Autorretrato de un godo


Morgan españolizarme

Lo confieso. Me gustaría decir que los godos jamás existieron. Que las islas no sufrieron una calamidad histórica. Que nunca hubo unos señores que durante siglos fueron enviados a estas islas en puestos de poder y despreciaron nuestra cultura y a la gente de aquí, que todo eso fue un invento de sociólogos independentistas. Me quedo con la imagen habitual de mi país, de las calles o los parques donde juegan niños rubios, negros, con rasgos orientales, morenos…, que hablan con distintos acentos sin conflicto. Con la escena en cualquier bar donde discuten de fútbol o política un gallego, un inglés, un canario y un venezolano.
Estaría encantado con no haber leído nunca “Psicología del hombre canario” porque Manuel Alemán no tuvo necesidad de escribirlo, porque las desigualdades en las islas se quedaron en lo económico, en las propias de un sistema injusto y jamás hubo actitudes coloniales ni complejo del colonizado. Podría ocurrir que Braulio jamás cantó “Mándese a mudar” porque aquí nadie vino jamás con aires de superioridad.
Pero podría ocurrir que la mentalidad del colono sigue en algunas cabecitas. Y esas cabecitas a veces viven aquí y a veces no. Uno reconoce al que tiene actitud de colono escuchándolo tres minutos o leyendo uno o dos párrafos de un artículo, porque tiene una gran capacidad para meter diez prejuicios en cinco palabras, para hacer una caricatura sin arte de lo que somos, de lo que es una población que él considera inferior. Podría ocurrir que alguien escribió hace unos días en un periódico digital que:
“Los canarios, los habitantes nacidos en las islas frente a las costas africanas, los chicharreros (nacidos en Tenerife) y los canariones, (nacidos en Gran Canaria), siempre han sido unos individuos muy especiales.”
Podría ocurrir que alguien vuelva a sacar el tópico de “aplatanado”: “El clima tropical les hace blandos y, hablando claramente, con pocas ganas de trabajar. El canario trabaja de verdad cuando sale de su isla. Incluso hace fortuna y vuelve a su tierra, donde se la gasta y se queda como estaba. Vamos, algo parecido a los andaluces, que en su tierra tienen fama de gandules y en cambio gracias a ellos Cataluña ha prosperado industrialmente. Ahora inician toda una cruzada para que en sus aguas no se hagan prospecciones petrolíferas.”
Podría ocurrir que alguien piensa que aquí todo el mundo siempre ha tenido un Audi o en un Mercedes: “Ellos que siempre han disfrutado de coches de importación a precios de ganga mientras en la península nos teníamos que conformar con Seat, Renault, Simca… Y con precios de gasolina un cuarenta por ciento más baratos que nosotros. Se les da muy bien quejarse de la insularidad, llamar “godo hediondo” al peninsular que es destinado en sus ciudades. Incluso los insultan en los bares y provocan peleas utilizando el llamado “morrón”, que es un golpe traicionero en la frente del oponente que lo deja K.O.”
Podría ocurrir que me encuentro con alguna frase suelta que se acerca a la realidad “En Canarias mandan los caciques. Que son los ricos que siempre se aprovechan de posición para prosperar y evitar el desarrollo que no le beneficia.”
Podría ocurrir que al llegar a determinado párrafo uno comprueba lo acertada que es la expresión isleña de falta de ignorancia cuando lee: “Porque unas islas que no producen más que plátanos a precios no competitivos y turismo, que todo tiene que ser importado, no debería quejarse de tener una industria petrolífera que diera trabajo a miles de canarios y creciera su actividad portuaria e industrial, dando servicio a las torres de prospección.”
Podría ocurrir y ocurrió, lo que acaban de leer entrecomillado forma parte de un artículo publicado en diferentes diarios digitales y firmado por un señor que se llama Joaquín Abad. No vive en Canarias, pero vivió unos años, trabajó en el Diario de Avisos. He hablado con gente que compartió redacción con Abad y no tardaron en definirlo muy rápido: “era un ultra, siempre llevaba todo a sus extremos ideológicos”. Abad trabajó en periódico ultraderechista El Alcázar en el año del golpe de Estado del 23-F. Y fue el periodista elegido por Tejero para dar un mensaje a la población.
En Colombia llaman “godos” a los simpatizantes de la ultraderecha. Si miramos esa trayectoria en El Alcázar y la anécdota con Tejero que recogió Pilar Urbano, se diría que en Colombia no dudarían en decir que Abad es un godo o, por darle la razón a Abad en su visión de los canarios, aquí esos canarios que él intenta caricaturizar lo definirían como un “godo hediondo” por esa actitud que tiene hacia la población isleña.
Pero no me interesa el personaje sino su discurso y las reacciones. Me llama la atención que políticos que montan tremendas escandaleras cuando una televisión en Madrid emite un reportaje sobre el tráfico de drogas en las islas (o la que se montó hace años cuando difundieron imágenes de sexo en las Dunas de Maspalomas ), o si sacan una foto de un paisaje de una isla con el nombre de otra, ahora guardan un silencio absoluto cuando se da esa imagen tan despectiva de la población canaria. Pueden decir que no se han enterado, aunque el artículo se ha difundido en las redes sociales y nuestros políticos están vigilando las redes y apuntando todo.
Tengo amigos y amigas de Euskadi, de Barcelona, de Madrid, Andalucía…que viven en estas islas, que aquí están sentando raíces, que pueden decir como Saramago “Canarias no es mi tierra pero es tierra mía”. Ellos y ellas jamás me han escuchado la expresión “eres un godo”. Porque son los comportamientos los que definen a las personas. Recuerdo hace unos años tuve una discusión en la casa de Canarias en Nouadhibou. Había un canario que estaba trabajando en Mauritania y lo acabábamos de conocer un grupo de periodistas. Empezó a despotricar de los mauritanos. Le dije: “tú actitud me suena a la de algunos peninsulares que viven en Canarias y no nos respetan”. El hombre se ofendió “¿me estás llamando godo?” “Yo no te voy a etiquetar, sólo estoy criticando tu comportamiento con la gente de este país donde vives” , dije, y acabé la discusión para evitar que fuera a mayores. Me acordé de la actitud de aquel canario con los mauritanos al leer el artículo de Joaquín Abad, tan sobrado de prejuicios sobre los que vivimos en Canarias, quizá podía haber sido un artículo perfecto si en lugar de titularlo “Caciques canarios” (casi no habla de ese asunto), lo hubiera llamado “Autorretrato de un godo” y, al lado, su firma. Porque ocurre que quien quiso hacer un retrato de los canarios en realidad se ha autorretratado.
@juangluan

