Nacionalismo en Román paladino


En la convención de Nueva Canarias el presidente de este partido dijo que “la unidad nacionalista con ATI es muy difícil”. Román Rodríguez dijo que para que haya un acuerdo entre distintas fuerzas políticas debe haber “un programa común, equilibrio en las reglas del juego y confianza”, y ninguna de esas cosas se da en estos momentos con sus antiguos compañeros de partido tinerfeños. Nada nuevo bajo el sol. También habló Rodríguez de Lanzarote, en la convención estaban sus aliados del PNL. No sé si usó la palabra “corrupción” o prefirió omitirla ante tan ilustres invitados, pero sí dijo que en Lanzarote “se debe hacer un esfuerzo por recuperar el prestigio de las instituciones de la isla”.

Horas después Rodríguez voló a Lanzarote para asistir al Congreso del PIL. El gesto de acudir personalmente al congreso del partido de Dimas Martín y la presencia de José Mendoza (Nueva Canarias) en el congreso del partido del Marqués de La Oliva son dos pruebas de que los intereses electorales de Nueva Canarias están por encima de ese “esfuerzo por recuperar el prestigio de las instituciones”. Mientras Román Rodríguez lleve el timón del barco, Nueva Canarias se moverá en busca de lo que siempre ha buscado su capitán: votos y poder, poder y votos. El fin justifica los medios. Ayer se abrazó a Olarte para ser presidente, puso en puestos importantes de su gobierno a Julio Bonis y Paco Batllori, y mantuvo a Luis Hernández en la Autoridad Portuaria. Lo hizo para salvar a Gran Canaria de Adán Martín, que vino a ser, fitetú, el número dos de su gobierno. Hoy se abraza a Fabián Martín y González Arroyo para escenificar un nuevo nacionalismo, el nacionalismo en Román paladino.

La sombra de Román, como la del ciprés de Delibes, es alargada. Esa sombra impide que veamos a algunos valores políticos de su partido que podrían aportar algo de esperanza al actual panorama. Antonio Morales es el ejemplo más significativo. El alcalde de Aguimes sale mejor valorado que Román en las encuestas. Su trabajo en el ayuntamiento, sus posiciones a favor de las energías alternativas, sus reflexiones políticas en los artículos periodísticos lo están convirtiendo en una referencia para sectores políticos que miran con desconfianza los conchabeos de Nueva Canarias con el PIL o con el Marqués de La Oliva, y la flojera de Román Rodríguez a la hora de rechazar la corrupción política de sus aliados conejeros.

Una visita por la web de Nueva Canarias es suficiente para comprobar su deriva caudillista. Cuatro fotografías de Román Rodríguez en su portada y centenares de artículos de opinión del capitán. Román opina del tren (por supuesto), de energía, de presupuestos, de Ley de Dependencia, del día de la Mujer (¿hay mujeres en Nueva Canarias?), de la nacionalidad, del Plan Canarias.. Para darle algo de pluralidad en la portada también se ve la imagen de Francis Candil y de Pedro Quevedo, y hay algunos artículos de Francisco Santiago. Pero Antonio Morales no aparece. A pesar de que todas las semanas escribe una artículo en los periódicos, a pesar de que asiste a numerosos debates en toda la isla, a pesar de que es el vicepresidente segundo de Nueva Canarias, a pesar de que gobierna uno de los ayuntamientos más poblados de Gran Canaria, a pesar de los pesares Antonio Morales no existe.

Quizá Antonio Morales debería recibir clases en alguna academia donde enseñen el Román paladino. Personajes tan medievales como el Marqués de la Oliva o los herederos de Dimas Martín aprendieron hace tiempo la lengua de Gonzalo de Berceo. Aunque no le veo yo muchas ganas al alcalde de Agüimes de aprender el Román paladino, si la “unión” de los nacionalistas pasa por el abrazo al PIL o al partido de González Arroyo lo mejor que puede hacer Antonio Morales es quedarse en Agüimes.
*Publicado el 26 de abril de 2010

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Acerca de juanglujan

Juan García Luján es periodista, de las islas Canarias. Ha trabajado en radio, prensa y televisión. Entiende el oficio de periodista como la posibilidad de informar, comunicar y reflexionar en alto. Todavía cree que es una profesión útil para la sociedad. Después de 20 años de oficio no confunde libertad de empresa con libertad de expresión.
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