Candita Luján criaba hijos junto al caldero mágico


 

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El caldero de Candita era mágico. Con agua, cebolla, pasta,  un pichón o una gallina que ella misma había sacado del corral esa mañana Candita podía hacer una sopa para llenar más de 20 estómagos. Con las papas de la finca, unas zanahorias, unas castañas y un par de kilos de carne,  ya Candita tenía el segundo plato al fuego mientras llamaba a la hermana Carmela para invitarla a comer. “Con toda la gente que tendrás tú en el Calero, hoy domingo, entre hijos, yernos, nueras, nietos y biznietos, ¿cómo voy a ir a comer a tu casa Candita?”. Pero Candita insistía: “ven con Segundo y trae a los chiquillos, que de ese caldero saldrá comida para todos y estoy haciendo un queso riquísimo”.

Nació Ángela Cándida Luján Ojeda (Candita) el 17 de marzo de 1925 en el pago de Juncalillo. Teodosia daba a luz en una cueva a su primera hija mientras el General Primo de Rivera preparaba un viaje a Larache, para recorrer varias ciudades del Protectorado de Marruecos. A Candita le tocó hacer de madre de sus hermanos más pequeños. Su padre Antonio Luján ponía a la chiquilla en la parte de atrás del burro y subían barranco arriba. Al llegar a la carretera que iba para Artenara, Antonio se bajaba con el saco de papas, otras verduras y algún queso que había hecho Teodosia, y se sentaba a esperar el coche de hora que lo llevaría a Agaete o  a Las Palmas, mientras Candita regresaba a la cueva sobre el mismo burro por los peligrosos senderos de Barranco Hondo.

Candita tenía 19 años cuando se casó con Laureano Moreno, tres años mayor que ella. El joven matrimonio dejó la Majada y se fue a vivir a  Juncalillo. Laureano cuidaba vacas y Candita administraba la casa, plantaba, hacía quesos y paría chiquillos. Porque Candita tuvo 16 hijos. La mayoría nacieron en cuevas, algunos en la casa de su madre Teodosia y los más jóvenes en el hospital. Después de Juncalillo vivieron unos años en Valleseco y de allí se mudaron a San Ignacio en Telde, donde trabajaron en los tomateros de la familia Manrique de Lara. Todavía sigue en pie la casa que habitaron Candita y Laureano y alrededor ahora hay un campo de golf donde antes había invernaderos. De San Ignacio se fueron a playa del Hombre y de allí al Calero, en Telde, donde Candita y Laureano levantaron su sexta casa junto a una finca. La sexta y la única casa, porque en 72 años de matrimonio el patrimonio acumulado por Candita y Laureno  se resume en esa casa en el Calero, en la finca que alimentó tantas bocas  y en ese tesoro que son los 16 hijos que el pasado viernes por la noche la acompañaron durante sus últimas horas de vida. El patrimonio, ya se sabe, no se multiplica trabajando honradamente durante décadas y criando hijos como hicieron Candita y Laureano.

Uno ha sido testigo privilegiado de muchos momentos importantes en la vida de Candita, sus  bodas de oro en el Calero (se nos volvió a vestir de novia después de 50 años con Laureano), cumpleaños y bodas de mis primos hasta que logré aprenderme el nombre de los 16,  o sus últimas horas en este mundo  acompañada de sus hijos.  El caldero mágico de Candita dejó de encenderse hace 27 meses cuando la enfermedad la condenó a estar en cama  día y noche.  Uno sospecha que en los celajes ya estará Candita discutiendo con su hermano Pepe cuanto tomate hay que echarle a la ropa vieja para que quede en su punto. Su hermano  Carlos y Tensa la habrán recibido con alegría, su cuñado Segundo le habrá contado el último chiste y  Candita se habrá puesto  a buscar a su hermana Mercedes que se murió tan joven, y  a  dos nietos que perdió en vida, la última la bella Macu, cuya muerte echó más años en la piel de Candita que  los 16 partos. Creía Candita en el Jesucristo que según los evangelios multiplicó los panes y los peces. En su casa de El Calero mis ojos de chiquillo miraban asombrados aquel caldero mágico del que salía comida que llenaba platos y platos para todo el mundo. Si se llevó el caldero en su viaje al otro barrio estoy convencido de que Candita y Pepe tendrán mucho trabajo allá arriba, nadie discutirá el nuevo fichaje que han hecho en los cielos para mantener la calidad de la comida de los dioses.

Juan García Luján

@juanglujan

P.D.:Candita Luján Ojeda (Juncalillo 1925-Las Palmas de Gran Canaria 2016). Sus restos estarán en el Tanatorio de Las Rubiesas, en Telde, a las 11 de la mañana de este domingo se celebrará en la iglesia del Calero una misa en su honor, después se realizará su entierro.

Artículo publicado también hoy en el periódico La Provincia:

candita-la-provincia

 

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Acerca de juanglujan

Juan García Luján es periodista, de las islas Canarias. Ha trabajado en radio, prensa y televisión. Entiende el oficio de periodista como la posibilidad de informar, comunicar y reflexionar en alto. Todavía cree que es una profesión útil para la sociedad. Después de 25 años de oficio no confunde libertad de empresa con libertad de expresión.
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