¿Quién rompe los sueños de nuestros jóvenes? Carmen María Sosa González *


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Hace veintitantos años que comencé a ejercer una profesión bien bonita y satisfactoria en muchísimos momentos. Y prácticamente todos esos momentos tienen nombres propios. Soy profesora y, repito, creo ejercer una de esas profesiones que más satisfacciones puedan darle a un ser humano. Es habitual que, en los últimos años, a principios de curso recibamos la visita en el Instituto de alumnos y alumnas que han terminado el bachillerato recientemente para contarnos cómo les va en su nueva andadura por la Universidad o por los Ciclos Formativos. Pero también algunos de ellos vienen a dejarnos libros de texto que donan al Banco de libros del Centro para que otros compañeros, pero sobre todo sus familias, puedan soportar los gastos que supone la compra de libros de texto.
Este curso escolar hemos comprobado cómo la crisis ha ido progresivamente enraizando fuertemente en las familias de nuestra comunidad educativa. Hasta ahora, y en los cursos de ESO, nos la hemos arreglado en el IES Pablo Montesino, porque hemos ido alargando la vida de los libros de texto de manera espectacular. Pero una vez que los alumnos llegan a Bachillerato, ya no hay libros de los que tirar. Con lo que solo contamos con la generosidad de aquellos que han pasado por nuestras aulas y vuelven a dejar sus libros para otros (uno de esos ejemplos de satisfacción a los que me refería al principio).
Enseñamos a nuestros chicos en la firme convicción de que la educación es un derecho de todo ser humano. Les enseñamos también que deben trabajar por aprender, por crecer. Porque cuando ellos crecen intelectualmente, crecen como personas y porque ese es el camino para que las sociedades avancen. Las sociedades necesitan que sus ciudadanos estén preparados para poder decidir libremente sobre su futuro. Y que trabajen a partir de esa preparación para sí mismos y para sus conciudadanos. Pero ¿cómo podemos preparar a los alumnos convenientemente cuando los recursos son escasos y caros?
A diferencia de lo que se pueda pensar, y en pleno siglo XXI, en pleno centro de Las Palmas de Gran Canaria, casi al final de Escaleritas, en el IES Pablo Montesino, muchos de nuestros alumnos no tienen ni ordenador ni Internet. Hay bastantes cuyos padres están en paro, o uno de los dos o los dos. Otros viven con su abuelo o abuela y con su pequeña pensión de 400 euros, ¿cómo nos atrevemos a pedirles un libro de texto que puede llegar casi a los 50 euros?
Ya hace un tiempo que algunos profesores hemos comenzado a elaborar nuestros apuntes para facilitar que los alumnos de bachillerato puedan acceder a la información y al conocimiento necesario para superar satisfactoriamente el nivel exigido. Y las pruebas demuestran que esa puede ser una solución. Pero aún así hay asignaturas en las que se requiere que el alumno pueda consultar libros de texto para estudiar. Y no tienen posibilidades, porque hay necesidades básicas que deben satisfacerse en las familias antes que la educación. Entonces ¿qué les decimos a nuestros alumnos?, que es importante formarse para poder crecer, elegir, buscar la profesión que quieran. Pero no les facilitamos el camino para poder hacerlo sino que generamos un camino alternativo por el que sólo transitan los que se pueden pagar esa educación. Pero ¿dónde? ¿En un estado que garantiza una enseñanza de calidad y gratuita porque todos los españoles tienen derecho a recibir una educación que garantice la igualdad de oportunidades? ¿En serio? ¿Cómo les miramos a la cara cuando nos solicitan el préstamo de un libro y les decimos que no tenemos y que tiene que “buscarse la vida”?
Este curso, en una reunión extraordinaria del profesorado del IES Pablo Montesino, se solicitó que cada uno de nosotros, los profesores, diera un donativo solidario al banco de libros para comprar algunos de esos libros absolutamente necesarios. Y la respuesta ha sido estupenda porque la enseñanza de los valores comienza por mostrarse desde uno mismo. Pero ¿es esa la solución? Por supuesto que no. ¿Qué ocurrirá cuando el próximo curso escolar se implante la nueva ley educativa y esos libros de texto de la ESO de los que hemos ido tirando ya no sirvan? ¿Ley de oferta y de demanda? El que la pueda pagar se educa y el que no la pueda pagar…
Todo esto debería servir como denuncia. Queremos denunciar que la educación es un derecho y como derecho tenemos que velar porque se cumpla, y la igualdad de oportunidades sea real, no algo que se escribe en el papel y quede bonito. ¡Qué constitución tan bien construida que nos ayudó a generar libertades e igualdades después de un tiempo de desigualdad absoluta pero que no ayuda a nuestros jóvenes a que se respete su derecho a recibir la mejor educación posible y de calidad! Pero gratis. De calidad y gratuita para ellos (y en Canarias tenemos mucho talento joven), para sus familias (y en Canarias tenemos familias dispuestas e implicadas en la formación de los jóvenes pero sin los recursos suficientes muchas de ellas) y para los profesionales de la enseñanza (y en Canarias hay miles de profesionales implicados con su trabajo a los que se le ha congelado su sueldo desde hace años, pero que ayudan solidariamente a sus alumnos). ¿Es que nadie se escandaliza? ¿Nadie se indigna? ¿Qué es lo que está pasando en nuestra sociedad en la que los escándalos los provocan futbolistas, artistas, famosos, políticos, y mientras, nuestros alumnos se acercan en silencio y sin que los vean a decirnos que no tienen ni para las fotocopias? Esos alumnos también tienen nombre y apellidos, conocidos por nosotros aunque no son famosos (pero podrían llegar a serlo). Entre esos alumnos hay futuros médicos, abogados, ingenieros, emprendedores. Eso creen ellos. ¿Se atreven ustedes a decirles que no? ¿Que si no lo pueden pagar no llegarán ni a la Universidad? El futuro se nutre de los sueños de aquellos que soñaron con cambiar y construir un mundo mejor. ¿Quién se atreve a romper los sueños de nuestros jóvenes?

*Carmen María Sosa González es profesora, jefa del Departamento de Filosofía del IES Pablo Montesino de Las Palmas de Gran Canaria. Este artículo fue remitido por su autora a nuestro blog para su publicación.

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Acerca de juanglujan

Juan García Luján es periodista, de las islas Canarias. Ha trabajado en radio, prensa y televisión. Entiende el oficio de periodista como la posibilidad de informar, comunicar y reflexionar en alto. Todavía cree que es una profesión útil para la sociedad. Después de 20 años de oficio no confunde libertad de empresa con libertad de expresión.
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Una respuesta a ¿Quién rompe los sueños de nuestros jóvenes? Carmen María Sosa González *

  1. Muy buena reflexión sobre la desigualdad de acceso a la educación. Hemos empeorado el único indicador del informe PISA que teníamos por encima de la media de la OCDE, la independencia del nivel de estudios del nivel socioeconómico.

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