El ejemplo de Islandia


Ocurre cada cuatro años y esta vez no podía ser diferente. El poder económico aparece en el escenario público para pedir a las principales fuerzas políticas que se retraten, para decirles: hay que caminar por aquí, sin salirse de la vereda. Un día se presentan con el rostro moderno de los think tank, y bajo el nombre de Centro Atlántico de Pensamiento Estratégico, otro día nos aparecen como el Círculo de Empresarios, el lobby de las grandes fortunas. En estas dos organizaciones se repiten algunos nombres propios y, sobre todo, repiten las mismas ideas de siempre: desarrollo es igual a crecimiento, bienestar social es igual a PIB, Estado de Bienestar es igual a intervencionismo y privilegios. Ocurre que las cifras del desempleo, el aumento de la pobreza y el recorte de los servicios sociales en Canarias desmienten sus postulados. Aunque si yo fuera rico pensaría lo mismo que ellos.

El Centro Atlántico de Pensamiento Estratégico se acaba de presentar en sociedad con la publicación de un profundo estudio sobre la legislación de nuestro territorio. Hablan de consenso, pero en el mismo documento plantean la derogación (lo llaman refundación) de las Directrices de Ordenación del Territorio que se aprobaron en su día por unanimidad de todas las fuerzas políticas del Parlamento y ponen como modelo la Ley de Medidas Urgentes aprobada esta legislatura con la oposición del grupo mayoritario del Parlamento. Setenta y dos páginas redactadas por economistas, abogados y expertos en urbanismo que nos dicen que sobran leyes, que la legislación es confusa y hay que simplificarla y que no puede ser que las leyes paralicen las inversiones y el desarrollo.

El CATME viene a ser una continuación del Observatorio Económico que montó Angel Ferrera cuando presidía la Cámara de Comercio de Las Palmas. El sucesor de Ferrera se dedicó a otras cosas y aquella gente inquieta vuelve ahora a realizar esos estudios que son muy interesantes desde el punto de vista técnico, pero que al final suelen utilizarse para defender un modelo económico que ya tiene varios siglos y se basa en monopolios de exportación (azúcar, cochinilla, productos hortofrutícola, turismo) y en un régimen fiscal que beneficia a los que se han enriquecido con esos monopolios.

A los pocos días de la publicación del informe del CATME (que ha contado con una amplia difusión y apoyo mediático, con editoriales y columnistas de la Corte aplaudiendo a rabiar), nos aparece el Círculo de Empresarios de Gran Canaria. Se llaman así pero podrían llamarse círculo vicioso o buscadores de la cuadratura del círculo. ¿Quiénes son el círculo? Pues son una excelente representación de la gente a la que mejor le ha ido en su economía: algunos grandes hoteleros, los importadores de coches y exportadores de tomates y representantes del sector portuario. El Círculo difunde un comunicado criticando a la clase política (les echa en cara el rechazo ciudadano en las encuestas del CIS) y pidiendo que acaben los privilegios del sector público. Aprovechan para aplaudir el informe del CATME (Ferrera y Cabré se aplauden ellos mismos) y piden a los partidos políticos que les escuchen porque ellos son “sociedad civil”, además de personas “independientes”. Por supuesto, ni una autocrítica por haber logrado acumular tanta riqueza en un país, Canarias, con los mayores índices de pobreza. Ni una autocrítica por haberse beneficiado de un modelo económico que ha producido las mayores desigualdades sociales de nuestra historia.

Hasta el presidente de la patronal, Sebastián Grisaleña, reconocía esta semana en El Correíllo que los empresarios también tienen la culpa de cómo estamos en Canarias, que algo tienen que ver con los resultados de la crisis económica que en unas islas que son potencia mundial del turismo están siendo más graves que en otras comunidades del estado. Es bueno que se sepa que los empresarios “independientes” del Círculo, los que critican al poder político, son los que ha diseñado este modelo económico, son los que han señalado a los políticos el camino a seguir. En los años 90, la década prodigiosa de Canarias, Bravo de Laguna, José Carlos Mauricio, Alberto Cabré y Ángel Ferrera se reunían en la sede de Toyota en la avenida de Escaleritas todas las semanas. Allí se decidía lo prioritario para las islas. Así se perfiló el REF, la RIC, las ayudas europeas a zonas deprimidas… En esas democráticas reuniones no se contaba ni con la sociedad civil, ni con el Parlamento, ni si quiera con los militantes de los partidos de Mauricio y Bravo de Laguna. Por eso cuando leí en el comunicado del Círculo de empresarios las críticas a la clase política pensé: “ustedes son unos desagradecidos”.

Y las cosas no han cambiado. Esa clase política que critican de forma genérica sigue a su servicio. Recordemos las conversaciones del caso Góndola con el empresario Santana Cazorla diciéndole a nuestro consejero de Medio Ambiente ¿? Domingo Berriel: “Domingo aprieta el tosnillo”. Y Berriel diciéndole que los técnicos de la consejería son unos pejigueras, que están empeñados en que se cumplan las leyes. El informe del CATME y el comunicado del Círculo de Empresarios hay que entenderlo como ese mensaje de “aprieta el tosnillo”, pero en versión fina y académica, la presión maúra llevada al lenguaje técnico y correcto. Hace unos días Paulino Rivero se reunió con los representantes del Círculo de Empresarios. Por supuesto en la apretada agenda presidencial sigue sin encontrarse hueco para recibir a los familiares de las personas dependientes que llevan dos años esperando el apoyo que les corresponde por la aplicación de la Ley de Dependencia.

En su libro La tierra en juego, el exvicepresidente de Estados Unidos Al Gore habla de las presiones de los think tank montados por la industria petrolera norteamericana. Esas presiones, según Al Gore, provocaron que el gobierno de Bush boicoteara los acuerdos de Kioto. En unas jornadas en el Parlamento de Canarias el presidente de la Asociación Canaria de Derecho Urbanístico, Juan Santana, dijo que según los datos del Ministerio de Medioambiente la huella ecológica de Canarias es 10,4 veces superior a nuestro territorio. Necesitaríamos 10 archipiélagos como el nuestro para mantener el actual modelo económico y su crecimiento. Hay apartamentos y hoteles de sobra para tirar abajo y construir una nueva oferta de más calidad y menos masiva. Sobran camas turísticas y no leyes de protección Esto no lo quieren ver los que pretenden hacer la cuadratura del círculo imposible. Si seguimos el camino que nos señalan nuestros nietos terminarán comiendo cemento, pero eso no les importa a los defensores del crecimiento sin límites, sus nietos heredarán los millones suficientes para marcharse a vivir en algunas islas paradisíacas.

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Acerca de juanglujan

Juan García Luján es periodista, de las islas Canarias. Ha trabajado en radio, prensa y televisión. Entiende el oficio de periodista como la posibilidad de informar, comunicar y reflexionar en alto. Todavía cree que es una profesión útil para la sociedad. Después de 20 años de oficio no confunde libertad de empresa con libertad de expresión.
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