Mauricio llévame a Singapur


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Reconozco que lo echaba de menos. Cuando uno se enfrenta cada noche a una pantalla en blanco, cuando lees los periódicos buscando un argumento nuevo, un discurso diferente, un personaje de interés… Te tropiezas con la realidad terrible, vivimos en un país pequeño, en un infierno grande de malos conocidos y buenos que no conoceremos jamás. Porque en Bananaria el cemento tapó al talento. Los discursos públicos están precocinados, la política es el arte de lo predecible. En las cocinas del poder se fabrican los discursos que luego sueltan como si fueran espontáneos. Ahí están los micrófonos esperando. Y ellos largan por sus boquitas con la tranquilidad que da saber que el cuarto poder se ahogó en la piscina de las subvenciones públicas. Las voces críticas enmudecieron, ganaron los cortesanos y sólo queda esperar que mueran de hambre los pocos locos que se atreven a contar los pecados de la Corte.

Con este rutinario panorama uno tiene que reconocer que José Carlos Mauricio vino a alegrarme la noche. Asistí con curiosidad a su regreso al escenario. Apareció en el Cicca mi hombre sonriente, con su corbata roja.Una alusión final a Gramsci y la corbata fueron los únicos elementos rojos de la noche. También nombro a Marx, pero se refería a Groucho y sus hermanos. Busqué una butaca libre entre tanto Producto Interior Bruto. José Sánchez Peñate, Sebastián Grisaleña, Ángel Ferrera, dirigentes empresariales del Puerto, del Comercio, la directiva de la Cámara…En la primera fila PP Manolo, Milagros Luis Brito, Jorge Rodríguez, Adrián Mendoza. Hacía tiempo que no me sentía tan ricamente acompañado.

Se acercó al atril y comenzó a hablar “la historia viva” de Canarias (así lo definió Ángel Luis Tadeo, que también lamentó que nuestro hombre ya no está en la política ya que “la crisis con él hubiera sido otra cosa”). Sin papeles, como aquel José Carlos que premiaron los periodistas del Congreso de los Diputados, aquel canario que lograba que Aznar no se levantara del banco azul mientras intervenía su mejor aliado. Datos, citas, películas, novelas, artículos de periódico. Comenzó citando el Gatopardo, la decadencia de la aristocracia siciliana que, enferma de sus obsesiones, no acepta el ascenso de la nueva burguesía. Quiere decirnos José Carlos que debemos descubrir el mundo cambiante, y aceptar los retos que tenemos en nuestras narices.

Pero antes de hablar del futuro miremos al pasado. Caída del muro de Berlín. Y el mundo se fue al otro extremo, muera el Estado que viva el dios mercado, gritó Reagan. Esta semana Mauricio vio la película “Wall Street” (1987). De esa película el conferenciante extrae una frase del protagonista (Michael Douglas): “el motor del mundo es la codicia”. Y nos habla Mauricio del enorme poder de los mercados financieros. Y aprovecha para criticar a los bancos, que en el peor año recogieron millones y millones de los Estados y ahora sacan pecho. Y nos avisa que van a privatizar las cajas de ahorro, lo único que quedaba de banca pública. Pone como ejemplo positivo a Galicia, que apostó por la unión de sus cajas, “aquí el gobierno no lo hizo”, dijo bajito, para no molestar a PP Manolo, que prefiere entregar nuestras cajas al mejor postor.

Dice Mauricio que el gobierno de España lo está haciendo mal, porque no quiere hacer reformas. Zapatero no quiere hacer los deberes que marcan desde el FMI, la OCDE, el BCE, toda esa gente maravillosa y solidaria que saben las soluciones a los problemas que ellos han permitido y fomentado (esto lo digo yo). Uno de los momentos más brillantes de la charla fue la metáfora del hundimiento del Titanic para describir la reacción de Zapatero a la crísis económica. ZP toca en la orquesta mientras se hunde el barco. A Mauricio no le gusta la música de Zapatero, prefiere los pentagramas de la patronal y del FMI. Pide Mauricio una reforma laboral. No hay derecho que los empresarios tengan que pagar 45 días para despedir a un señor que no es competitivo. Por eso los patrones, pobrecitos, deben echar a la calle a los más baratos, que son los jóvenes.

Además de rebajar el despido ZP tiene que echar a funcionarios. En Canarias, nos dice Mauricio, sobran 4000 funcionarios. Y aprovecha para contar chistes franceses de funcionarios que provocan la risa de la concurrencia. Desconozco si rieron también los ilustres políticos que se acercaron al Cicca en vehículos oficiales, que prefirieron ser conducidos por funcionarios en lugar de gastarse sus perritas en un taxi o una guagua. No ha olvidado Mauricio a los profesores que le fastidiaron más de un mitin. Critica a los interinos “usted le dice a un profesor, oiga para trabajar en la administración pública usted tiene que pasar unas oposiciones. Y él le responde que no, que con la experiencia le vale”. No faltó la frase: “cuando se es funcionario es porque no se sirve para otra cosa”. Bella caricatura del interino realizada por alguien que pasó 30 años viviendo de un sueldo público (y no mileurista), sin pasar ninguna oposición, ni presentarse en listas abiertas.

