Una peregrinación a Japón


El país más preparado del mundo frente a terremotos y tsumanis está viviendo una situación de catástrofe que, en palabras de su primer ministro Naoto Kan, es compable a la tragedia que vivió en la II Guerra Mundial. La comparación es sobrecogedora, en aquel conflicto Japón fue arrasado por las bombas atómicas de Estados Unidos. Los ataques ordenados por el presidente norteamericano Harry Truman provocaron la muerte de más de 200.000 japoneses. Las primeras cifras hablan de 1200 muertos confirmados y más de diez mil desaparecidos, pero hasta que no se controle la situación de las centrales nucleares de Fukushima y Tokai no se pueden calcular las dimensiones de la tragedia.

Cuenta Greenpeace que las nucleares abastecen en 29% de la energía de Japón, y que existían alternativas para no depender de una energía tan poco recomendable en un territorio volcánico. Pero la soberbia humana nos hace pensar que con el dinero se puede todo, que la seguridad se compra, que vale la pena apostar por un modelo de energía “limpia” y menos dependiente como la nuclear porque te sale más barata y con lo que te ahorras haces una inversión en seguridad que te libra de nuevos chernobiles. Cuando se habla de limpia siempre se piensa, eso sí, que la basura nuclear será guarda en algún país más pobro. Todas esas cosas positivas de la energía nuclear pensaban los japoneses hasta la semana pasada. Y eso sigue pensando el portavoz del PP, González Pons, que dice que hay que invertir más en seguridad pero que no se debe renunciar a las centrales nucleares.

Estoy deseando escuchar al candidato del PP al cabildo de Tenerife, Benicio Alonso, me gustaría saber si volvería a repetir aquello de que “Canarias será un pueblo orgulloso de ser atómico”. Coincidí el también consejero de Endesa (1000 euros se llevan los consejeros de la eléctrica por acudir a una reunión de la compañía que te corta la luz si le debes 1 euro) en el programa 59 segundos de TVE-C. Criticaba Alonso la “politización” de los planes energéticos de las islas, sus fracasos y pedía un debate con la sociedad para introducir la energía nuclear en las islas. Alonso llegó a insinuar que “en Canarias prohíben todo, hasta la energía eólica” cuando hizo alusión al caso eólico, y un servidor se vio obligado a recordarle que lo que estaba prohibido era el tráfico de influencias, la prevaricación y el cohecho, que eso fue lo que provocó el caso eólico.No le faltó el tópico recurso de situarnos en el NO a todo a los que rechabámos su postura pronuclear.

En aquel debate Antonio Salazar puso de modelo a Japón para rebatir el argumento de que las nucleares no son nada recomendables en territorio volcánico. Estoy seguro de que Salazar, un periodista documentado que prefiere el argumento a los dogmas, esperará a ver qué pasa antes de lanzarse a defender de nuevo las nucleares en tierra volcánica. Un servidor, de natural atrevido, se lanza ya a repetir no a las nucleares. Porque todo se pueda controlar en Japón, ojalá funcionen bien los muchos mecanismos de seguridad que allí tienen y que, por ahora, están funcionando, esa es la realidad.

Pero imagínense lo que pasaría en Canarias si dejamos en manos de la gentuza que montó el frustrado concurso eólico la instalación de plantas nucleares. Si se vendieron por unos miles de euros, si fueron capaces de saltarse las leyes para ahorrar el alquiler de la casa a un hermano o para reformar la azotea de su vivienda, si fueron tan descarados que el máximo responsable político del concurso eólico (Luis Soria) viajó a la planta de un concursante quince días antes de aprobar las bases del concurso ¿qué no harán si les ofrecen comisiones millonarias que podrían salir de la inversión en seguridad?

Ahora que desde los gobiernos de España, Estados Unidos, Francia e Inglaterra recomiendan no viajar a Japón porque todavía se desconocen las dimensiones de las catástrofe (más por lo que pueda pasar en las plantas nucleares que por temor a nuevos tsunamis), me gustaría ver una peregrinación de González Pons, Benicio Alonso, Felipe González, Sarkozy, Obama y Cameron a la tierra del Sol naciente, que vayan ahora como prueba de que creen en la seguridad de la energía nuclear. Tienen cientos de miles de casas vacías para vivir cerca de las centrales de Fukushima y Tokai. Si realizan esa peregrinación esta misma semana, consideraré que su defensa de las centrales nucleares se basa en una fe a prueba de terremotos, en un convencimiento científico ajeno a intereses económicos. Cuando vea esa peregrinación yo me convertiré en pronuclear.

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Acerca de juanglujan

Juan García Luján es periodista, de las islas Canarias. Ha trabajado en radio, prensa y televisión. Entiende el oficio de periodista como la posibilidad de informar, comunicar y reflexionar en alto. Todavía cree que es una profesión útil para la sociedad. Después de 20 años de oficio no confunde libertad de empresa con libertad de expresión.
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