Rubalcaba y los inmigrantes


valla Melilla

Alfredo Rubalcaba pertenece al mismo Gobierno que promueve esa integración de los inmigrantes. El ministro del Interior dio este miércoles una rueda de prensa para presentar el Balance contra la lucha de la inmigración ilegal 2007. El ministro entregó a los periodistas un informe donde se destaca que durante esta legislatura el Gobierno expulsó a 370.027 extranjeros que estaban en España de forma irregular, también se da el dato de la anterior legislatura. El Ejecutivo de Aznar expulsó a 258.049 inmigrantes irregulares. El Gobierno de Zapatero presume de haber echado de España a un 43% más de inmigrantes que los que expulsó el Partido Popular.

Es cierto que estos datos sirven para desmentir la matraquilla de los líderes del PP de Madrid y de Canarias, que se han pasado cuatro años diciendo que el Gobierno de Zapatero ha aplicado una política de “papeles para todos”, y que en España se puede quedar a vivir todo el mundo, venga de donde venga. Los datos demuestran que los dirigentes del PP han mentido. Pero los datos también prueban la enorme hipocresía de un Ejecutivo que por un lado promueve la integración de los que vienen de fuera y por otro realiza informes con una visión exclusivamente represiva donde llama “ilegales” a personas que viven una situación administrativa irregular.

Puestos a dar números el ministro podía habernos contado cuántos inmigrantes han muerto en medio del océano cuando intentaban sortear las patrulleras europeas del Frontex que Rubalcaba presentó como un gran logro de su Gobierno. También podía haber valorado el dato dado por una ONG italiana que señala que en el 2007 se recogieron en las costas europeas 1861 cadáveres de inmigrantes que querían entrar en Europa. De ellos en las costas canarias se localizaron 731 cadáveres. Estamos hablando de los muertos contabilizados, porque la cifra real es muy superior. La organización SOS racismo criticó ayer el “triunfalismo” del ministro Rubalcaba. Según esta ONG los datos del ministro del Interior no han tenido en cuenta la cantidad de muertes que ha provocado la externalización de las fronteras europeas a través del Frontex, y la violación de los derechos humanos que ha significado este sistema de control que en la práctica pisotea el derecho de asilo.

Frente al triunfalismo de Rubalcaba que habla de lo “positivo” del Frontex, ese muro en el mar que intenta frenar la entrada en el club de los ricos a los desesperados africanos. Frente a un balance que no reconoce que ese muro ha aumentado las muertes de jóvenes africanos porque cada vez arriesgan más sus vidas porque tienen que salir de puntos más lejanos de la costa. Frente a toda esa visión represiva del fenómeno de la pobreza y la expoliación de África, yo me quedo con las palabras que se escucharon en México el pasado 17 de julio de 2007, el mismo año del balance de Rubalcaba. Las palabras las dijo un político español para criticar el vergonzoso muro de la vergüenza que el Gobierno de George Bush continúa levantando en la frontera entre México y Estados Unidos, una especie de Frontex en tierra. Decía aquel político: “No hay muro por ancho, alto o largo que sea que pueda imponerse al sueño de vivir una vida mejor. No hay ni muro ni foso que prevalezcan frente al intento de conquistar un futuro en bienestar”.

Las palabras las dijo el presidente español, José Luís Rodríguez Zapatero, en un discurso durante una cena que le ofreció el presidente de México, Felipe Calderón. Zapatero se ganó el aplauso de los mejicanos que se identifican con los africanos que murieron cuando intentaban saltar la valla que el Gobierno español ha levantado entre Ceuta, Melilla y Marruecos. El Gobierno de Zapatero ha aumentado la altura de la valla, pero no ha depurado las responsabilidades por los africanos muertos por disparos policiales realizados desde los dos lados de la frontera.

*Publicado el 10 de enero de 2008

Acerca de juanglujan

Juan García Luján es periodista, de las islas Canarias. Ha trabajado en radio, prensa y televisión. Entiende el oficio de periodista como la posibilidad de informar, comunicar y reflexionar en alto. Todavía cree que es una profesión útil para la sociedad. Después de 25 años de oficio no confunde libertad de empresa con libertad de expresión.
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