Pepe Luján se fue a cocinar un sancocho en el cielo


Pepe premiado

Está raro el cielo a esta hora de la noche. Miro a través de las nubes y veo colores diferentes. Como si las estrellas no fueran estrellas, sino sal, como si las nubes fueran calderos gigantes, como si la luna no fuera la luna, sino un señor con un gorro blanco de cocinero. Ah, debe ser eso, ya se enteraron allá arriba. Pepe Luján, el del Tenderete, se nos marchó para siempre este miércoles a las 8 y 15 de la noche, a los 75 años, el mismo día que se cumplían 34 años de la muerte de su padre, Antonio Luján. No se sabe quién se enteró primero allá arriba, a lo mejor fue su amigo Nanino Díaz Cutillas que no ha perdido su alma de periodista y se lo empezó a contar a todo el mundo, a San Pedro, a los angelitos y a tanta gente que alguna vez comió alguno de los platos que hizo Pepe en sus restaurantes.
Corrió el rumor de que Pepe Luján está subiendo al cielo y todas las almas empezaron a preguntar dónde está el comedor, todas empezaron a gritar que tienen jilorio y a preguntar que si hay que coger número para comer el sancocho, o el potaje de berros, o la ropa vieja de pulpo, o la sama a la espalda, o el caldo de macho…Todos esos platos que a lo mejor hoy no estarían en la carta de ningún restaurante de estas islas si no llega a ser porque hace casi medio siglo a Pepe Luján le dio por abrir en las Rehoyas el restaurante Tenderete para mostrar todo lo que había aprendido en la cocina mirando a su madre Teodosia Ojeda en los calderos de casa o en el Bar Brasil del barrio de Arenales.
Pepe se hizo adolescente en aquel bar Brasil que abrieron sus padres cuando llegaron de Barranco Hondo de abajo, en Juncalillo. Era un bar y una tienda en la calle Matías Padrón esquina Pamochamoso. Allí casi todos los hermanos echaban una mano. Luego cada uno de ellos fue cogiendo su camino. Pepe fue el único que eligió como profesión la cocina. A principio de los setenta abrió el Tenderete en el barrio de las Rehoyas. Pronto llegó la fama. Un restaurante que ofrecía la comida tradicional y que además aportaba algunas innovaciones: pella de gofio dulce, ropa vieja de pescado, ensalada de berros, queso frito con miel… Y de postre leche machanga, helado con bienmesabe, crepes…La fama llegó tan pronto y tan lejos, que se vio a la mismísima Carmen Polo de Franco sentada en la mesa de aquel restaurante de las Rehoyas.
Después, algo más difícil todavía, lograr que los turistas europeos que iban al sur de Gran Canaria entraran a comer papas arrugadas con mojo y gofio escaldado, que cambiasen las salchichas alemanas por una sama a la espalda. En la zona de los apartamentos Las Olas Pepe Luján abrió a principio de los ochenta el Tenderete II, con su socio Domingo Valido. Y los chonis aprendieron a comer comida canaria, platos de cuchara. Pero eso de coger la carretera todo los días desde el sur a la capital después de una dura jornada laboral era peligroso. Podía haberse quedado a dormir en el sur, pero Pepe era un padrazo y quería amanecer con Carmencita y los chiquillos.
A mediados de los ochenta abrió un nuevo Tenderete en la calle León y Castillo. Artistas, escritores, políticos que venían a Gran Canaria sabían que tenían que pasar por el Tenderete si querían disfrutar de la comida de las islas. Joaquín Sabina, Aute, Les Luthiers, Martirio, Lola Flores, Alaska, los reyes de España, primeros ministros europeos, la plantilla de la Unión Deportiva Las Palmas… Todos pasaban por el Tenderete de Pepe Luján. Los precios eran casi más salados que el cherne, pero barriga feliz y corazón contento.
En la barra de aquel Tenderete mi tío Pepe me presentó a su amigo Nanino Díaz Cutillas. Yo era un pibito que estaba todavía en el instituto, pero ya sabía que quería ser periodista y para mí Nanino era uno de los grandes. “Este es mi sobrino, quiere ser periodista”. A Nanino le llamó la atención que un muchacho que apenas acababa de salir de EGB ya tenía claro que quería dedicarse a un oficio tan raro. La semana de navidad para mí era una aventura estar dentro de la cocina del Tenderete, por allí entraban decenas de amigos a los que Pepe siempre les ofrecía algo. La navidad era la excusa, Pepe siempre encontraba alguna razón para mostrarse generoso, para decir “deja eso, ya está pago”.
Dos años después de cerrar el Tenderete de León y Castillo, a principios de los años 90 del siglo pasado abrió su último negocio: Casa Pepe Luján, en la calle Joaquín Costa, en la zona de Las Canteras. Lo acompañó su hijo Oscar. Precios más moderados y separar la amistad de los negocios, eso de estar invitado a los amigos no tenía futuro. Entregado al trabajo en Casa Pepe Luján pasó su última década profesional .Aquel Pepe trabajador incansable, que se acercaba con el mismo interés a la mesa del rey que a la de un cliente desconocido, aquel Pepe del chiste verde, de la broma socarrona, de la generosidad sin fronteras, del cariño por el trabajo bien hecho, del madrugón para comprar el pescado más fresco, para cargar en la furgoneta la mejor fruta…Aquel Pepe Luján es el que seguirá en mi recuerdo y en el de tanta gente que lo conocimos y lo quisimos.
Después vino la enfermedad, el maldito parkison que se llevó el brillo en la mirada, que le fue apagando la voz, que le quitó las fuerzas para caminar. Alrededor seguía la vida, Carmencita González compañera y cuidadora, cuatro hijos (Oscar, Mely, Orlando y Moneiba), siete nietos, los hermanos, los sobrinos, algunos amigos. Pepe se nos fue marchando a paso lento. Por eso esta noche , apenas un par de horas después de que se parara su corazón, el verbo que más escuché en su casa entre las lágrimas de los más cercanos fue “ya descansó, ya Pepe descansó”.
Pero ahora, al llegar a casa esta madrugada y mirar al cielo, vi que las nubes tenían forma de calderos, que las estrellas se estaban convirtiendo en sal para caer sobre un cherne o unas papas, que la luna se puso el gorro de cocinero. Y detrás de todas esas formas se me aparecieron los rostros de mis abuelos, de Antonio y Teodosia (los padres de Pepe), de mi tío Carlos, de mi tía Tensa, de Bartolo, de Nanino, incluso vi a Sergio Correa con los ojos saltones mirando para abajo por si aparecía Pepe para contarle un chiste. En otras palabras, Pepe descansó en lo que le tocaba en esta parte tonta de la tierra en la que siguen sus siete hermanos, sus hijos, Carmencita y el resto de la familia. Pero me juego lo que sea que mañana por la noche Pepe va a ponerse a preparar un sancocho allá arriba y nosotros aquí abajo nos tragaremos las lágrimas para matar el jilorio.

