El oficio de periodista


Gabriel García Márquez lo definió como el oficio más bello del mundo. Hay que tener en cuenta que Gabo es un genio, y fue capaz de convertir en sueños las peores realidades, el hambre era una niña que comía tierra, el aburrimiento fue un entrañable viejito que hacía peces que volvía a fundir para volver a hacerlos, los pelotones de fusilamiento eran un lugar idóneo para recordar la primera vez que un niño vio el hielo…Realismo mágico llamaron a la literatura de García Márquez, no sabemos si había que incluir en ese género su definición del periodismo.

Ayer tuve la oportunidad de dar una clase en la Facultad de Periodismo de la universidad de La Laguna. Ante un centenar de estudiantes reflexioné sobre el periodismo y los poderes en Canarias. Lo mejor, por supuesto, vino después. En el debate sobre las presiones que se sufren en este oficio pudimos escuchar las distintas visiones que se tienen una profesión que muchas veces se caricaturiza como un oficio de héroes o de canallas, aunque más extendida está la segunda visión. Algunos colegas del sindicato UPCC que participaron en el debate recordaron que el periodista carga cada día con unas condiciones laborales propias de la crisis económica, pero estas condiciones han estado siempre, también en la época de los grandes beneficios económicos, cuando los periódicos canarios compraban millonarias rotativas, sacaban un suplemento todos los días y la publicidad resplandecía con la mentira y con la verdad.

Las horas extras no pagadas ni contadas, el trabajo hasta altas horas, los días festivos, los desplazamientos en coche por cuenta propia, las empresas sin representantes sindicales…Esto que ahora está tan de moda, siempre ha sido la norma en el oficio de periodista. La empresa no lo justificaba por problemas económicos, porque no los tenía, decía que estamos ante una profesión para la que hay que tener mucha vocación. Ocurre que los curas también tienen vocación y están mal pagados y dan misa los domingos, pero tienen a dios en el cielo viéndolo todo y guardándoles un lugar privilegiado en el paraíso. En el periodismo, por mucha vocación que tengas, por mucha entrega que hagas, donde único te garantizan un lugar es en el infierno del paro o en otra empresa parecida.

Ese es sólo un aspecto de las condiciones laborales. Hay otro que hace diferente al Periodismo. Son las presiones que se viven, la manipulación del trabajo del periodista. El derecho a la información veraz está recogido en la Constitución. Pero si usted lee la credibilidad que en las encuestas del CIS le dan a los medios de comunicación comprobará que la gente sabe que ese derecho no se cumple. El debate ayer entre los estudiantes tocó los dos aspectos, la precariedad laboral y las presiones. Combatir la precariedad sólo puede hacerse desde el terreno tradicional. Y podemos comprobar que no se hace. En muy pocas empresas periodísticas se realizan huelgas o movilizaciones. Cuando se van a convocar los editores recuerdan que “existe el derecho a la información que no podemos quitar a los ciudadanos”, un derecho del que se olvidan cuando censuran informaciones que molestan a accionistas o anunciantes. Y si se hacen movilizaciones los otros medios no lo cuentan porque existe un acuerdo para censurar los conflictos laborales de los medios (hoy por ti y mañana por mi) salvo en los conflictos en medios públicos.

Ayer hablamos del Estatuto Profesional del Periodista que intenta proteger a los periodistas de esas presiones, que plantea la creación de consejos de redacción, de códigos deontológicos. Cuando estaba en la oposición Rodríguez Zapatero se comprometió con los sindicatos de periodistas en el Congreso, cuando llegó al gobierno se olvidó de su promesa después de los editoriales los grandes periódicos de Madrid que mostraban su rechazo a dicho estatuto.

Ahora hay un debate sobre el futuro de la profesión periodística. Hay una bajada general de la venta de los periódicos de papel, los últimos datos de la OJD (que ya no se publican en los periódicos) hablan de una bajada de las ventas entre enero y octubre de este año de un 1% de El País, un 9% de El Mundo y un 10% el ABC. En el debate de ayer intervino desde el público la directora de una pequeña empresa de comunicación que dijo que el futuro pasa por los emprendedores, por las pequeñas empresas, las redes sociales y los social media. Pero ese es un debate del futuro de la industria periodística. No es el debate del periodismo.

Diferenciar la información de la propaganda, defender el derecho a la información veraz y contrastada, proteger el trabajo del periodista en condiciones que garanticen ese derecho frente a presiones de poderes económicos y políticos, ese debería ser el debate. Un debate que deben protagonizar los periodistas, los presionados, y no los que realizan las presiones. Los estudiantes de La Laguna mostraron ayer mucho interés en este debate. De ellos dependerá el futuro de esta profesión, para que cuando leamos que tenemos el oficio más bello del mundo no tengamos dudas de que se trata de una frase más de la literatura del realismo mágico.

