El país de los esperpentos



Primer esperpento
Más de una vez hemos hablado en esta esquina virtual del material que se perdió don Ramón María del Valle-Inclán por morirse hace siete décadas. Si el hombre hubiera aguantado vivo hasta nuestros días y en lugar de marchar a México se hubiera trasladado a estas ultraperiféricas islas tendría material para escribir por lo menos una trilogía de Luces de bohemia protagonizada por los seres que mandan en este rincón de la Macaronesia, donde nuestros héroes de la política y la economía se convierten en esperpentos casi sin necesidad de reflejarse en espejos cóncavos. Dos testigos privilegiados y autorizados del Parlamento canario, el portavoz del PSC-PSOE Francisco Hernández Spínola y el exportavoz Blas Trujillo, calificaron este jueves de esperpento la última fechoría que se va a cometer en la cámara autonómica. Si ellos lo dicen…

Cuando ya los habíamos despedido con mucho cariño y emoción, después del último pleno donde realizaron una sentid autocrítica por los pecados cometidos estos últimos cuatro años, resulta que ayer la mesa del Parlamento decidió celebrar dos plenos más.
Y ¿eso por qué? Me pregunta mi vecina Lucy la peluquera. ¿Para que se van a reunir de nuevo, mi niño, si tú te habías despedido de ellos?¿Van a formar una comisión para intentar sacarnos de la cola en la aplicación de la ley de dependencia?¿Van a montar un grupo de estudios para asesorar a la Consejería de Educación para que acelere el envío de profesores sustitutos en los centros donde hay bajas de docentes que duran más de dos meses?¿Van a aprobar una ley especial para que aumente el número de personal necesario en la Sanidad, para recortar las listas de espera, para que todo lo que han inaugurado en un mes funcione antes de un año?

No, Lucy, mi niña. Los plenos son para una cosa más importante que todo eso. Tienen que aprobar de forma urgente la Ley de Cajas Canarias. Ah, vale, ¿quieren intentar que las fusiones de las cajas de ahorros no provoquen 4000 despidos y jubilaciones que pagaremos entre todos? No, Lucy, déjame hablar. El parlamento se va a reunir para evitar sólo una de esas jubilaciones. La del actual presidente de Cajacanarias de Tenerife, que el hombre ya tiene 70 tacos y según la legislación actual debe jubilarse pero, como es uno de los nuestros, pues cambiamos la ley para que siga ahí.

Segundo esperpento

Otro señor que no se jubila es Antonio Plasencia. Uno de los empresarios más señeros de Tenerife. Autor de la célebre frase: un empresario no es corrupto si le da dinero a todos los partidos políticos. Con esa sabiduría y libertad que le da la edad, Plasencia enterró ayer el dogma impuesto en los últimos años por el régimen político-económico-empresarial que gobierna la isla del Teide desde la muerte de Bencomo. “En Tenerife, hay grandes obras como el anillo insular o el puerto de Granadilla que son para 3 ó 4 empresas, pero es claro que estas grandes obras no crean puestos de trabajo son grandes infraestructuras que lo que necesitan es una maquinaria”. Lo dijo Plasencia delante de los periodistas y custodiado por José Carlos Francisco, presidente de la patronal tinerfeña e Ignacio González, presidente de la Cámara de Comercio. Y ninguno dijo lo contrario. Esto lo dice un portavoz de Ben Magec y se gana un editorial del día por estar vendido al oro amarillo o la etiqueta de manipulador contrario al desarrollo y miembro del grupo de los del “No a todo¨. Pero lo dijo Plasencia.

Tercer esperpento

La Consejería de Presidencia y Justicia del gobierno canario comunicó al Tribunal Superior de Justicia de Canarias que no va a pagar las dietas y los viajes del juez César Pamparacuatro que debe trasladarse de su juzgado actual en Tenerife a Lanzarote para continuar la investigación del caso Unión. El TSJC se dirigió al Consejo General del Poder Judicial para preguntarle ¿quién tiene que pagar los gastos de Pamparacuatro. Y pasan los meses sin respuesta. Un juez que investiga uno de los casos de corrupción más grandes de Canarias no tiene ninguna institución que le pague los gastos. A mí se me ocurre que el cabildo de Lanzarote podía haber utilizado el dinero que pagó al catedrático de Derecho Luciano Rincón para elaborar un dictamen que trace la hoja de ruta que pretende evitar que se cumplan las sentencias que ordenan la demolición de los hoteles ilegales en la isla de los volcanes. Seguro todos los gastos de Pamparacuatro se podrían pagar con la pasta que se gastaron en un informe que pretende buscar atajos para proteger a los que se saltaron las leyes. Pero qué estoy diciendo yo ¿el dinero del cabildo o de la consejería de Justicia del gobierno canario destinado a pagar los gastos de alguien que investiga la corrupción? Me volví loco. Por un momento me olvidé que Canarias es el país de los esperpentos.

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Acerca de juanglujan

Juan García Luján es periodista, de las islas Canarias. Ha trabajado en radio, prensa y televisión. Entiende el oficio de periodista como la posibilidad de informar, comunicar y reflexionar en alto. Todavía cree que es una profesión útil para la sociedad. Después de 20 años de oficio no confunde libertad de empresa con libertad de expresión.
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