Cubrir una guerra es buscar la verdad entre la tormenta de la propaganda. Marie Culvin*


Cubrir una guerra significa acudir a lo lugares devastados por el caos, la destrucción y la muerte, y tratar de dar testimonio. Significa tratar de encontrar la verdad entre la tormenta dela propaganda, cuando los ejércitos, las tribus o los terroristas chocan. Sí, significa tomar riesgos, no sólo para ti sino también para las personas que trabajan cerca de ti.
A pesar de todos los videos que puedas ver desde el Ministerio de Defensa o del Pentágono, de todo el lenguaje aséptico que describen las bombas inteligentes y los ataques precisos. La escena a ras del suelo es la misma que hace cientos de años: cráteres , casas quemadas, cuerpos mutilados, llantos…

Nuestra misión es dar a conocer estos horrores de la guerra con objetividad y sin prejuicios Aunque siempre tenemos que preguntarnos si la historia vale la pena como para asumir riesgos ¿Qué es la valentía y qué es una bravuconería?
Hoy debemos recordar la necesidad de que los medios de comunicación continúen invirtiendo en mandarnos a los periodistas, a pesar del gran coste económico y emocional, a cubrir las historias. Nos vamos a remotas zonas de guerra para contar lo que ocurre. El público tiene derecho a saber qué hace su gobierno en su nombre.
Nosotros podemos y debemos marcar la diferencia exponiendo los horrores de la guerra, especialmente las atrocidades contra civiles. En la época de canales 24 horas, los blogs y twitter estamos en conexión permanente estemos donde estemos. Pero el reporterismo de guerra sigue siendo esencialmente igual. Alguien tiene que ir allí y contar lo que está pasando. No podemos informar sin ir a los lugares donde la gente está siendo disparada y donde te pueden disparar a ti.
La verdadera dificultad es tener la suficiente fe en la humanidad para creer que suficientes personas ya sean del gobierno, militares o el hombre en la calle se preocuparán cuando tu información se publique en le periódico, en la web o se vea en la pantalla de televisor.
Nosotros tenemos esta fe porque creemos que podemos marcar la diferencia. No podríamos marcar la diferencia sin los traductores, conductores o ayudantes que asumen los mismos riesgos y mueren igual.
Hoy los honramos también a ellos como los periodistas en primera línea que han muerto buscando la verdad. Ellos han mantenido la fe, como los que nos quedamos tenemos que continuar manteniéndola.

*Marie Colvin era corresponsal de guerra del diario británico The Sunday Times. La periodista estadounidense falleció (junto al fotógrafo francés Remi Ochlik) esta semana como consecuencia de los bombardeos en la ciudad siria de Homs. Este texto es la transcripción del discurso que Colvin pronunció durante un homenaje a periodistas y ayudantes muertos cuando cubrían una guerra.

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Acerca de juanglujan

Juan García Luján es periodista, de las islas Canarias. Ha trabajado en radio, prensa y televisión. Entiende el oficio de periodista como la posibilidad de informar, comunicar y reflexionar en alto. Todavía cree que es una profesión útil para la sociedad. Después de 20 años de oficio no confunde libertad de empresa con libertad de expresión.
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