Queridos expresidentes


Nada más lejos de mi voluntad que estropearles este momento dorado que ustedes viven, ahora que los llaman de aquí y de allá, que les piden que hablen una hora por 50 ó 60 mil euros, que les ponen sobre la mesa contratos de trabajo (¿trabajo?) que les garantizan 126.000 euros (Gas Natural Fenosa- Felipe González Márquez) o 200.000 euros (Endesa-José María Aznar) por el agradable trabajo de usar la agenda que se hicieron cuando ocupaban la Moncloa, por viajar a Chile o a Paraguay para reunirse en palacios presidenciales, por hacer todo eso que en castellano vulgar se llama tráfico de influencias.

No es mi intención molestarles precisamente en este brillante momento de sus carreras profesionales, ahora que ya no tienen la responsabilidad de decidir por el bien de nuestras vidas, ahora que no están sometidos a las críticas diarias, las insidias cotidianas de la prensa roja (Aznar) o la caverna mediática (González), ahora que no se tienen que enfrentar ante decisiones tan duras como las que tomaron en su momento: privatizar la compañía eléctrica que daba beneficios para todos los españolitos o beneficiar a empresas energéticas privadas desde el mismo palacio de la Moncloa.

Aquellos vientos para los intereses públicos se convierten ahora en agradables tempestades de dinero para sus sueldos privados y para los pobres latinoamericanos a cuyos gobiernos visitarán ustedes para convencerlos para que vendan sus empresas públicas y sus recursos naturales en beneficio de las nuevas compañías para las que ustedes trabajan.

A estas alturas debo reconocer que la envidia invade mi cuerpo y ocupa mis neuronas. Quiero ser expresidente. Me gustaría tener ese estatus institucional tan especial que me permitiría hablar de pensiones, de productividad, de macroeconomía, de los beneficios ¿? de la energía nuclear, de jubilaciones o de pensiones desde tribunas llenas de micrófonos y ante audiencias privilegiadas. Me gustaría criticar a los sindicatos, a los trabajadores que con 65 años ya se quieren jubilar los muy gandules (con lo bien que se vive con 68 años y 200.000 euros de beneficios públicos-privados al año), criticar la poca productividad de los obreritos españoles que no asumen que para salir de la crisis hay que trabajar más y cobrar menos, lo contrario que cualquier expresidente.

Ustedes dirán que esto de los 80.000 euros de dinero público es el chocolate del loro. Yo les digo que estamos hartos de los loros, y también de que ustedes, aparentemente tan distantes en Irak, en ETA, en economía, en las grandes cosas, estén tan cercanos en las pequeñas cosas de llevarse cada año 80.000 euros públicos compatibles con sus millonarios ingresos privados, ustedes tan distantes y distintos, están tan cercanos en esto de no tener vergüenza y aceptar que en estos tiempos que corren están dispuestos a recibir cada año de dinero público el equivalente al salario mínimo interprofesional multiplicado por 123.

Quizás estamos equivocados los que consideramos una auténtica desvergüenza que ustedes sigan cobrando del presupuesto público una buena pasta mientras por otro lado ingresan millonarios beneficios de empresas que ustedes privatizaron o a las que beneficiaron con sus políticas. Quizá ustedes debería de cobrar incluso mucho más del dinero público porque al fin y al cabo en estos tiempos de dictadura de mercados y crispación política, en estos 3 años de precipicio económico, de paro sangrante, de recortes sociales, de reformas económicas en contra de la mayoría de la población, de aumento disparatado del precio de la electricidad y de los beneficios de Endesa y Gas Natural ( ¿qué opinan de esto ilustres conferenciantes?), en estos tres años de desgracias para la mayoría de la población, los dos grandes partidos (sus partidos PSOE y PP) no han logrado el acuerdo en nada, salvo en la defensa de una idea: ustedes tienen que seguir mamándose 80.000 euros cada año del presupuesto que sale del esfuerzo de todos nosotros.

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Acerca de juanglujan

Juan García Luján es periodista, de las islas Canarias. Ha trabajado en radio, prensa y televisión. Entiende el oficio de periodista como la posibilidad de informar, comunicar y reflexionar en alto. Todavía cree que es una profesión útil para la sociedad. Después de 20 años de oficio no confunde libertad de empresa con libertad de expresión.
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Una respuesta a Queridos expresidentes

  1. Porca Miseria. dijo:

    Es una vergüenza. Con qué descaro estos expresidentes se embolsan los dineros y además se permiten dar consejos a los ciudadanos, que si recortes, bajadas de sueldo, alargamiento de la edad de jubilación. Qué cara más dura la de estos nuevos ricos, Aznar y Felipe (¡qué gran socialista solidario con las más desfavorecidos). Estos señores (por decir algo suave) tienen la car de mármol. Ellos hiceron estas leyes que les benefician, son unos privilegiados por qué así lon decido ellos mismos y se quedan tan campantes. Por favor que no hablen de los parados, no están para dar lecciones éticas a nadie. ¡Váyase señor Aznar y señor González! No me importaría que se afincaran en los paraísos fiscales. Ustedes no tienen necesidades económicas para llegar a fin de mes, al contrario, están saciados ¿o no? ¿Es que quieren que les hagan monumentos a su gran labor como presidentes que fueron? Seguro que sus egos así lo esperan, se creen imprescindibles. PORCA MISERIA.

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