Plegaria al patrón de los periodistas


Oh San Francisco de Sales, patrón de los periodistas y los escritores. Tú que escondiste a tu padre tu deseo de ser sacerdote  para evitar que frenara tu vocación, entiéndenos hoy a los que repetimos aquello de “no le digas a mi mamá que soy periodista, ella cree que toco el piano en un cabaret”.
que publicaste tu colección de sermones, comprende que en este oficio no estamos para predicar empleo desde tanta precariedad, para sermonear ética, en me dio de la pocilga, para publicar derechos, en redacciones donde se cometen tantos atropellos.

Oh, San Francisco de Sales, tú que fuiste obispo de Ginebra, quítanos la fama de alcohólicos y de aficionados a pasarnos de la raya, porque los sueldos, cuando se cobran (si es que se cobran…) no dan ni para un tetrabrick de don Simón.
Ay San Francisco, tú que predicabas el amor para convencer a los herejes, sé comprensivo con los que ya no piensan que el periodismo  es el oficio más bello del mundo, ni siquiera el más presentable. Hubo un tiempo en el que la mayoría teníamos fe, vivíamos el oficio con una entrega cuasi religiosa. Eran los años en los que disfrutábamos criticando los gobiernos, sorteando los censores, cambiándonos de acera cuando veíamos que se acercaba un mandamás.
Los tiempos han cambiado tanto que ya nos cuenta distinguir a muchos directores de medios de  los presidentes de gobierno, a tantos redactores-jefes de los responsables de publicidad, a los despachos de agencia de los comunicados de prensa, a las noticias de los anuncios publicitarios. Porque el poder ha logrado (poderoso caballero, donde dinero) convertirnos en una pata más sobre la que camina.
En algún momento te despistaste, San Francisco de Sales, estabas tan obsesionado con los calvinistas que abandonaste a los creyentes en este oficio y los que teníamos fe nos hicimos herejes frente a tanto desamparo.
Oh San Francisco, tú que escribías hojas clandestinas con las verdades en las que creías y las metías debajo de la puerta explícanos que fue  lo que pasó para que nos olvidáramos de aquella frase de Napoleón: “cuatro periódicos hostiles son más poderosos que un millar de bayonetas”. Hoy las bayonetas disparan contra los mensajeros, contra los que pretenden ser hostiles al poder que no acepta la crítica, que convierte a la prensa en el eco de su voz.
La pólvora de esas bayonetas está cargada de precariedad laboral, de sueldos miserables, de despidos a los que tienen más experiencia, de desprecio al talento, de compra de voluntades, de callar voces que discrepan, de regalar las licencias de radio y televisión a los constructores y empresarios amigos de los gobernantes,  de confundir libertad de empresa con libertad de expresión, de cambiar los debates por el griterío, de cerrar canales de noticias para poner telebasura. Como decía Saramago no está triunfando el pensamiento único porque “el pensamiento único es pensamiento cero, ni siquiera es pensamiento”.

El día que el periodismo pueda ser  una profesión dedicada  al bello oficio de preservar el derecho a la información, el día tengamos como vicio la verdad y como virtud la entrega por contarla, el día que se venda más la biografía de Kapuchinsky que la de Belén Esteban,  el día que la noticia no sea una mercancía que se vende edulcorada,  el día que acaben situaciones tan disparatadas como las que vivimos donde periodistas que llevan meses sin cobrar cuentan como noticia que a otros trabajadores les ingresaron el salario con 5 días de retraso, el día que miremos la calidad de la información y no el índice de audiencia, el día que los lectores no vayan al kiosko a comprar un dvd o una taza de café con la que te regalan un periódico, el día que las cosas puedan volver a su sitio,   ese día, San Francisco, será el verdadero día de los periodistas. Pero  tengo que decirte  que hoy no voy a celebrar el día de los periodistas.

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Acerca de juanglujan

Juan García Luján es periodista, de las islas Canarias. Ha trabajado en radio, prensa y televisión. Entiende el oficio de periodista como la posibilidad de informar, comunicar y reflexionar en alto. Todavía cree que es una profesión útil para la sociedad. Después de 20 años de oficio no confunde libertad de empresa con libertad de expresión.
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3 respuestas a Plegaria al patrón de los periodistas

  1. Carmen dijo:

    Palabra de Dios, ampáranos Señor …

  2. Alabama dijo:

    Pues sí. Un buen requiem por los periodistas.

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