Cuentos chinos en Japón. Paco Moreno


Rajoy Japón

Al mismo tiempo que el inefable ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, presentaba unos nuevos Presupuestos Generales de la Resignación y el Sufrimiento para 2014, el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, se nos aparecía visitando la central de Fukushima en Japón. Puestos a correr riesgos, el presidente del Gobierno no tiene dudas: el Congreso de los Diputados es mucho más peligroso que esa ruinosa central nuclear.
El Imperio del Sol naciente es además un destino perfecto para un presidente que vive en una pantalla de plasma.
Y hasta allí se ha ido, dicen que intentando pescar algo para las empresas españolas en el río de yenes con que el Banco Central ha inundado la economía nipona. Seguramente influido por la filosofía zen, Rajoy sigue en cambio con su mantra de la austeridad y el recorte, aunque no deje de resultar paradójico que se haya ido a buscar inversiones justo al lugar que mejor desmiente los beneficios de esa teoría económica.
Después de década y media haciéndose el harakiri, los japoneses han llegado a la conclusión de que no es posible dejar de sangrar si todos los días te clavas un cuchillo. Así que han dejado esas leyendas para el cine y la literatura y se han puesto a la tarea contraria: han decidido que sólo con políticas expansivas, invirtiendo en obra y servicios públicos, generando actividad, es como puede salirse de la inactividad y la languidez económica.
Rajoy quiere que las empresas españolas puedan beneficiarse del crecimiento japonés. Está bien que se preocupe por conseguir que las empresas españolas consigan trabajo en Japón, pero estaría mejor que se preocupara porque los españoles consigan trabajo en las empresas de su propio país.
Mientras tanto, Montoro anunciaba que debemos agradecerles que sigan apretándonos el gaznate en 2014. A la Comunidad con más paro de España la deja sin un céntimo para políticas de empleo. En una sola obra, los japoneses gastarán más que nosotros en todo el país, pues la obra pública retrocede a niveles de hace 30 años. Ni un céntimo para carreteras canarias. Que siga creciendo la pobreza que ellos llaman devaluación salarial. Menos sueldos y pensiones y más impuestos y sacrificios. Estamos cada vez más famélicos, pero la única receta de los doctores que nos gobiernan es continuar con la dieta de adelgazamiento.
Lo estamos consiguiendo. Es lo que nos dicen a todas horas, aquí y en Japón. Lo malo es que si algún día llega de verdad esa supuesta recuperación, los irrecuperables seamos los propios españoles. Para entonces, nos puede terminar ocurriendo lo mismo que a aquel desdichado campesino andaluz que, siguiendo la táctica de Montoro, se lamentaba de su mala suerte mientras explicaba que “Ahora que había enseñado al burro a no comer, va y se me muere”.
@pacomorenog

*Paco Moreno es periodista. Fue director de Radio Televisión Canaria, del área audiovisual de Prensa Ibérica, de Antena 3 Las Palmas y de informativos de TVE en Canarias. Colabora cada semana en La Ventana de Canarias, en la cadena SER, con la columna “Una semana menos”.

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Acerca de juanglujan

Juan García Luján es periodista, de las islas Canarias. Ha trabajado en radio, prensa y televisión. Entiende el oficio de periodista como la posibilidad de informar, comunicar y reflexionar en alto. Todavía cree que es una profesión útil para la sociedad. Después de 20 años de oficio no confunde libertad de empresa con libertad de expresión.
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