El túnel


Una historia de amor, obsesión y crimen fue contada por Ernesto Sábato, en la novela El túnel. El protagonista cuenta su historia en primera persona, desde la cárcel donde cumple pena por el asesinato de María Iribarne. Al inicio del relato el pintor sostiene que “no hay memoria colectiva, lo que quizá sea una forma de defensa de la especia humana”. Según Juan Pablo Castel, “la frase todo tiempo pasado fue mejor no indica que antes sucedieron menos cosas malas, sino que -felizmente- la gente las echa en el olvido”.

Aunque no lo parezca, hoy quiero hablar del cese de Emilio Mayoral como presidente de la Autoridad Portuaria de Las Palmas. La novela escrita en 1948 por Ernesto Sábato tiene todos los ingredientes con los que se ha cocinado el cese del presidente portuario. Hay una relación pasional entre dos fuerzas políticas, CC y el PP. Esa pasión se transforma en obsesión por controlar todo lo que sea controlable, o todo lo que huela a poder y dinero. Y al final se comete el crimen y se justifica porque la víctima ha sido desleal, ha sido amante de otros.

Conviene aclarar que a Mayoral no lo han matado, aunque el ex alcalde de Las Palmas de Gran Canaria siempre ha sido un hombre precavido y como conoce al personal (o quizá sabía el final de la novela) ha huido a China. La deslealtad de Mayoral consistió en hacer más democráticos los consejos de administración de la Autoridad Portuaria, el presidente propuso que todos los altos cargos de esta institución pública sean nombrados por consenso entre la mayoría de los consejeros, y no por capricho unipersonal del presidente de turno. Es verdad que este cambio lo podía haber hecho Mayoral hace dos años, cuando asumió el cargo. El político socialista ha llevado su propuesta cuando tenía los días contados, pero por eso no deja de ser una propuesta más democrática.

La otra “deslealtad” ha sido llevar a la última reunión la propuesta del Frente Marítimo, y dejar que el Ayuntamiento dirija el proyecto, o sea, la corporación elegida directamente por los ciudadanos que disfrutarán o sufrirán el Frente Marítimo será la que tenga la última palabra. Eso no está bien visto por el matrimonio apasionado: ni PP ni CC quieren que los socialistas controlen el futuro de Las Palmas de Gran Canaria. No es una opinión subjetiva, el Gobierno ha tenido un mes para nombrar a los representantes del Ayuntamiento y del Cabildo grancanario en el Consejo del Puerto, y no lo ha hecho alegando problemas burocráticos.

¡Que lenta esta burocracia para nombrar a socialistas y que rápida para cesarlos! El presidente de la patronal de Las Palmas, Sebastián Grisaleña, declaró que Mayoral ha hecho una buena gestión en el Puerto. Paulino Rivero se manifestó en el mismo sentido. Así que se prepare Javier Sánchez Simón si quiere durar en la Presidencia del Puerto: ´hágalo usted mal, señor, Sánchez Simón, porque si le aplauden los empresarios y el presidente del Gobierno, sepa que en cualquier momento puede llegarle un fax anunciándole su cese.” No dudo de la capacidad técnica de Sánchez Simón para su nuevo cargo. Tampoco dudo de que sin salir de la sede de su partido puede aprender a hacerlo mal.

En la sede del PP se eligió al antecesor de Emilio Mayoral. Recordemos al personaje: José Manuel Arnáiz. Fue la voz de su amo. Ignoró las recomendaciones del Ministerio de Fomento, titular de los Puertos del Estado, y se choteó de la legislación europea cuando patrocinó el concurso restringido de la Gran Marina. Por si esto no era suficiente: firmó un contrato privado con la empresa Promotora de Recursos Eólicos en 2004, según ese contrato la empresa propiedad del casero del presidente de su partido, recibiría un 3 % del beneficio del negocio eólico si esa compañía perdía en concurso covocado por el Gobierno canario. Eso sí era un presidente leal, y no este Mayoral que huye a la China para no presenciar el crimen.

Volvamos a la novela de Sábato. Se titula El túnel y habla de pasiones, obsesiones, deslealtades y crimen. También el título nos vale para resumir lo acontecido en los últimos días en la política canaria. Estamos metidos en un túnel: una zona negra, sin aire, donde sólos se ve a los que tienen los focos más potentes y sólo se oye a los que tocan la bocina con más fuerza. Mucho me temo, querido lector, que este túnel es mucho más largo que el de La Laja. Quizá no podamos salir de él hasta el próximo mes de marzo, cuando se celebren las elecciones generales. Recordemos lo que dijo el protagonista de la novela: “La frase todo tiempo pasado fue mejor no indica que antes sucedieron menos cosas malas, sino que -felizmente- la gente las echa en el olvido”. Con lo sucedido estos días nos hemos acordado de Arnáiz, así que tenemos que darle la razón al pintor asesino.

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Acerca de juanglujan

Juan García Luján es periodista, de las islas Canarias. Ha trabajado en radio, prensa y televisión. Entiende el oficio de periodista como la posibilidad de informar, comunicar y reflexionar en alto. Todavía cree que es una profesión útil para la sociedad. Después de 20 años de oficio no confunde libertad de empresa con libertad de expresión.
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