Que el 15-M no muera de éxito


En Grecia 200.000 mil manifestantes cantan en español “el pueblo unido jamás será vencido”, por primera vez en muchos años una manifestación en las calles españolas es portada en la prensa de Estados Unidos, emigrantes españoles se manifiestan frente a la sede de cientos de embajadas, por primera vez una movilización ciudadana que se realiza en decenas de ciudades españolas se mantiene en la calle más de 20 días seguidos (¡y los medios de comunicación de masas hablan de esa manifestación!), el voto en blanco (propuesto en muchas asambleas del 15M) se multiplicó por tres en las elecciones del 20 de mayo, en una encuesta publicada este domingo en El País el 61% de los ciudadanos ve con simpatía a los manifestantes y acampados del 15M y el 81% cree que tienen razón en sus reivindicaciones…

A pesar de este balance el futuro del movimiento del 15 M no está garantizado. Es fundamental que recordemos que cuanto más alto llegamos más grande puede ser la caída. Las calles españolas también se llenaron de gente pidiendo la democracia en 1975, la lucha contra la integración en la OTAN también provocó la movilización de millones de personas, la reivindicación del 0,7% también movió a miles de jóvenes que acamparon en decenas de ciudades españolas a mediados de los 90, también millones de ciudadanos salieron a las calles para protestar por la invasión de Irak.

Con este recordatorio uno no quiere apuntarse a aguafiestas ni a abuelo cebolletas, simplemente se trata de aprender del pasado. Los movimientos sociales no se mueven sólo por la buena voluntad o por ideas estupendas. El 15 M cuenta con todas mis simpatías, estoy totalmente de acuerdo con sus reivindicaciones. Lo digo como ciudadano hipotecado por los bancos, como ciudadano conocedor de las componendas de los principales partidos políticos, como ciudadano que ha firmado unas cuantas iniciativas legislativas populares que el Parlamento canario tiró a la basura, como uno de tantos millones de ciudadanos que considera que la democracia es un traje que se han puesto algunos para vivir mejor.

Pero cuidado, porque también hemos escuchado que simpatizan con el movimiento 15 M a varios ministro del actual gobierno español, a varios portavoces del principal partido de la oposición, a algunos dirigentes patronales… Los zorros no deben ir en el mismo barco que las gallinas. No. Cuidado con algunas compañías que se apuntan al 15 M. Cuidado con algunos aliados que quieren pescar en aguas revueltas.

Después de 20 días de éxitos ahora se trata de seguir caminando para conseguir los objetivos. Los manifiestos que han salido de las diferentes asambleas tienen ideas muy claras y concretas: reforma de la ley electoral, recorte de privilegios a la clase política, separación de poderes, medidas contra la corrupción política, no permitir que los mercados dirijan las decisiones políticas… Desde los círculos cercanos al poder (al económico y al político) reaccionarán de forma diferente. Unos mostrarán su auténtica cara: en Cataluña ya lo hicieron mandándoles a la policía, pero otros les darán una palmadita en la espalda y dirán que son “ideas utópicas”.
Por eso es necesario que este movimiento no se quede en personas de buena voluntad. Es imprescindible que las ideas que han salido de las asambleas busquen los mecanismos necesarios para plasmarse en propuestas políticas: iniciativas legislativas populares, mociones en los plenos de parlamentos, cabildos y ayuntamientos, referéndum y consultas ciudadanas…

Ya sé que en ese camino están, que cuentan con el apoyo de abogados, sociólogos, expertos en leyes, profesores universitarios. Pero habrá que organizarse de alguna manera. La asamblea espontánea es una idea preciosa para escuchar los sueños de la gente, para recibir lluvias de ideas, para garantizar el derecho al desahogo, para que mucha gente se sienta escuchada por primera vez en la vida, para hablar de política en los parques y plazas…

Pero llegó el momento de hacer política. Sí, precisamente el deterioro de la clase política, el alejamiento de los partidos políticos y su falta de democracia, la degradación de todo lo que se apellida política ha provocado el moviento 15 M. Pero hace ya 2400 años que un tal Aristóteles dijo que “el hombre es un animal político”, ¡y la mujer habría que decir hoy! Nadie ha podido rebatir esa afirmación. El 15 M es un movimiento político, apartidista, no vinculado a unas siglas, pero como movimiento social aspira a cambios políticos. Y para hacer esos cambios ya no hacen falta tiendas de campañas, seguir debatiendo eternamente si nos quedamos o nos vamos de los parques puede quemar a la gente.

Se puede estar en la calle sin dormir en ella. En la calle hay que estar despiertos. Es fundamental no caer en el mismo error que esos partidos políticos que criticamos, que confunden medios y fines. Recoger las tiendas de campaña y los sacos de dormir no significa renunciar a las ideas. Los movimientos sociales deben obedecer a su nombre: ser movimiento, no pararse. Porque cuando se ha llegado tan alto puede ocurrir que nos echemos a dormir en lo alto de la montaña y entonces nos arriesgamos a caernos por el precipicio. Morir de éxito se llama la cosa.

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Acerca de juanglujan

Juan García Luján es periodista, de las islas Canarias. Ha trabajado en radio, prensa y televisión. Entiende el oficio de periodista como la posibilidad de informar, comunicar y reflexionar en alto. Todavía cree que es una profesión útil para la sociedad. Después de 20 años de oficio no confunde libertad de empresa con libertad de expresión.
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