Isla Envenenada


La imaginación popular se mueve más rápido que el magma de los volcanes. Hace unos días un joven montó una página web, un video y una cuenta en facebook con el título “Bautiza la octava”, su objetivo es ponerle un nombre a la isla que podría formarse al sur de La Restinga. El autor nos contó ayer en El Correíllo que más de 1400 personas habían dado ya su opinión. Todavía no han hecho el recuento final, pero dos de los nombres que más se repiten son : Mar de Calmas e Isla Indignada.

Los científicos dicen que no es seguro que nazca una nueva isla. Si al final no ocurre, tengo la impresión de que los herreños pedirán ese nombre de Indignada para dárselo a su isla, suena contradictorio pero le quitarán hierro al nombre para ponerle nombre a su cabreo. Pepe Alemán demostró su merecido puesto en la Academia Canaria de la Lengua cuando apuntó ayer en CANARIAS AHORA RADIO que más que Indignada debería llamarse isla Envenenada, por aquello de usar un canarismo. En apenas una semana ya ha habido dos manifestaciones en El Hierro y varios plenos extraordinarios de ayuntamientos y del cabildo donde se ha visto que los herreños están bastante cabreados por los dimes y diretes de los gobernantes: desalojo hoy, realojo mañana, no mejor pasado, cierre del túnel, lo abrimos pero para algunos coches…

Pero además del nombre surgen otras preguntas para la nueva islas. ¿Quiénes serán sus dueños?¿Tendrá instituciones?¿Quiénes tiene derecho a habitarla?¿Se podrá construir en ella? Como el gobierno sólo cuenta con 6700 millones en sus presupuestos para el próximo año, aquí va mi aportación gratuita para la nueva isla. Yo creo que, para evitar que le suceda lo mismo que a El Hierro con los Roquillos, la nueva isla debe tener dos autovías y dos túneles, así podríamos tener un túnel abierto mientras se cierra el otro en caso de desprendimientos. Los túneles deberían ir paralelos y comenzar y acabar en una rotonda. Las rotondas dan una imagen de modernidad. Por supuesto las carreteras debería tener los llamados guardias muertos o panzaburros, esas elevaciones estupendas que sirven para obligarte a reducir la velocidad o, si no están hechas de piche, aumentar el riesgo de choque frontal cuando intentas meter las ruedas por la parte donde no está la plataforma.

A nivel institucional yo propongo que la nueva isla tenga dos cabildos. Uno tendría un gobierno insular estable cuatro años, y en el otro los grupos políticos podrían presentarse mociones de censura cada quince días. Unas mociones que provocarían, faltaría plus, las correspondientes indisciplinas de partido, expulsiones express, readmisiones meteóricas y vuelta a empezar. La nueva isla debería tener como mínimo cuatro ayuntamientos, para que no nazca con complejo de inferioridad respecto a El Hierro. Además podríamos repartir de forma equitativa los dos túneles y sus rotondas, cada ayuntamiento tendrá uno de los accesos de los túneles, y contará con rotonda propia.
Si la isla nace sin animalitos, yo propongo que llevemos allí sólo especies que estén descatalogadas, porque esto facilitará la posible construcción de puertos y aeropuertos. Ya lo dice Berriel, los ecologistas y los pejigueras de los técnicos de Medioambiente se agarran a cualquier ley o reglamento para frenar nuestro progreso.

Si la isla Envenenada es muy pequeña sólo ponemos un par de campos de golf con sus correspondientes urbanizaciones turísticas. La nueva isla quedaría fuera de la moratoria turística, así no tendríamos que escuchar a Saavedra levantando la bandera del cemento o las homilías de PP Manolo sobre las leyes que no se cumplen y que, total, mejor suprimirlas para no estar dando trabajo a los jueces que se creen políticos, oye. Para incumplir las leyes contaríamos con la imprescindible descoordinación de policías nacionales, guardias civiles, agentes autonómicos y policías locales.

Para aprovechar los fondos europeos lo ideal sería construir un tren, con su gran estación de salida. La estación principal debe quedar al lado de la misma rotonda donde construiremos también una terminal de guaguas insulares y municipales. Así podríamos imitar a los canariones: ver como las guaguas agonizan económicamente mientras proyectamos el tren. También será fundamental que al lado de las autovías haya al menos dos centros comerciales, que estén bien comunicados con el transporte público, eso es más importante que la comunicación entre los barrios.

Bueno, hasta aquí llega mi altruista aportación de ideas imprescindibles para la futura Isla Envenenada. Hay otros proyectos prescindibles: centros de salud, hospital comarcal, escuelas, institutos, casas de acogida, escuelas de idiomas, centros de servicios sociales, de apoyo a la infancia, observatorio de violencia machista…Todo eso puede esperar, como está esperando en el resto de las islas, que estamos en tiempos de recortes presupuestarios.

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Acerca de juanglujan

Juan García Luján es periodista, de las islas Canarias. Ha trabajado en radio, prensa y televisión. Entiende el oficio de periodista como la posibilidad de informar, comunicar y reflexionar en alto. Todavía cree que es una profesión útil para la sociedad. Después de 20 años de oficio no confunde libertad de empresa con libertad de expresión.
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