Servicios mínimos y aviones


Me encanta esa preocupación repentina de la patronal y los gobiernos (el español y el canario) por el derecho al trabajo. Hemos visto despidos masivos sin justificar, contratos laborales incumplidos, empresarios que reconocen despidos improcedentes desde el primer minuto, grandes bancos y empresas telefónicas que multiplican sus beneficios mientras prejubilan a trabajadores a los cincuenta años para contratar mano de obra más barata. Empresas concesionarias de servicios públicos (la última Clusa en Las Palmas de Gran Canaria) que cobraban de las administraciones y no pagaban a sus trabajadores.

Todo esto ha pasado mientras los recortes laborales en la propia administración pública provocan que se jubilen inspectores de trabajo y no se cubran esas plazas. Las escandalosas cifras del paro en Canarias demuestran que aquí el derecho al trabajo se ha vulnerado más que en ningún sitio ante un gobierno sordo, mudo y ciego. Por eso cuando veo a Paulino Rivero decir que los servicios mínimos que plantean los sindicatos en el sector del transporte aéreo “chocan frontalmente contra los derechos de los trabajadores” me pregunto si este hombre fue al colegio el día que explicaron el significado de la palabra trabajador.

Los servicios mínimos son, como su propio nombre indica, servicios mínimos. Aunque todos los trabadores deseen secundar la huelga, los servicios mínimos obligan al personal afectado a trabajar para cumplirlos. Si el ministerio de Fomento impone los criterios de Paulino Rivero, se violará el derecho a la huelga de los trabajadores de los aeropuertos, de controladores, pilotos, auxiliares, personal de pista… Se podría decir que hay enfermos que necesitan viajar fuera de las islas porque la sanidad del gobierno de nuestra gente no cubre sus servicios, vale, pues entonces se les garantiza que viaje con los vuelos de servicios mínimos.

Este presidente que quiere que haya aviones para todos los canarios el 29 de septiembre haría bien en preocuparse por otras cosas. Por ejemplo que ningún niño isleño pase un mes entero sin su profesor de literatura porque la consejería de Educación no cubre la baja laboral, y entonces el estudiante pasará sus horas de Literatura unos días con un maestro de Física, otros con una profesora de Geografía y el resto en el recreo. También podría preocuparse el presidente del derecho de los canarios dependientes a recibir el apoyo económico y humano recogido en la Ley de Dependencia, porque todos los informes nos sitúan en la cola del Estado. Esos canarios, señor Rivero, están aislados todos los días, y mucho más aislados que los que no puedan montarse en un avión el 29 de septiembre. Por no hablar de los enfermos sin recursos económicos que después de recibir el alta en el hospital esperan muchas veces cinco o seis horas a que llegue la ambulancia que los llevará a su casa.

También están aislados los trabajadores que fueron despedidos de empresas con beneficios, empresas que en muchas ocasiones reciben subvenciones de instituciones públicas que utilizan para pagar las indemnizaciones por despidos. Y qué decir de las familias que tienen niños con discapacidad mental grave, que se sienten aislados porque no existen centros públicos para atenderlos. Conozco el caso de la familia de un niño autista con episodios permanentes de agresividad que cuando pidió ayuda a la consejería de Mercedes Roldós le respondieron: “lo mejor es que renuncie usted a la custodia, para que se declare a su hijo en desamparo y enviarlo a centros públicos de la Península”. Esa fue la respuesta que le dio este gobierno presidido por este señor tan viajero que se cree que el único derecho de los canarios es que el 29 de septiembre todos podamos montarnos en un avión para marcharnos de aquí.

Acerca de juanglujan

Juan García Luján es periodista, de las islas Canarias. Ha trabajado en radio, prensa y televisión. Entiende el oficio de periodista como la posibilidad de informar, comunicar y reflexionar en alto. Todavía cree que es una profesión útil para la sociedad. Después de 25 años de oficio no confunde libertad de empresa con libertad de expresión.
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