El rapto fascista de Europa. Juan Montero Gómez



frente nacional Le PEn

Comprobando el ascenso de la extrema derecha en Europa, una pregunta es obligada: ¿han vivido todos esos países en los que el ascenso es exponencial en una auténtica democracia? O, en otras palabras, ¿puede una auténtica democracia generar fascismos?, ¿pueden ciudadanos educados en formas y contenidos, prácticas, inequívocamente democráticas, interesarse siquiera por modos y maneras fascistas, insolidarias, xenófobas, homofóbicas, misóginas…etc.? La respuesta, creo, ha de ser que no, que de ninguna manera. Y, si así es, cómo podríamos calificar a los sistemas que, en buena parte de esta Europa decadente, nos han aproximado, una vez más, a la bestia parda.
No sé si podríamos ponerles nombre, lo que sí sé es que no puede ser demócrata quien contempla en el fascismo una salida, una solución de convivencia. El problema no es la mano que deposita ese voto en la urna, esa mano no es sino la consecuencia de una educación, de una familia, una escuela y una atmósfera creadas por una sociedad que alimenta nuestros más bajos instintos y que, en situaciones límite, extrae de nosotros lo peor que en nosotros ella misma ha depositado.
Por todo ello, nada bueno puede esperarse de sociedades que se dan todavía la monarquía como forma de Estado, que adoran imágenes o que son incapaces de desprenderse de la pulsión colonial. No hemos sido capaces de asimilar lo que la ciencia nos ha contado, no ya que no existen diferencias entre nosotros, sino que tampoco existen apenas entre nosotros y buena parte del resto del mundo animal. Incapaces de darnos cuenta de que hemos descarrilado, de que nos hemos salido del único lugar que nos acoge y nos hemos vuelto, además, contra él, caminamos hacia un desastre anunciado y sólo se nos educa en seguir caminando. No es democrática una sociedad que decide prescindir de todo aquello que pueda protegerla, no lo es tampoco ese culto a la muerte tan característico de cualquier fascismo.
Democracia es hoy pues el espacio revolucionario que nos toca conquistar. Hubo momentos en Europa que nos aproximaban a ese espacio, teorías que nos indicaban caminos a seguir, pero el precio que otros pagaron por esos experimentos, el precio que otros y otras, en otros lugares del planeta, tuvieron que pagar por nuestros logros fue, decididamente, inasumible y cruel.
La democracia no se cimenta sobre el crimen y mientras no entendamos eso no habremos entendido nada. Por todo ello, el emerger de los fascismos en Europa nos recuerda que muchos de nosotros y de nosotras aún creen, están plenamente convencidos de que su bienestar sólo es posible en el sufrimiento del otro, y de que no hay salida, en esta vieja tierra, al abrazo estéril del amo y del esclavo.
*Juan Montero Gómez. El autor envió el texto a nuestro blog para su publicación.

Acerca de juanglujan

Juan García Luján es periodista, de las islas Canarias. Ha trabajado en radio, prensa y televisión. Entiende el oficio de periodista como la posibilidad de informar, comunicar y reflexionar en alto. Todavía cree que es una profesión útil para la sociedad. Después de 20 años de oficio no confunde libertad de empresa con libertad de expresión.
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