Los dardos políticos fueron bien seleccionados: Zapatero (“no quiere hacer las reformas económicas necesarias, prefiere tocar en la orquesta del barco con Teresa de la Vega mientras el Titanic de la economía española se hunde”), Jerónimo Saavedra (¿qué es eso de Proa 2020, no sé en qué acabó?), Román Rodríguez (“cuando hay problemas en el cabildo sacan el tren, a mí me recuerda aquella película de los hermanos Marx, más madera, más madera”) y Antonio Morales (“en el sur hay un puerto que no funciona, no puede ser que la economía de una isla la decida un alcalde del sur”). Todos los que nombró gobiernan, pero cuándo alguien del público le preguntó que por qué no se metió con el actual gobierno respondió “no he querido hablar del presente”.

Dice Mauricio que Canarias tiene que mirar a África y Latinoamérica. Gran Canaria debe ser el Singapur del Átlántico Sur. Una plataforma comercial en medio de un océano, entre dos continentes con potencias emergentes. El mismo Estado que debe echar a los funcionarios debe dar dinero para construir las infraestructuras que nos conviertan en un nuevo Singapur. El Estado debe poner en marcha la infraestructura y luego retirarse. Neoliberalismo auténtico. No ha evolucionado mucho José Carlos desde su retiro tras su derrota final en 2007. Una década antes de aquel retiro, cuando no se habían enterrado las cenizas de Ican, Francis Candil permitió que me colara en unas jornadas de formación de los jovencitos de su partido. Mauricio dio una charla donde además de vender las maravillas del REF canario, puso a los tigres asiáticos como modelo a seguir.

No hay problema, te lo compro José Carlos. Llévame a Singapur. Pero ¿a qué Singapur? ¿El tigre asiático de las celebradas cifras macroeconómicas o la isla que teniendo la mitad de extensión de Gran Canaria posee 4 millones y medio de habitantes y continúa planificando su crecimiento demográfico, con una densidad de 6300 habitantes/Km? ¿Preferimos Singapur que está en el puesto 23 del Índice de Desarrollo Humano o España que está en el puesto 15 del IDH?¿ Una isla monstruo que crece a costa de esquilmar los recursos de sus vecinos es compatible con el objetivo de un desarrollo sostenible? Porque es verdad que ya tenemos algunos elementos para parecernos a Singapur. Dejamos a Berriel en Medio Ambiente, convertimos a Paulino y a Soria en las dos cabezas de un partido único, metemos a lo que queda de disidencia en la cárcel.Ni siquiera hará falta reformar el estatuto de Autonomía, tal y como propusiste ayer. Reforma ¡constitucional, claro!, que no se parezca a la de los pecadores nacionalistas de Euskadi o Cataluña. Ya verás que si logramos gobernar con el Partido Único de Canarias Amnistía Internacional y el FMI nos convierten en competidores de Singapur en sus informes.

No coincido con el discurso me Mauricio, pero me parece una hombre necesario para darle color a este paisaje político tan previsible. Fue un placer escucharlo, disfrutar de su verbo fluido, de su capacidad para convocar a tanto Productor Interior Bruto, para lograr sus aplausos. Los únicos viejos comunistas que acudieron son los que han pasado por coches oficiales de la mano de Mauricio, el resto del público estaba formado por los mayores receptores de subvenciones (vía REA, vía RIC, vía rebajas fiscales, vía ayudas a zonas deprimidas, vía cursos de formación).

Dijo José Carlos que no quiere volver a la política. Prefiere dedicarse a escribir libros. La charla de anoche es un aperitivo de su próximo libro: “Los caminos del futuro”. Después nos entregará sus memorias “La semilla del tiempo”. Como todavía no ha mandado ningún libro a la imprenta, José Carlos nos contó un cuento. El cuento del elefante indio. Siete ancianos ciegos escuchan los rugidos del elefante. Se acercan a él. Uno le toca el colmillo y dice “es una espada”, otro le toca la espalda y dice “es un muro”. Cada viejo ve una cosa distinta en el elefante. Que aprovecha la confusión para marcharse mientras los ciegos se terminan matando a bastonazos. Bonita metáfora. Siete islas, siete ciegos. Antes que matarnos a bastonazos siempre será mejor vivir en Singapur.

Acerca de juanglujan

Juan García Luján es periodista, de las islas Canarias. Ha trabajado en radio, prensa y televisión. Entiende el oficio de periodista como la posibilidad de informar, comunicar y reflexionar en alto. Todavía cree que es una profesión útil para la sociedad. Después de 25 años de oficio no confunde libertad de empresa con libertad de expresión.
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