Razones para acudir a las manifestaciones del 18-0. Ben Magec



En el área afectada por las prospecciones se encuentra una de las 5 zonas marinas más importantes del mundo en cuanto a biodiversidad y riqueza pesquera. Sus condiciones particulares de afloramiento de nutrientes desde el fondo marino y la presencia de Canarias hace de este espacio una de las despensas del futuro y un enclave único a nivel mundial en cuanto a su riqueza biológica que merece tener una protección internacional, más allá de los intereses de las compañías petroleras y las élites políticas que sustentan.
Los hidrocarburos no los extraen los pueblos soberanos ni las naciones, lo extraen y especulan con ellos las transnacionales petroleras que no son más que conglomerados financieros cuyo único objetivo es dar valor a sus accionistas y que cada vez haya más inversores especulativos que pujen por sus acciones. No se fundamentan en la economía real que puede crear empleo y desarrollo socioeconómico local y sostenible. Se fundamentan en las expectativas que pueden crear en los mercado los derechos que adquieren sobre unos potenciales recursos de hidrocarburos, que unos gobiernos cómplices les ponen en bandeja.
REPSOL es un ejemplo más de estos conglomerados financieros. Más del 70% de sus acciones están constantemente en juego en la economía especulativa de la bosa. Muchos de los líderes políticos de los partidos tradicionales y hasta la corona tienen acciones en REPSOL. La falta de imaginación para crear empleo y economía real les lleva invertir sus capitales en economía especulativa que les dé renta sin trabajar. El resto es de un grupo inversor de Singapur, una constructora, Sacyr-Vallehermoso y la Caixa Bank, socio principal.
España no es Noruega donde la explotación de hidrocarburos la realiza el Estado con una filosofía de interés general y de bien común, no especulativo. E incluso en Noruega existen a día de hoy iniciativas que permiten no acometer proyectos de explotación de hidrocarburos en zonas especialmente sensibles. En España, la normativa de hidrocarburos da todos los derechos a las transnacionales petroleras. Derechos de explotación durante 30 años como mínimo, prorrogables hasta 50, y libertad absoluta de acción en las áreas de concesión para investigación y explotación de hidrocarburos. Tienen total libertad para vender o procesar los hidrocarburos donde les plazca. Recientemente el Gobierno español ha aprobado una reforma para bajar las tasas impositivas a las compañías petroleras.
La explotación de hidrocarburos frente a las aguas Canarias se plantea en aguas profundas (más de 300 ó 400 metros de profundidad) o ultraprofundas (1500 metros de profundidad. A medida que la profundidad es mayor, mayores son los riesgos de escapes o de posible erupción del yacimiento, si hubiera, como ocurrió en el Golfo de Méjico en 2010. En 2012 ocurrió algo parecido frente a las costas de Brasil. Y suma y sigue. No dejan de llegar noticias de vertidos y accidentes en explotación de hidrocarburos en aguas profundas, incluso en Tarragona. Canarias, la costa occidental africana, sus pueblos y su biodiversidad no puede verse sometida a estos riesgos durante décadas. La probabilidad que, en estas condiciones, durante 30 años de concesión se produzcan problemas de vertidos, grandes o pequeños, es prácticamente del 100%.
Ningún gobierno tiene autoridad moral para dar concesiones de este tipo más allá de su mandato, convirtiendo en rehén de una transnacional petrolera a todo un pueblo, y dando derechos de indemnización si otros Gobiernos quisieran rectificar los gravísimos errores del gobierno anterior.
Las prospecciones que quiere hacer REPSOL ahora, en connivencia con el Gobierno español, son sólo el principio. Lo grave es una concesión de explotación. Esta lucha es de largo recorrido y no acaba aquí.
La lucha contra la explotación de hidrocarburos lleva implícito un sí a un nuevo modelo energético basado en las energías renovables y en la gestión inteligente de la energía y de la sociedad. Esta lucha se establece contra un viejo modelo centralizado y caduco que resiste a morir y, a la vez, intenta apoyar un nuevo modelo más descentralizado, interdependiente, sostenible y generador de empleo y riqueza local. Este es un modelo que el Gobierno español ha intentado por todos los medios paralizar para defender los intereses de las grandes corporaciones financieras asociadas al sector eléctrico, las nucleares y las petroleras. Lo que no saben es que este proceso de cambio es imparable y que la lucha contra las prospecciones petrolíferas en Canarias es una punta de lanza.
Si ponemos en la balanza los beneficios sociales que los valores medioambientales, económicos, sociales y potencialidad futura de Canarias y la costa occidental africana, aportarían con un modelo sostenible y basado en sus verdaderos recursos naturales como la biodiversidad, paisaje, clima cultura, clima, sol, viento, etc., frente a un modelo centralizado y depredador como el de la explotación de hidrocarburos en manos de las transnacionales, no hay color.
El modelo que se quiere implantar de explotación de hidrocarburos no hará más que profundizar, sin buscar soluciones, en una de las amenazas que ciernen sobre toda la región y el planeta en su conjunto, el incremento de los gases de efecto invernadero y el cambio climático. Un modelo alternativo, sí es una respuesta real al cambio climático.
Esta lucha está ganada, sólo hace falta que nos lo creamos
Por éstas y muchas razones más que tú misma podrás encontrar, acude a las manifestaciones del 18 de octubre convocadas por toda Canarias y a las acciones de apoyo que están organizando por todo el planeta. Vale la pena. En el futuro te sentirás orgulloso u orgullosa de haber sido parte del cambio hacia una sociedad mejor.
Federación Ecologista Canaria Ben Magec
manifestación 18 octubre

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Acerca de juanglujan

Juan García Luján es periodista, de las islas Canarias. Ha trabajado en radio, prensa y televisión. Entiende el oficio de periodista como la posibilidad de informar, comunicar y reflexionar en alto. Todavía cree que es una profesión útil para la sociedad. Después de 20 años de oficio no confunde libertad de empresa con libertad de expresión.
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