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Acerca de juanglujan

Juan García Luján es periodista, de las islas Canarias. Ha trabajado en radio, prensa y televisión. Entiende el oficio de periodista como la posibilidad de informar, comunicar y reflexionar en alto. Todavía cree que es una profesión útil para la sociedad. Después de 20 años de oficio no confunde libertad de empresa con libertad de expresión.
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7 respuestas a El oficio de periodista

  1. Pingback: Plegaria al patrón de los periodistas | SomosNadie.com

  2. Isa dijo:

    Buenos días, mi nombre es Isabel y estuve presente en su charla.
    Como no recuerdo cuál era el correo que nos ofreció para contactar con usted le dejo un comentario esperando recibir respuesta: me gustaría realizarle una entrevista sobre la ética periodística para una asignatura, creo que dijo cosas muy contundentes en su conferencia y que me podría aportar una visión muy interesante.
    Muchas gracias y saludos,
    Isabel

  3. Alabama dijo:

    La información de calidad no es rentable. Solo es sostenible como bien publico. Lo demás siempre termina doblegándose, primero, al poder empresarial; después, al poder político. Hay que comenzar a defender en Canarias el derecho a la informacion como el derecho a la educacion, a la sanidad,… La informacion independiente da alas a las sociedades civiles, acaba con los caciquismos de cualquier tipo. A la sociedad canaria, con honrosas excepciones, se le manipula desde la mayoría de los medios convencionales. La única forma de garantizar que no sea así es que el derecho de la información sea un bien publico que responda directamente a los intereses de los ciudadanos. Si no abrimos este camino, los periodistas definitivametne pasaran a ser simples comunicadores, con todas las limitaciones que eso implica.

  4. Mario Alonso dijo:

    El periodismo q conocemos es industria, Juan, lo hacen las empresas que buscan beneficios, no trasparencia, ni objetividad, ni siquiera héroes o villanos. No tienen principios ni ideología, solo cuenta de resultados. Y viran su rumbo hacia aquellos poderes que le garanticen ganancias, nunca pérdidas. El trabajo, el oficio, es el medio, y así lo manipulan a su antojo con todas las herramientas que le da el sistema. Por eso yo también creo que en los emprendedores, en las pequeñas empresas. Hay mucho que contar, sigue siendo una profesión de futuro y con futuro, y afortunadamente, la crisis está poniendo en evidencia sus maneras de hacer negocios y sus propios negocios. Me da pena toda la gente que tiene por delante un futuro (y un presente) marcado por la incertidumbre. El pasado viernes, Canarias7 despidió a 9 trabajadores y anuncia un ERE para verano. No es agradable vivir esas experiencias, te lo aseguro. Pero eso no significa que aquí se acaba todo. Se puede seguir siendo periodista sin esas plataformas tan poco trasparentes y tan manipuladoras (y manipuladas por aquellas instituciones y empresas que garantizan su subsistencia con subvenciones y grandes campañas publicitarias).

    • Juan Luján dijo:

      Mario sólo puedo decirte que estoy absolutamente de acuerdo contigo. Desde la primera línea a la última. Lo que planteo en relación a los emprendedores es que es algo posible, pero que veo complicado que todo el mundo pueda montar su periódico o su radio o su tv
      y vivir de ese medio. Hay que buscar otras formas, claros, cooperativas, sociedades laborales, pero lo ideal es que esas pequeñas
      empresas de periodistas sean militantes del derecho a la información, en otras palabras, que procuren no someterse también
      a presiones de sus anunciantes, si esas presiones significa no informar con veracidad. Sobre la desagradable experiencia de los despidos
      ya hablaremos. Un abrazo
      Juan G. Luján

  5. Héctor Rodríguez Afonso dijo:

    Yo estuve presente y, sinceramente creo que fue un toque de atención muy importante para los periodistas en potencia que asistimos a la conferencia de don Juan.
    Yo creo que a la ponencia fue gente con ideas muy confundidas: me sorprendio muchísimo que alguien considerara lo mismo una noticia que un anuncio de El Corte Inglés, bajo el argumento que ambas cosas eran “comunicar”. No obstante, me pareció muy interesante que esta percepción estuviera presente allí, porque nos espabiló un poco. Ojalá sepamos tratar estos temas con la suficiente madurez como para evitar que siquiera su existencia se produzca. Totalmente de acuerdo con Juan: esto debe ser debatido por lo propios periodistas y no los accionistas y anunciantes.

  6. Gatopardo de Mafasca dijo:

    El lenguaje y el discurso de los medios de difusión, en su mayoría, están enfocados a reproducir ignorancia y el consiguiente estado de perplejidad que facilite la manipulación. El discurso no se nutre en el argumento y la reflexión, sino que brota desde la emotividad y la parcialidad para el desconcierto y el miedo. Los espacios públicos de opinión más relevantes están ocupados y dirigidos por comentaristas, en su mayoría periodistas, afanados en mantener o conseguir la privanza del poder económico e institucional en sustitución de la crítica como servicio público. El periodismo, en estos tiempos de individualismo egoista y aplastante servidumbre al poder económico, cada vez es más oficio de tinieblas. Gracias por sus transparentes reflexiones, don Juan.

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