porque faltaban unos meses para las elecciones, no era el lugar porque consideraba que en la Televisión Canaria no se podían hacer entrevistas críticas y no era el personaje, porque San Miguel Zerolo era un pope de Coalición Canaria. Después de explicarles las razones periodísticas de mis preguntas mientras intentaba salir de mi asombro, le dije a mi jefe: “Mira, en realidad creo que era el momento, el lugar y el personaje, pero para la entrevista que tú querías hacerle yo no era el periodista”.
A partir de ese momento mis pasos en la Televisión Canaria se ataron en corto más en corto de lo que llevaban tiempo haciendo. Me preguntaban siempre a quién iba a entrevistar, me pedían que les pasaran los contenidos del programa y ya tenían previsto quitarme del programa Parlamento. Ocurrió que me quité yo solo porque ese verano me marché de Televisión Canaria. Esto no es una historia de héroes y canallas. Es una simple historia que representa lo complicado que es muchas veces ejercer el periodismo en un país como Canarias, donde se intenta tapar a los empresarios y políticos corruptos desde los medios privados y públicos. Un personaje de Albert Camus decía en la novela “La Peste”: “Yo no sé lo que es la honradez. Para mí la honradez es ejercer mi oficio”.
Me han venido todos estos recuerdos al escuchar en la radio la sentencia del caso Las Teresitas que condena a 7 años de prisión a Miguel Zerolo y a 5 años a los empresarios Antonio Plasencia e Ignacio González. En aquella entrevista el periodismo sobrevivió a las presiones políticas, me fui de la Televisión Canaria y mi jefe batió el récord de permanencia en el cargo, porque lo hizo muy bien en opinión de Adán Martín, Paulino Rivero, José Manuel Soria y José Miguel Pérez, hoy trabaja en el gobierno de Clavijo. En el caso de Zerolo ha habido corrupción política, empresarial y periodística. Hace menos de un año todo un Premio Canarias de Periodismo como Carmelo Rivero, y un mercenario mediático como Andrés Chaves, seguían dibujando a Zerolo y a los empresarios delincuentes como víctimas de envidias. Pueden escucharlo pinchando en este enlace. Afortunadamente ni Zerolo ni los empresarios beneficiados del pelotazo han sobrevivido a la corrupción.
@juanglujan

valla zerolo

Portada del Diario de Avisos, cuyo dueño es Lucas Fernández, que estuvo imputado en el caso Las Teresitas, y que está dirigido por el Premio Canarias Carmelo Rivero, que ha pintado a los empresarios delincuentes del caso Las Teressitas como “victimas de envidias”.

diarioavisoszerolo

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Acerca de juanglujan

Juan García Luján es periodista, de las islas Canarias. Ha trabajado en radio, prensa y televisión. Entiende el oficio de periodista como la posibilidad de informar, comunicar y reflexionar en alto. Todavía cree que es una profesión útil para la sociedad. Después de 20 años de oficio no confunde libertad de empresa con libertad de expresión.
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2 respuestas a Aquella entrevista al imputado Zerolo

  1. ejenenacar dijo:

    no olvide que al mirlo blanco le acomodaron un pesebre en el Senado para protegerle durante años por ver si el asunto se diluía en el tiempo, cosa que evidentemente no ha ocurrido. El pesebrismo es una costumbre tan ancestral como la prostitución y es precisamente entre las personas más relevantes y reconocibles dentro de la profesión periodística donde más se practica y debido a ello es que son tan laureados también. Ellos se lo guisan y ellos se lo comen. Los laureles, reconocimientos y demás pompas, son servidas en bandejas salidas de los mismos pesebres; no son votaciones populares las que hacen los reconocimientos. Así pues, quienes se atienen al ancho de banda permitida, saben que tienen muchas más posibilidades de éxito y reconocimiento. Nunca faltarán quienes vendan la dignidad periodística y la suya propia por un buen pesebre. En gobiernos autonómicos, en Cabildos Insulares,…

  2. Jorge Stratós dijo:

    ¡Enhorabuena! Aquella derrota periodístico-laboral fue una victoria periodístico-profesional. Mantenerse en pie hoy es, además, un ejemplo personal de dignidad ético-política. Mis respetos.

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