@juanglujan

PD: El cuerpo de Pepe Luján será incinerado este jueves diez de octubre a las 10 y 30 de la noche en el Tanatorio de San Miguel en Las Torres.

PP Les Luthiers

Pepe Luján en el Tenderete con Les Luthiers

PP Antonio Padrón

Pepe Luján retratado por Antonio Padrón

Pepe con UD

Pepe Luján con jugadores de la UD Las Palmas en el Tenderete

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Acerca de juanglujan

Juan García Luján es periodista, de las islas Canarias. Ha trabajado en radio, prensa y televisión. Entiende el oficio de periodista como la posibilidad de informar, comunicar y reflexionar en alto. Todavía cree que es una profesión útil para la sociedad. Después de 20 años de oficio no confunde libertad de empresa con libertad de expresión.
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6 respuestas a Pepe Luján se fue a cocinar un sancocho en el cielo

  1. Jose Luis Rodríguez dijo:

    Hoy, 15 de octubre, a las 12,15 -hora de allá- me entero por facebook del fallecimiento de Pepe, de mi querido consuegro Pepe.
    Tuve la suerte de que tanto él como su hijo Orlando hayan pasado a formar parte de mi familia desde 25 años atrás, y de que hayamos tenido dos nietos -Hugo y Borja- con la colaboración de mi hija Mónica; nietos que son el orgullo de ambos.
    Compartimos además de familia alguna receta, él como maestro y yo como alumno, y muchos ratos de charla que me hicieron conocer la bonhomía de este canario de pro, y que entre tantos favores, me aportó direcciones de amigos suyos en Cuba cuando desde canarias, en 2009, emprendi, casi por apuesta, mi aventura de negocios cubana.
    Hoy, desde asturias, a quien no quiero más que a Canarias porque para mi no hay fronteras si no sentimientos, envío mi más caluroso abrazo y condolencias para la fiel y abnegada Carmen, para Orlando, para Hugo, Borja y para toda la familia. Siempre podréis estar orgullosos

  2. PINO QUEVEDO dijo:

    Entrañable crónica Juan. Seguro que allí está organizando el sancocho con una carajacas de entrante o unas albóndigas en salsa de almendras… para deleitar a los más queridos: Nanino, Carlos, Tensa (me consta que la quería mucho); siempre cariñoso, trabajador, atento y “coñón” como ninguno. Hasta siempre amigo Pepe.

  3. Chojesús dijo:

    Triste noticia de la que me acabo de enterar al leerte.
    Seguro, como tú dices, que se encontrará con Nanino, y, a lo mejor, hasta cantarán una malagueña.
    Un abrazo desde Tenerife para toda la familia.
    Y otro paratí, Juan.
    Jesús

  4. Tahiche dijo:

    Dios. En la foto de los jugadores de la U.D. Las Palmas estaba yo trabajando en el restaurante con Jacob y Pepe. Por cierto ese no es el Tenderete, es el Restaurante Casa Pepe Luján en Joaquin Costa, el último que tuvo y dónde yo trabajé con él. Por cierto, no he podido terminar de leerlo de la emoción. Hasta siempre amigo Pepe.

  5. Sebastián Doreste Abreu dijo:

    También tuvimos ocasión de disfrutar de su cocina y de su ambiente. Feliz descanso. Entrañable y hermosa la página en su recuerdo de ese tan destacado periodista JuanGLuján, también, impregnada de hondo y cálido sabor canario…Gracias por el envío.

  6. aythami dijo:

    Bueno evidentemente es una mala noticia,esta mañana subió mi madre del piso de abajo con un semblante algo apagado y voz quebradiza.Algo iba mal,y solo dijo mi tío Pepe murió.
    Mi madre es Merci,la hija mayor de Candita.
    Yo me crié en el barrio de San Cristóbal de la capital Gran Canaria,y claro,solía ir de vez en cuándo por el Tenderete,ya que mi padre era hombre de buena comida.Aunque era un crio recuerdo algo de ese magico lugar,sobre todo las interminables fotografías que tanto me fascinaban y claro como no la amabilidad y el carácter amigable de tío Pepe.
    Hoy es un día amargo,pero aderezado con los ingredientes que ya bien decía Juan.
    Mi hermana y mi padre como buenos comenzales se unirán a ese sancocho y disfrutarán de una velada inolvidable.
    Los quiero y que estén dónde estén,disfruten de la vida verdadera,la vida plena sin agobios ni presiones.

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