Echarle la culpa al muerto


Lo fácil siempre fue echarle la culpa al muerto. Dice Pilar Vera, la presidenta de la asociación de afectados por el vuelo JK5022, que desde su colectivo van a luchar para que en el caso del accidente de Spanair no se cumpla esta tradición. La tentación de Spanair puede ser muy grande: el piloto tuvo la última palabra y decidió volar. Pero hubo una conversación telefónica a través de teléfono móvil, el piloto habló con alguien extraoficialmente. Había pedido un cambio de avión, después habló por teléfono y no se cambió el avión. La compañía estaba en ruina, el copiloto del JK5022 sabía que iba a perder el empleo. En este contexto se podría montar una historia, errare humanun est, y los vivos (sinónimo de listillos) podrían irse de rositas.

Pero no veo yo a Pilar Vera con ganas de permitirlo. Esta grancanaria residente en Madrid hace tres décadas tiene claro que la memoria de su sobrina bien merece una lucha cuyo éxito no se medirá en las cifras que tenga la indemnización económica a las familias, sino en la depuración de responsabilidades penales y la aprobación de unas leyes que acabe con los pujantes negocios que convierten el transporte aéreo en una aventura mortal.

Pilar quiere pasar página sobre la miniserie de Telecinco. La asociación se volcó en el boicot a la serie y se encontró con un respaldo social importante. Pero lo más importante sigue pendiente: la investigación del accidente, lograr un peritaje independiente, llegar hasta el final para conocer porqué aquel fatídico 20 de agosto despegó un avión que tenía problemas técnicos hacía por lo menos una semana. Más que por qué despego, lo que debe saberse es por qué se le dejó despegar.

La Asociación de Víctimas tiene 108 socios, son familiares de los afectados y supervivientes. Llevan dos años de intenso trabajo. A veces da la impresión de que la asociación nació cuando se supo que Telecinco preparaba una miniserie sobre el accidente, pero ellos estaban trabajando desde que enterraron a sus muertos. Curiosamente algunos de los supervivientes que más hemos visto en los medios y algunos familiares no están en la asociación, van por libre, y han convertido las fechas claves en un momento de exhibición de dolor. Dice Pilar que eso hace daño al trabajo de la asociación, porque con las lágrimas dos años después no se acelera la investigación, ni se consiguen peritos independientes, ni se espantan a algunos abogados carroñeros que vinieron de Estados Unidos. Con las lágrimas televisadas se logra unos minutos de fama pero nada más.

Otra cosa importante: ¿qué hace el Gobierno canario y varios cabildos promocionando Ryanair? ¿Tienen claro los responsables políticos que se puede volar entre Londres y Gran Canaria o Fuerteventura a 10 euros y hacer negocio?¿Se puede hacer ese negocio garantizando todas las condiciones mínimas de seguridad? Hace unos días el director de Ryanair dijo que su compañía se plantea suprimir los copilotos. Michael O’Leary declaró al Financial Times que “la única tarea del copiloto es asegurarse que la persona al mando no se quedé dormida y se de con la cabeza en los controles de vuelo”. Sostiene O’Leary que en los trenes sólo hay un maquinista aunque sea menos seguro y que con los ordenadores y una azafata echando un vistazo las compañías se pueden ahorrar una fortuna suprimiendo los copilotos.

Nadie se ha escandalizado con estas declaraciones ni ha cuestionado los apoyos económicos de varias instituciones canarias a Ryanair. La preocupación del sector turístico está centrada en que Tomas Cook les pague las facturas. Ni siquiera la nueva directora de Promoción Turística del Gobieno canario, la policía local Dunia Álvaro Soler, ha sacado su bloc de multas para denunciar a Michael O’Leary. Cuando el Gobierno canario nombra a las compañías aéreas es para pedir que no les cobren tasas en los aeropuertos. Por eso, porque pasan de la seguridad aérea, el trabajo de la asociación que preside Pilar Vera es un trabajo a favor de todos. Para que no haya que llorar a más víctimas y ni buscar a más muertos a los que echarles la culpa.

Acerca de juanglujan

Juan García Luján es periodista, de las islas Canarias. Ha trabajado en radio, prensa y televisión. Entiende el oficio de periodista como la posibilidad de informar, comunicar y reflexionar en alto. Todavía cree que es una profesión útil para la sociedad. Después de 25 años de oficio no confunde libertad de empresa con libertad de expresión.
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