La estrategia de Alexis Ravelo


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Eladio Monroy salió del bar Casablanca con el periódico en la mano y lo tiró en la primera papelera que vio. No puede ser. Este cabrón me mandó a mudar y mira, ahora llega a lo más alto sin contar conmigo. Pero quién coño es ese Rubio al que se cepillan en el primer descampado. ¿Y cómo se le ocurrió a Alexis Ravelo dar protagonismo a un tipo que pasa las noches de los viernes tragando lágrimas como un ñanga en un bar de boleros en lugar de seguir contando conmigo que soy capaz de leer los versos de Hierro después de haber convertido en fiambre al penúltimo corrupto de Bananaria? Solo a un jodido calvo ateo se le ocurre quitar a mi fantástica Gloria, el reposo del guerrero, para poner a un putilla aspirante a rica como protagonista de una novela escrita con la nevera vacía. ¿Cómo se le ocurre cambiar los versos de Lou Reed por el tango Sueños de Barrilete y convertir en manual de guerra la estrategia del perro más paria del barrio?
Así estaban los pensamientos de Eladio Monroy dentro de su incombustible cerebro cuando Alexis Ravelo recibía su premio en Gijón con la chapa contra las prospecciones de petróleo en la camisa. Ya ves, nunca llueve a gusto de todos, a Eladio Monroy no le sentó nada bien el premio Hammet a “La estrategia del pequinés” concedido por un jurado que reconoce “el alto nivel de las novelas negras publicadas en 2013”, algo que le da más mérito todavía. Monroy se revolvió dentro de su tumba literaria (recuerden que Ravelo lo jubiló, no lo mató, en “Morir despacio” ), pero el resto de la isla estaba contenta.
¿Por qué la ciudad se puso tan alegre el pasado jueves? ¿Por qué las redes eran un hervidero de “me gustas”, “felicitaciones” y alegrías del populacho lector. Porque Alexis es uno de los nuestros. Alexis salió de una novela suya. Lo vimos despachar copas en el Cuasquías los fines de semana, nos contaba cómo iba sacando las asignaturas de Filosofía en la UNED, o como estaba leyendo contrarreloj algunos libros para escribir la crítica. Lo vimos creando espacios de papel como La Plazuela de Las Letras en el viejo CIC donde hoy hay un aparcamiento de coches oficiales y encuentros de palabras con gente en Matasombras. Lo vimos llegando en la guagua desde Escaleritas, con sus cosas de pibe de barrio orgulloso de serlo.
La estrategia de Alexis Ravelo ha sido ser él mismo, sacar su talento afuera, llenar los folios en blanco a costa de matar el hambre con talleres literarios, guiones televisivos, letras de canciones, cuentos infantiles, relatos breves…, tantas cosas que se entregan en la fecha indicada y se cobran siempre con fechas retrasadas, sobre todo cuando le toca pagar a las instituciones porque los políticos suelen ser galgos para posar en la foto y tortugas para pagar los trabajos de la gente decente.
“En este mundo sólo hay dos tipos de personas, los ganadores y los perdedores, y tú y yo somos perdedores”, dice una de las protagonistas de “La estrategia del pequinés” a su novio. Algún ganador de concursos públicos llevó una vez una novela de Alexis Ravelo a su abogado, se sintió retratado en un texto donde el gobierno indultaba a un corrupto y quería saber si podía asustar al escritor con alguna querella. Pero no pudo hacer nada, la novela negra da a Alexis Ravelo la libertad que no tenemos los periodistas. El pibe de Escaleritas también aplica en su oficio la estrategia del pequinés y, el muy cabrón, muerde a los poderosos y se salva porque envuelve con “los hechos que aquí se narran son ficción” algunos reportajes que retratan un sistema donde casi todo se puede comprar con dinero o un carguito público. Alexis Ravelo apostando siempre por los perdedores ganó esta vez. Y con el premio ganaron muchos perdedores. Cuando la podredumbre ha llegado a todos los estamentos del sistema, en la Platanópolis que describió Alonso Quesada hace 100 años los lectores de Alexis Ravelo estamos contentos porque por lo menos los jurados literarios sí hacen justicia.

@juanglujan

*Este artículo también se publica en la edición de papel y digital del periódico La Provincia Diario de Las Palmas de este miércoles. Foto de Alexis Ravelo en el pueblo asturiano de Aller, durante la Semana Negra de Gijón. La cara de felicidad no es solo por encontrar plátanos canarios, es que ya sabía que se había ganado el premio Hammet.

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Acerca de juanglujan

Juan García Luján es periodista, de las islas Canarias. Ha trabajado en radio, prensa y televisión. Entiende el oficio de periodista como la posibilidad de informar, comunicar y reflexionar en alto. Todavía cree que es una profesión útil para la sociedad. Después de 20 años de oficio no confunde libertad de empresa con libertad de expresión.
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