El juego de las tres sillas


Está claro que están muy cómodos con las tres sillas. Lo demás les molesta, les suena a democracia, a tener que ver dentro del Parlamento a gente crítica, que podría pretender, por ejemplo, que se debatieran las iniativas legislativas populares o que se formaran comisiones de investigación seria sobre los chanchullos pasados o venideros. Vaya usted a saber si le da por abrir la puerta del Parlamento a la calle y entra un viento de ciudadanía, de minoritarios, de gente independiente de los poderes económicos y con ese viento les entra un catarro a todos.

Ayer lo demostraron. Coalición Canaria se retrató a la perfección, no presentó ninguna propuesta de resolución, están agotados, y sólo cogió fuerzas para frenar las iniciativas por la reforma del sistema electoral. Los argumentos de la muchachada de Paulino Rivero son lo más antinacionalista del mundo mundial: defienden la tripe paridad (o parida) que ignora a la población y da prioridad al tamaño de la isla y al equilibrio “interprovincial” (las provincias, una institución claramente colonial que no tiene nada que ver con la realidad física, histórica y social de las islas).
El PP hizo gala del cinismo político supremo, presentó una propuesta de reforma que no era propuesta ni reforma: “Propuesta en defensa de un sistema electoral justo, se intentará reequilibrar el valor del voto entre el criterio de proporcionaliad y el de territorialidad”. No proponía qué barreras electorales habría que superar, que topes se deberían reducir. Nada de nada. El PSOE recogía su pena: “El Parlamento lamenta que durante esta legislatura no se haya aprobado una reforma electoral que, al menos, rebaje las barreras electorales al 5% de los votos válidos emitidos”. Aquí el PSOE tiene el corazón partío, porque sabe que por mucha resolución que aprueben en el Parlamento canario, en el Congreso de los Diputados el grupo socialista respetará el acuerdo con Coalición Canaria de no tocar el chanchullo electoral canario porque se jugarían los dos votos salvavidas de Zapatero.

Podemos decir que los miles de euros que nos costó el debate de la nacionalidad (hoteles, dietas, taxis, retransmisión de los medios públicos…) no sirvieron para nada. Bueno, demostraron lo que ya sabíamos, que Soria tiene algunas nociones de Benito Pérez Galdós e ignora la figura política de Nicolás Estévanez (sin duda PP Manolo se identifica más con Valeriano Weyler, enemigo de Estévanez) y que el alma y la patria de Paulino Rivero se reducen al almendro de don Nicolás.

Pero seguiremos con este sistema electoral que cerró las puertas en las elecciones de 2007 a 150.000 ciudadanos. Seguiremos con el Parlamento de las tres sillas. Bueno, a lo mejor veremos una cuarta silla que compartirán Román Rodríguez y Fabián Martín, que en su día estuvieron en la misma silla que Paulino, osea gente que también estará a gusto con el juego de las sillitas, con el uso del parlamento como la sala de juegos del monopoly: yo te vendo el cabildo, tú me vendes el ayuntamiento, yo te alquilo el gobierno, tú me das tu hotel (no importa que el hotel sea ilegal).

Uno no quiere ser pesimista ni resignado. Esto habrá que cambiarlo. No se cambiará desde luego con la abstención. Las cifras son claras, en 2007 había 1.537.149 electores. El PSOE, PP y CC sumaron 770621. Votaron otras opciones o no fueron a votar casi la misma cantidad de gente 766.528. Electores que no quieren a los que están en el Parlamento hay tantos como ciudadanos que se indentifican con los que ahora ocupan las tres sillitas. En Tenerife la gente de Sí se puede lleva más de cinco años haciendo un trabajo intenso en la isla. En Lanzarote todavía quedan restos de aquella alternativa 25M, en Gran Canaria hay una plataforma de personas vinculadas a colectivos sociales, vecinales y sindicales que esta noche se reúnen para estudiar si se lanzan o no a la carrera electoral.

Queda mucho trabajo por hacer y poco tiempo. También son pocos los medios de comunicación dispuestos a dar juego a quien no tenga ya una silla en las instituciones que es lo mismo que decir que quien no tenga dinero público (o dinero negro de empresarios amigos) que repartir en publicidad. En esta legislatura perdida en la que el único cambio que han hecho por consenso los tres grupos parlamentarios en las instituciones de control al gobierno ha sido para darle un retiro laboral a Juan Carlos Alemán en la Audiencia de Cuentas, se ha demostrado que no se trata de luchar por una silla más para seguir el jueguito del Monopoly, se trata de colarse en las instituciones para denunciar la degeneración de un sistema que deja fuera a la mitad de la población y que gobierna al servicio de la oligarquía de siempre

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Acerca de juanglujan

Juan García Luján es periodista, de las islas Canarias. Ha trabajado en radio, prensa y televisión. Entiende el oficio de periodista como la posibilidad de informar, comunicar y reflexionar en alto. Todavía cree que es una profesión útil para la sociedad. Después de 20 años de oficio no confunde libertad de empresa con libertad de expresión.
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