El periodismo ciudadano


Hay cosas que parece que no tienen remedio. Los periódicos, las televisiones y las radios son empresas que necesitan publicidad, la publicidad se anuncia en los medios con más audiencia (salvo la publicidad que controlan desde puestos públicos algunos corruptos y/o sectarios). La lluvia en Canarias es una cosa que nos vuelve locos. Por eso suben las audiencias televisivas, las radiofónicas y las visitas de periódicos en Internet cuando llueve. En el campo la lluvia trae el olor del barro, en las redacciones las borrascas huelen a audiencia. Por eso abandonamos nuestro papel de informadores cuando cae la lluvia y nos convertimos en poetas épicos medievales y nos entregamos al bello arte de describir el infierno de Dante.

Cuando hablamos del tiempo en las islas todos exageramos. Al final hasta el gobierno más temerario se asusta. Por eso ayer vimos que los mismos señores que soportan con indiferencia los chaparrones de las sentencias judiciales en contra, y el mismo día que se conocen las sentencias se apartan y siguen caminando o corriendo maratones. Pues esos mismos valientes se asustan cuando ven que todos los medios hablan del diluvio, y mandan cerrar los colegios en la embarrada Santa Cruz y en las soleadas mañanas de Lanzarote o Las Palmas de Gran Canaria.

Pero además de las exageraciones periodísticas y políticas, estas lluvias se distinguieron por el auge del periodismo ciudadano. Asistí con emoción democrática a este repentino gusto de medios públicos y privados por las fotografías, las llamadas telefónicas y los videos grabados por la plebe. En la radio autonómica se pasaron el día con la matraquilla: “Llámenos, cuéntenos lo que le pasa. Usted puede ayudar”. Estupendo. Maravilloso. Yo propongo que este periodismo ciudadano se convierta en regla. Que la gente pueda mostrar sus desgracias no sólo cuando las provoca dios.

Sería maravilloso que Guacimara fuera con su cámara de video a la cola del paro. Que grabe cómo pasa el tiempo y no la llaman para trabajar. Estaría bien grabar la imagen del guardia de seguridad que en la oficina del Servicio Canario de Empleo se encarga de recoger el carné de los que van a firmar, una forma de usar trabajadores para otras funciones y ahorrar dinero en la misma sede de un organismo que debe promover el trabajo. Se podría hacer un video informativo con los comentarios de los parados en esas oficinas, las horas perdidas para firmar un papel o apuntarse a un curso de formación. Sería una excelente noticia de periodismo ciudadano, contar no sólo los lunes de lluvia, sino también la vida real de los lunes al sol, y los martes, y los miércoles…

Hace un par de años podía haber grabado a la madre de Angel Luis en las oficinas de Asuntos Sociales, el día en el que pidió que le hicieran un informe para poder acogerse a la ley de Dependencia. Después hubiera grabado el momento en el que un año y medio después vinieron a hacerle el informe a su hijo. Y el video podría finalizarlo con las imágenes del entierro de su vecino, que murió sin haber recibido lo que le correspondía por la Ley de Dependencia. Hubiera sido un estupendo documento para emitir después del último informe que nos sitúa a la cola del Estado en el cumplimiento de esta ley.

Y después de grabar todo eso, que lo manden a los periódicos, las radios y las televisiones. El escritor y periodista argentino Rodolfo Walsh, que fue secuestrado y asesinado por los militares durante la dictadura de Rafael Videla, decía que el periodismo es escuchar. Si seguimos practicando el periodismo ciudadano podríamos comprobar que no sólo es bueno escuchar la voz del pueblo cuando habla de la lluvia y el barro, qué también nos sirve de ayuda escuchar a la gente cuando comenta lo que piensan de las colas en el paro o cuando se desesperan en los pasillos de urgencia de los hospitales. Hagan la prueba. Que empiecen los medios que estos días han apostado por el periodismo ciudadano.

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Acerca de juanglujan

Juan García Luján es periodista, de las islas Canarias. Ha trabajado en radio, prensa y televisión. Entiende el oficio de periodista como la posibilidad de informar, comunicar y reflexionar en alto. Todavía cree que es una profesión útil para la sociedad. Después de 20 años de oficio no confunde libertad de empresa con libertad de expresión.
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