PD: Aquí pueden leer el artículo íntegro. Ante las quejas de algunos lectores se retiró de uno de los digitales pero sigue en otro llamado Noticias de Almería.

Caciques canarios. Joaquín Abad
Y es que los canarios, los habitantes nacidos en las islas frente a las costas africanas, los chicharreos (nacidos en Tenerife) y los canariones, (nacidos en Gran Canaria), siempre han sido unos individuos muy especiales.
El clima tropical les hace blandos y, hablando claramente, con pocas ganas de trabajar. El canario trabaja de verdad cuando sale de su isla. Incluso hace fortuna y vuelve a su tierra, donde se la gasta y se queda como estaba. Vamos, algo parecido a los andaluces, que en su tierra tienen fama de gandules y en cambio gracias a ellos Cataluña ha prosperado industrialmente. Ahora inician toda una cruzada para que en sus aguas no se hagan prospecciones petrolíferas.
Ellos que siempre han disfrutado de coches de importación a precios de ganga mientras en la península nos teníamos que conformar con Seat, Ranault, Simca… Y con precios de gasolina un cuarenta por ciento mas baratos que nosotros. Se les da muy bien quejarse de la insularidad, llamar “godo hediondo” al peninsular que es destinado en sus ciudades. Incluso los insultan en los bares y provocan peleas utilizando el llamado “morrón”, que es un golpe traicionero en la frente del oponente que lo deja K.O.
En Canarias mandan los caciques. Que son los ricos que siempre se aprovechan de su posición para prosperar y evitar el desarrollo que no le beneficia.
Recuerdo cuando en el año 77, el 27 de marzo, chocaron dos aviones Yumbo en el aeropuerto de Los Rodeos. Tras la catástrofe aérea con el mayor número de víctimas -583- de la aviación civil, se supo que el aeropuerto Sur Reina Sofía llevaba años terminado y no se inauguraba por presiones de los caciques del norte, del Puerto de Santa Cruz. Querían evitar que el turismo se desplazara al sur, donde ellos no tenían infraestructura hotelera.
En Canarias no se mueve una hoja sin que los caciques soplen. Vamos, que si ahora los políticos están contra las prospecciones petrolíferas, será porque los caciques, buscan alguna contrapartida que les haga aún más ricos.
Porque unas islas que no producen más que plátanos a precios no competitivos y turismo, que todo tiene que ser importado, no debería quejarse de tener una industria petrolífera que diera trabajo a miles de canarios y creciera su actividad portuaria e industrial, dando servicio a las torres de prospección.
A lo mejor ocurre como en Andalucía, que los caciques y sus políticos pretenden tener a una población empobrecida y clientelar, agradecida a las migajas que les ofrecen mientras ellos cenan en lujosos restaurantes privados.

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Acerca de juanglujan

Juan García Luján es periodista, de las islas Canarias. Ha trabajado en radio, prensa y televisión. Entiende el oficio de periodista como la posibilidad de informar, comunicar y reflexionar en alto. Todavía cree que es una profesión útil para la sociedad. Después de 20 años de oficio no confunde libertad de empresa con libertad de expresión.
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2 respuestas a Autorretrato de un godo

  1. Jorge Dorta dijo:

    Lo que no dice el godo que a los caciques quien los mantiene son los intereses de estado de España en virtud de una ley electoral que es el autentico pacto colonial

  2. ejenenacar dijo:

    Desconozco lo que es un “morrón”, ni lo traicionero que puede ser, pero es evidente que este buen señor se ha llevado unos cuantos y ha sabido aplicar bien la técnica.
    Juan, a mí esta persona, personalmente no me cabrea, más bien me da grima. Ese intento vano de regresarnos a los años 70, donde sí tenía sentido eso del caciquismo y la población subyugada por la necesidad de luchar contra una adversidad bien cimentada desde un estado totalitario y fascista. Añoranza? qui lo sa?. Estas cabezas “pensantes” de la ultraderecha de este país, representan un pretérito imperfecto, que hemos ido cambiando lenta pero denodadamente porque así nos lo hemos propuesto entre la mayoría y porque tenemos claro que juntos PODEMOS.

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