Que no sea sólo el fin de ciclo. Antonio Aguado


CONCENTRACION EN VALENCIA

Todo (y todos) tiene su ciclo. La actual monarquía lo ha tenido pero ya se le ha cumplido. Siendo rigurosos debemos reconocer que aun habiendo sido impuesta por el dictador Franco y su régimen, pero si analizamos la situación tan compleja y dramática que vivía el país en aquel entonces, la labor que desempeñó de acercamiento y distensión entre todos los españoles fue bastante positiva, sabiendo interpretar las demandas y aspiraciones del Pueblo Español y estando a su lado, para conseguir el periodo más largo en la historia de la España contemporánea de paz y prosperidad.

Sin embargo desde hace unos años, la institución monárquica como otras, ha venido sufriendo deterioros causados por el propio monarca con sus conductas personales y por su entorno familiar, particularmente su yerno e hija Cristina imputados en casos de corrupción. Su popularidad de un notable alto ha caído a tan solo un 3,7 %, o sea, que es manifiestamente rechazada. Por eso no ha extrañado la reacción ciudadana cuando el rey expuso su abdicación, exigiendo un referéndum para decidir el tipo de estado que queremos: monárquico o republicano.

Desde el final de la dictadura, pasando por todo el proceso de la Transición hasta la actualidad, la vida política, social, económica y cultural ha sido muy intensa y con muchos cambios, que han sido asumidos con naturalidad y sin grandes traumatismos. Ocurrió con la desaparición del partido político UCD, que en un principio obtenía mayor respaldo electoral y con la retirada forzada del que fue su líder Adolfo Suárez, que intentó continuar en la vida política, creando sin éxito un nuevo partido el CDS (Centro Democrático y Social). Así y todo, desde su retiro político y hasta su fallecimiento reciente, a diferencia de sus sucesores, González y Aznar, su comportamiento fue muy digno y no se prestó a ninguna componenda, ni utilizó la “puerta giratoria” como ellos, para su aprovechamiento personal.

Lo mismo pasó con el PSOE que llegó por primera vez a la Moncloa en octubre de 1982, habiendo concitado grandes expectativas e ilusiones, al principio no defraudadas, pero con el transcurso del tiempo y como consecuencia del alejamiento cada vez mayor que ha venido teniendo con las ciudadanas y ciudadanos, lógicamente está siendo cada vez más rechazado, hasta el punto de correr el peligro en caso de no corregirse profundamente, de terminar como un partido político residual.

El Partido Comunista que tan importante papel jugó durante la clandestinidad y al comienzo de la Transición, sufrió un fuerte descalabro que le pasó factura y prácticamente como tal desapareció, aunque han continuado superviviendo gracias a la formula integradora y positiva (salvo sus estructuras jerarquizadas), de Izquierda Unida. Conjuntamente al P.C. y a Santiago Carrillo su secretario general, les llegó el fin de ciclo, por los resultados electorales tan adversos.

Hasta la propia iglesia tuvo su ciclo de compromiso con la democracia, estando al frente el cardenal Tarancon, pero el referido ciclo se rompió y pasó a otro involucionista sobre todo durante el mandato del cardenal Rouco Varela.

En definitiva, tanto las organizaciones como las instituciones con sus lideres y/o representantes, tienen su ciclo y en consecuencia se trata de no ver como un drama, que la institución monárquica esté actualmente cuestionada. Ahora bien, si se tiene que producir como deseo, un cambio hacia una República, se debe hacer sin prisas (Juan Carlos I ha estado 39 años como jefe del estado), con sosiego y tranquilidad, pero sin pausas. La Sociedad mediante referéndum debe manifestar después de un proceso democrático y abierto, si desea continuar con la monarquía o cambiar a un nuevo estado republicano.

Como socialista por convicción sin ningún ambage y sin ninguna simpatía con la monarquia, creo que todos los representantes tienen su ciclo y en consecuencia y sin ninguna excusa y/o rodeo, como están haciendo muchos dirigentes del PSOE, empezando por “el jarrón chino mayor del reino” (Felipe González), Rubalcaba y la diosa Susana Díaz (tiene hilo directo con el Papa Francisco, que para hacer méritos y ser canonizado como sus recientes predecesores, Juan XXIII y Pablo VI, le hará el milagro de resolverle el paro joven en Andalucía), me siento republicano y ese es el modelo de sociedad que deseo igual que mis compañeros veteranos querían, empezando por nuestro fundador Pablo Iglesias a quien le debemos respeto y consideración, como a Juan Negrín y tantos otros, que lucharon por conseguir y mantener la II Republica, loable empeño, que les costó a muchos, exilio, cárcel, represión y hasta su propia vida. Ésta posición favorable a la República que comparte JJ.SS. (Juventudes Socialistas) y el candidato a la secretaría general José Antonio Pérez Tapias, propuesto por Izquierda Socialista, corriente de opinión interna del Partido Socialista, está siendo deliberadamente silenciada por el aparato dirigente del PSOE.

Para que la llegada de la República se produzca con todas las garantías y tenga posibilidad de permanencia, previamente se deben producir cambios profundos en la línea que viene demandando la Sociedad, tal y como se pudo comprobar en las pasadas elecciones europeas. La monarquía por méritos propios se merece estar cuestionada, sin embargo por su carácter simbólico y honorifico (reina, pero no gobierna), no tiene tanta incidencia en la vida normal de las personas. Tanto o más me preocupa un cambio en los partidos políticos de donde emanan los tres poderes: legislativo, ejecutivo e incluso el judicial y la erradicación de los políticos profesionales, autentica lacra de dirigentes de todos los signos que desde hace tiempo y desde las instituciones, se han apoderado de sus respectivas formaciones políticas y haciendo toda clase de desmanes con total impunidad están deteriorando su credibilidad y lo que es peor, la confianza en el sistema democrático.

Ninguno se escapa, por ejemplo Cayo Lara, coordinador general de Izquierda Unida, lleva 30 años viviendo de la política. Gaspar Llamazares como médico sólo ha ejercido tres años y mas de 25, los viene dedicando exclusivamente a la práctica de la política. Lo mismo ocurre con Rosa Diez y fundamentalmente los dirigentes tanto del PP como del PSOE (en realidad de todos los partidos, aunque más acrecentado en los que acumulan mayor poder), que han hecho de la política su profesión. El Partido Socialista es de todos el que más me preocupa, ya que por su falta de democracia (igual que los demás) interna, se hace prácticamente imposible ejercer ningún tipo de militancia al margen de la impuesta por los dirigentes. Los partidos políticos deben renovarse y regenerarse de forma natural, para no seguir distanciados y rechazados por la ciudadanía. Por eso se hace necesaria una ley de partidos políticos, que les obligue a todos contar con unas estructuras internas realmente democráticas y otra electoral que basada en el sistema proporcional, contemple la misma validez de los votos con independencia del lugar donde se emita.

*Antonio Aguado es militante del PSC-PSOE. Este artículo fue enviado por su autor a nuestro blog para su publicación.

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Acerca de juanglujan

Juan García Luján es periodista, de las islas Canarias. Ha trabajado en radio, prensa y televisión. Entiende el oficio de periodista como la posibilidad de informar, comunicar y reflexionar en alto. Todavía cree que es una profesión útil para la sociedad. Después de 20 años de oficio no confunde libertad de empresa con libertad de expresión.
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